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Gobierno estadounidense castiga a niños migrantes mexicanos

Laredo. Por Joshua Partlow / The Washington Post | 12 de Marzo de 2015 a las 15:46

La primavera pasada, cuando niños centroamericanos inundaron Texas, de una manera que nunca había visto durante sus tres décadas de carrera, el agente de la patrulla fronteriza Robert Harris decidió experimentar.

Sus analistas de inteligencia estiman que 78% de las guías de contrabando eran migrantes mexicanos menores de 18 años —los adolescentes a menudo contratados o reclutados por los cárteles de la droga que sabían que no serían procesados si son detectados—, por lo que quisieron atacar a esta laguna. “¿Por qué no eliminamos a estos jóvenes del ciclo de contrabando?”. Recordó haber pensado Harris, comandante saliente del sector de Aduanas y Protección Fronteriza, de Laredo.

Ahora, como resultado de esa decisión, los jóvenes mexicanos están detenidos sin cargos durante meses en refugios de todo Estados Unidos, a veces sin conocimiento de sus padres. Desde que el programa comenzó en mayo, 536 jóvenes se han detenido —248 de los cuales han sido deportados a México después de una estancia media de 75 días—, de acuerdo con estadísticas de la Patrulla Fronteriza. Las autoridades mexicanas dicen que algunos de éstos en repetidas ocasiones cruzan la frontera y han pasado hasta seis meses en custodia de Estados Unidos, mientras esperaban una comparecencia ante un juez de inmigración.

Durante su detención, se les consigna a las autoridades estadounidenses y luego son trasladados a una red de servicios a cargo de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, que forma parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos, a través de 15 estados; mientras son confinados, se someten a evaluaciones psicológicas y toman cursos de inglés. Se les permiten algunas actividades de tipo turístico, como ir a la playa o a los museos, de acuerdo con funcionarios consulares mexicanos en Texas. Al menos un joven obtuvo su diploma de la escuela secundaria con equivalencia general.

Pero el programa de derivación de menores, que es poco conocido, ha preocupado a los grupos de derechos humanos y algunos funcionarios mexicanos, que temen se puedan poner en situación de riesgo a los niños. Ellos lo ven como una forma útil para las autoridades estadounidenses de reunir información de inteligencia sobre los cárteles, poniendo en peligro a los niños que podrían ser objeto de informantes cuando regresan a México. Algunos cuestionan la legalidad de las detenciones extendidas.

Harris dijo que la Patrulla Fronteriza no tiene un sistema de seguimiento de lo que ocurre con los menores una vez que regresan a México. El programa parece disminuir su disposición a regresar ilegalmente a Texas, expuso. La patrulla calcula que sólo 7% de los niños que ha pasado por el programa se han detenido de nuevo al cruzar la frontera.

En el pasado, los menores mexicanos detenidos por la Patrulla Fronteriza normalmente serían deportados por autobuses, a veces en el mismo día en que llegaron. Algunos de estos niños han sido capturados más de 60 veces, y los oficiales de Harris han identificado alrededor de 800 jóvenes contrabandistas que operan en Texas. Trabajadores de los derechos humanos en México y Estados Unidos dicen que estos niños se ven obligados a trabajar para los cárteles por riesgo a represalias contra ellos o sus familias.

Las autoridades mexicanas dicen que no quieren que estos menores sean estigmatizados o criminalizados por las autoridades estadounidenses. Mendívil, del Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que no todos los que cruzan la frontera repetidamente son ligados a los contrabandistas. A nivel local, los funcionarios mexicanos de migración consideran que el programa es eficaz, porque han descubierto que desanima a los niños a que trabajen como guías.


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