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Las distintas maniobras sobre el tema de la inmigración

San Diego. Por Rubén Navarrete/The Washington Post | 13 de Marzo de 2015 a las 15:59

El presidente Obama y su Gobierno siguen maniobrando en el asunto de la inmigración, y consecuentemente, juegan con la vida de la gente.

Cuando manejan este espinoso asunto, la prioridad máxima para los políticos de ambos partidos es no hacer daño, no hacerse daño a sí mismos. Pueden mostrarse comprensivos, pero deben ser también duros.

Por ese motivo, de vez en cuando, se nos dice que el Gobierno está haciendo una redada de “delincuentes indocumentados”. Recientemente, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) organizó la ‘Operación Cross Check’, que tuvo como resultado el arresto de 2 mil 59 delincuentes condenados, de 94 países. Más de mil de los arrestados tenían condenas por delitos mayores y el Gobierno quiere asegurarse de informarnos que entre sus delitos se encontraban “homicidio culposo, pornografía infantil, robo, secuestro y violación”.

Se supone que no debemos detenernos en el hecho de que, bajo la actual ley de Estados Unidos, volver a ingresar en el país tras haber sido deportado también es un delito mayor.

No se alarmen. Pero bajo esa definición, su niñera podría ser una delincuente.

Si un presidente queda acorralado por sus seguidores y debe proponer una gran idea, como prometer adoptar medidas ejecutivas para conceder aplazamientos temporarios para la deportación de millones de personas, la mejor situación posible es que los detalles sean tan defectuosos como para que un juez los anule, de manera tal que la idea nunca llegue a concretarse. En esa forma, el presidente recibe el aprecio de sus seguidores por hacer el intento, pero no es culpado por los que defienden otra posición más dura, como conceder a los inmigrantes ilegales un boleto único de ida a casa.

El nuevo coco de la izquierda es el juez federal del Tribunal del Distrito, Andrew Hanen, quien el pasado mes bloqueó las medidas ejecutivas de Obama para impedir que algunos inmigrantes indocumentados fueran deportados. El Gobierno pidió que Hanen expidiera una suspensión de su propia orden esta semana, pero el juez ignoró el plazo. El enfrentamiento legal continúa, y es probable que intervengan tribunales superiores tarde o temprano.

La estrategia de movimiento-evasión ha funcionado notablemente bien hasta el momento. Y sin duda es mejor que tener que liderar.

La estrategia se reduce a lo siguiente: cambiar acciones por palabras, crear confusión masiva para evitar la responsabilidad, fingir que se reduce la deportación mientras se sigue sacando gente, avanzar el mito de que se está deportando sólo a delincuentes, fingir que agentes de ICE decidieron por su cuenta continuar con la remoción de inmigrantes ilegales sin la aprobación de la jerarquía, encubrir los malos tratos de los detenidos incluyendo niños, tender trampas a los republicanos convenciéndolos de que se les está dando todo a los defensores de la reforma migratoria, cuando en realidad se les está dando muy poco; y permitir que el Partido Republicano explote, mientras se hunde en el temor, el odio y el racismo, justo a tiempo para la elección presidencial de 2016.

El último republicano que emprendió ese viaje fue Mike Huckabee, quien recientemente pareció comparar a los inmigrantes con perros. En la Cumbre Agrícola de Iowa, el posible candidato presidencial de 2016 preguntó: ¿Qué hacemos para detener la marea de individuos que se apresuran a venir porque oyeron que hay un tazón de comida del otro lado de la frontera?”

Así pues, mientras algunos sugieren que la inmigración es lo mejor para la humanidad, Huckabee se conforma con comparar a los inmigrantes con el ‘mejor amigo del hombre’. Nota para la Casa Blanca: asegúrense de enviar a Huckabee una tarjeta de agradecimiento. Les acaba de hacer un favor.

Así es que en este asunto, todos se engañan. Los izquierdistas piensan que Obama es una buena persona que trata de hacer lo correcto. Los derechistas piensan que es un mal presidente que hace lo incorrecto. En verdad, cuando se trata de la inmigración, es un experto farsante, que no está haciendo demasiado de nada.

Los medios ayudan al mostrarse crédulos, porque quieren creer lo mejor sobre el presidente al que ayudaron a elegir y reelegir. Durante una reciente reunión municipal en Miami con José Díaz-Balart, de MSNBC, Obama prometió “consecuencias” para el personal de ICE que ignora sus directivas de ser menos severo con las deportaciones. En lugar de posar para las fotos con Obama después del evento, Díaz-Balart debería haber preguntado al presidente “Puesto que gran parte de este personal de seguridad tiene la protección de los funcionarios civiles, ¿qué puede hacer usted para disciplinarlo? ¿Y el hecho de que usted desea que estos agentes sean más flexibles con los indocumentados significa que usted quiere ahora ignorar cuotas anteriores del Gobierno para deportarlos?” Pero si Díaz-Balart hubiera hecho preguntas duras, y después hubiera pedido una foto, los asistentes del presidente hubieran dicho: “No way, José”.

Y pensar que, cuando Obama se presentó a la Presidencia, muchos en la comunidad de la reforma migratoria creyeron que, como su padre nació en el exterior, los inmigrantes ocuparían un lugar especial en su corazón. Si en realidad lo hacen, Obama logra ocultarlo estupendamente bien.


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