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Migrantes de los países de Centroamérica tienen los sueños mutilados

Los Ángeles, California. Agencias. | 9 de Octubre de 2014 a las 16:13

De adolescente, a José Luis Hernández le gustaba jugar futbol y tocar música en su natal Honduras, pero esa pasión se diluyó con la necesidad de buscar empleo, el mismo que no encontró en un país donde 6.5 personas de cada 10 viven en la pobreza extrema. Entonces, como muchos de sus familiares y amigos, el joven se fue para el norte.

José Hernández perdió sus extremidades en su intento por llegar a Estados Unidos; ahora levanta su voz y subraya que, con las nuevas medidas en México, las cosas serán peores

José Hernández perdió sus extremidades en su intento por llegar a Estados Unidos; ahora levanta su voz y subraya que, con las nuevas medidas en México, las cosas serán peores

En el 2005, trató de cruzar el territorio mexicano, pero no lo logró; en su segundo intento llegó hasta Coahuila, una entidad mexicana cerca de la frontera con Estados Unidos. Y cuando parecía que estaba cerca de lograr su objetivo, “La Bestia” cambió su vida.

“Mi idea era llegar a El Paso, Texas”, relata vía telefónica a HOY, detallando que se escondió de las autoridades migratorias y de los asaltantes, pero su cuerpo no resistió la falta de alimentos y agua. “Mi cuerpo iba deshidratado”, advierte.

El último tren hacia la frontera lo abordó en Torreón. Pero al llegar a la ciudad de Delicias, Chihuahua, mientras se quitaba los zapatos, se desmayó.

“En lo que me caí al suelo, el tren me cortó una pierna [la derecha]”, relata.

Al despertar, con su brazo derecho quiso sacar la pierna, y también se lo mutiló. Con su brazo izquierdo intentó auxiliarse y perdió tres dedos. Estuvo internado por dos años en un hospital local hasta que lo regresaron a su país.

En el 2008, Hernández y cuatro personas en la misma condición fundaron la Asociación de Migrantes Retornados Discapacitados (AMIREDI), con la que han ayudado a cientos de víctimas que, como ellos, vieron sus sueños mutilados.

Hernández vive en El Progreso, una ciudad al occidente de Honduras donde la prosperidad parece haber llegado de la mano de los inmigrantes que mandaban sus remesas desde el norte.

Pero en medio de los más de 300 mil habitantes de esta ciudad, ubicada en el departamento de Yoro, viven 50 personas víctimas de “La Bestia”.

Según la cancillería, en todo Honduras, entre el 2002 y el 2014, los casos como el de Hernández ascienden a 410 víctimas registradas.

Es por eso que al conocer las nuevas medidas que el gobierno mexicano está implementando para evitar que los inmigrantes crucen en el tren, el joven no se puede quedar callado, y levanta la voz para denunciar los atropellos.

“Con las nuevas medidas no van a parar la migración; la pesadilla va a ser peor”, agrega el joven de 28 años, quien enfatiza que tanto México como los países centroamericanos son unos títeres de Estados Unidos.

Recrudecimiento

La llegada de más de 60 mil niños no acompañados a este país generó que el presidente Barack Obama presionara a los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras a plegarse a su política de seguridad nacional.

La administración de Enrique Peña Nieto, por su parte, militarizó la frontera y prohibió el uso del tren “La Bestia”, política que viola los derechos humanos de los centroamericanos, aseguran activistas mexicanos, tal y como lo reportó HOY la semana anterior.

Debido a que la mayoría de casos de abusos a los inmigrantes suceden en México, algunos países centroamericanos inmediatamente trataron de implementar algunas medidas para ayudar a sus connacionales en su travesía por la nación vecina.

En ese sentido, el presidente Juan Orlando Hernández pidió autorización a la cancillería mexicana para establecer nuevas oficinas consulares, y a la vez creó el Instituto Nacional de Migración mientras militarizaba la frontera “catracha” que conecta con Guatemala.

“Las autoridades han hecho el acercamiento ‘in situ’ para revisar la protección de los derechos humanos”, manifiesta Ivonne Bonilla, directora de asuntos consulares de la cancillería hondureña, agregando que los cónsules en suelo azteca tienen instrucciones de actuar con prontitud.

Con respecto a El Salvador, HOY solicitó una entrevista con la viceministra Liduvina Magarín, pero la oficina de prensa indicó que tenía la agenda ocupada.

“Nosotros como Triángulo Norte estamos en un acuerdo conjunto para trabajar con Estados Unidos y el gobierno mexicano”, dijo Magarín a HOY en la visita que realizó a Los Ángeles a principios de agosto, en donde informó que estaban fortaleciendo la red consular en el sur del territorio azteca.

La salvadoreña Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), por su parte, condenó la subordinación de Guatemala y Honduras. Moisés Gómez, coordinador del equipo multidisciplinario del tema migrante, manifestó que esta es una situación grave.

“Es una doble moral de los gobiernos centroamericanos; por un lado, dan un mensaje a la población que defienden sus derechos humanos y, por otro, están suscribiendo cartas de entendimiento, yendo a reuniones donde les dicen lo que van a hacer prácticamente”, criticó.

El procurador de derechos humanos de Guatemala, Jorge De León Duque, se mostró autocrítico al señalar que debe cuestionarse a los dos gigantes del norte, pero hay una co-responsabilidad de los estados centroamericanos.

“La postura de los gobiernos debe ser muy contundente, pero hay que ver al interior como países”, aseveró.

El planteamiento del oficial va enfocado hacia el combate de las extorsiones, ya que según testimos recogidos, el calvario de los inmigrantes hondureños inicia en suelo chapín.

En el mismo sentido, el sacerdote Juan Luis Carbajal Tejeda, director nacional de la Pastoral de Movilidad Humana de Guatemala, señala que en vez de invertirse recursos en campañas publicitarias para evitar la migración, se debería utilizar esos fondos para generar empleo y reducir la pobreza.

“Lo que necesitamos son campañas de desarrollo e inversión a largo plazo con oportunidades para los jóvenes”, asegura el mismo religioso.

“No es justo tratar a todas las personas como si fueran criminales, invasores o terroristas. Todo esto pone el panorama muy gris; con estos enfoques no se soluciona el problema”.

Esta es la segunda parte de una serie de tres historias donde estamos analizando, desde Estados Unidos y Centroamérica, algunas de las causas, medidas y consecuencias de la política migratoria entre este país y sus vecinos del sur. La próxima semana le tendremos en el periódico HOY una nota sobre los efectos que han generado estos cambios en el sur de México.

Detalles

* El gobierno de Estados Unidos invirtió un millón de dólares en una campaña de radio y televisión en Guatemala, El Salvador y Honduras para evitar la migración de esos países.

* La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) estima que cada año 500 mil indocumentados cruzan el territorio mexicano.

* La Organización Internacional para las Migraciones asegura que casi la mitad de los migrantes que entran clandestinamente a un país son víctimas del tráfico ilícito.

Sumisión ante el gobierno de EEUU

“No hay beneficios. Se trata simplemente de la ratificación de la sumisión y subordinación del gobierno mexicano a los intereses imperialistas del gobierno estadounidense. La militarización de la frontera es una medida absurda de ‘sellamiento’ de la frontera sur como extensión del área de seguridad nacional de Estados Unidos, cuidando lo que aquel país considera como su patio trasero. ”.

Raúl Delgado, profesor-investigador del Doctorado en Estudios del Desarrollo en la Universidad Autónoma de Zacatecas

Legado de Obama

“El gobierno de Obama parece estar muy preocupado por su legado en la política migratoria; hasta ahora ha sido un número récord de deportaciones. Los avances limitados se ven con el programa Acción Diferida (DACA). Esa frustración probablemente contribuyó a su respuesta inflexible al aumento de los niños migrantes no acompañados, lo que hizo más difícil para impulsar la legislación de inmigración en el Congreso través de la acción ejecutiva a finales de este año”.

Marc Rosenblum, subdirector del Programa de Migración de EE.UU. del Migration Policy Institute (MPI).

Raíz del problema

“La crisis humanitaria se ha utilizado como una fórmula para presionar a México a que implemente la misma estrategia basada en la militarización y el control del flujo de migrantes. No se está viendo el tema como un derecho de las personas a migrar y reunirse con sus familias. Si no se toma en consideración la raíz de lo que ha causado la migración forzada, como la guerra, el impacto de las políticas económicas y la violencia, entonces los migrantes van a seguir saliendo de sus países de origen”.

Ángela Sanbrano, directora Ejecutiva de Red Mexicana de Líderes y Organizaciones Migrantes.


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