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Sueños y pesadillas en la ilegalidad, entre la discriminación y el miedo

Los Ángeles. NSS Oaxaca. | 12 de Diciembre de 2014 a las 13:12

California, Estados Unidos.  Son miles, no hay certeza de cuantos puedan ser, no hay estadísticas, no hay nombres reales, su presencia se extiende por todo el estado de California, provenientes de Michoacán, Jalisco, Oaxaca, Guerrero, todos caminan en las calles con el temor a ser deportados.  

Son los ilegales mexicanos detrás de la frontera, en otro país que no es el suyo, en busca de una mejor vida para ellos y para su familia.  

Entre el bullicio tejen sus historias, algunos son sueños otras pesadillas, todo siempre entre el delgado hilo de lo legal e ilegal, porque su estatus es de inmigrantes, pero tienen que cumplir como ciudadanos de este país con sus impuestos, con los reglamentos y demás leyes.  

7 de cada 10 personas que migran son jóvenes Según estimaciones del  Instituto Oaxaqueño de atención al Migrante (IOAM), son alrededor de millón y medio de mexicanos los que radican en los Estados Unidos, los datos reportan que son  500 mil los que salen cada año de México hacia el país vecino, de  los cuales 350 mil son jóvenes menores de 30 años, lo que indica que 7 de cada 10 personas que migran son jóvenes.  

Las dificultades del sueño americano Alcanzar el sueño americano cuesta  no solo los 500 0 600 dólares, equivalente a más de 60 mil pesos que cobra el "coyote".  Si no también lágrimas, heridas y a veces hasta la vida.  

Atravesar  la frontera es lo más difícil relatan quienes hoy se encuentran del otro lado "implica sufrimiento, dolor, miedo, incertidumbre, angustia", pero además  es visible que hoy el muro se ha reforzado así como la seguridad.  

Algunos pasan por el desierto, otros más brincan el gran muro que divide a México de los Estados Unidos, otros hacen excavaciones pero todo siempre entre la vida y la muerte.  

Si la mala suerte les toca, el castigo la primera vez puede ser de 3 horas en un cuarto frio con un trato cruel y "miserable" y hasta discriminativo, en caso de insistir el castigo podría ir por tres meses de encierro y posteriormente viene la repatriación.  

"Cuando vine para acá, yo pase por debajo del muro, pero también tenía que correr varios kilómetros, en mi primer intento me lastime el pie y duré 10 días en reponerme en una casa de seguridad de los coyotes donde la insalubridad reinaba", recuerda Isabel Mendoza, hoy residente en el país Americano y no piensa volver a su estado, Michoacán por la inseguridad que priva.  

A más de 20 años de llegar a los Estados Unidos, reconoce que la situación se ha complicado para pasar, el cobro es más alto, además de la inseguridad.  Algunas de las tantas historias Todo surgió con un sueño; el de mejorar su calidad de vida, la de sus hijos y la de su mujer, no importaba que tan lejos o riesgoso fuera, todo sea por lograr un patrimonio.  

Francisco Santiago, inmigrante ilegal en los Ángeles California desde hace 10 años, lapso que se ha mantenido lejos de la familia y hogar.  

"Me he aguantado estar lejos de mi gente porque me costó mucho llegar, cruzar por tres días el desierto", sostiene.  

Trabajar de ayudante de cocinero en dos restaurantes distintos, en dos turnos por casi 24 horas y descansar solo un día, aun cuando el cuerpo se lo reclama le ha valido.  

"Todo mi esfuerzo, está rindiendo frutos, hoy mis dos hijos están a punto de culminar su carrera.   Puedo decir que pude pagarles sus estudios, aunque el precio de estar lejos de ellos es muy caro.  

Y es que ser  ilegal en los Estados Unidos, es vivir entre sueños y pesadillas, entre el olvido y la añoranza, entre la discriminación y el miedo.  

Pedro lo va a intentar de nuevo, espera que esta vez no lo regresen como hace un año, a pesar de contar con una licenciatura, tiene dos trabajos y dice no le alcanza para ayudar a su familia, su sueño es construirle una casa a su mamá y sus hermanos Originario de los Valles Centrales llegó hasta la frontera, permaneció unos días en la casa del “coyote”, tenía que pagar desayuno, comida y cena, no podía salir de ahí, lo llevaron cerca del río le indicaron a él y a los demás por donde cruzar, después de las instrucciones los abandonaron, Pedro y otros más llegaron al otro lado, por fin estaba en Estados Unidos.  

Después de caminar por mucho tiempo, se fueron dispersando, se sentía cansado pero feliz, el sueño estaba cada vez más cerca, podía ver la ciudad a lo lejos, ahí se reuniría con el “coyote” para que lo llevará con sus contactos La pesadilla comenzó cuando volteo y un helicóptero lo alumbraba, una voz le indicó que se agachara, lo detuvieron y paso un día encerrado, en la oscuridad de la celda se dio cuenta que el sueño había acabado, lo regresaron su país, con una deuda y sin esperanzas.  

En que trabajan y cuánto gananLos inmigrantes en EU trabajan en campos agrícolas, en la industria de la construcción, jardinería y servicios de hotel y restaurantes; el salario mínimo es de 9 dólares por hora es decir un promedio de 120 pesos, mientras que en su país por hacer el mismo trabajo llegan a ganar entre un salario mínimo al día, es decir la mitad pero por una jornada de 8 horas de trabajo.  

Por eso los mexicanos se inclinan en buscar mejores condiciones de vida, ese es el sueño americano aun y cuando se enfrentan a una cacería desde antes de entrar al país.  La acción diferida de ObamaLuego del reciente anuncio del Presidente Barack Obama sobre la acción diferida que beneficiaría a un promedio de 4 millones y medio de mexicanos con un permiso de trabajo por dos años sin el riesgo de ser deportados.  

Según la disposición del Gobierno del presidente Obama pueden solicitar la acción deferida, que supone en la práctica la suspensión de la posibilidad de deportación, las siguientes personas:  

Los inmigrantes indocumentados que tengan entre 15 y 30 años de edad.  Es decir, que no hayan cumplido los 31 a fecha del 15 de junio de 2012.  Además, los menores de 15 años que están en estos momentos en proceso de deportación, tienen una orden de expulsión o de salida voluntaria y no están detenidos podrán solicitar la acción diferida.  

Sin embargo para muchos de los connacionales esto podría resultar un arma de doble filo porque al término de los dos años su estatus volvería a ser de ilegales o podrían encontrarlos con mayor facilidad para sacarlos de EU.  

En este sentido, Rosalinda Cabrera, notaria publica, residente desde hace 20 años, asegura que esta acción es un avance para los migrantes. “Cuando eres ilegal cualquier avance es bueno”, sostiene.  

 


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