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Cómo se cuenta la cantidad de indocumentados en EE.UU

Washington. Agencias. | 16 de Marzo de 2015 a las 16:12

Los inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos tienen obvias razones para evitar ser detectados, aun cuando el gobierno y otras organizaciones tratan de averiguar cuántos son.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, en los EE.UU. viven 11,4 millones de inmigrantes no autorizados. El Pew Research Center, un centro de estudios no partidista de Washington, D.C., coloca la cifra en alrededor de 11,2 millones. Y el Centro de Estudios Migratorios, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York, calcula que son poco más de 11 millones.

Saber cuántos son es importante por muchas razones. Las escuelas, por ejemplo, deben inscribir a los niños en el jardín infantil y escuela elemental independientemente de su estatus migratorio. Los inmigrantes indocumentados sin seguro médico probablemente irán a las salas de emergencia cuando tengan algún problema de salud, y el costo de este servicio es absorbido en parte por Medicaid, el sistema federal de atención de la salud para la población de menores ingresos. Los cambios en la población pueden también influir en la seguridad fronteriza y otras políticas públicas.

En noviembre, cuando dio a conocer una serie de acciones ejecutivas para proteger a alrededor de 5 millones de inmigrantes ilegales de la deportación, el presidente Barack Obama centró la atención del público en este tema. Pero la puesta en práctica de esas medidas fue temporalmente interrumpida por un juez federal que falló a favor de una demanda que cuestionaba la autoridad del presidente para tomarlas. Por ahora, entonces, no sabemos a ciencia cierta si los cálculos del número de beneficiarios habrían sido precisos.

No obstante, cabe la pregunta: ¿cómo hacen los demógrafos para contar una población que no desea ser encontrada?

Las técnicas para calcular el número de inmigrantes ilegales son conocidas desde hace al menos 30 años. Normalmente emplean algo llamado metodología residual, o en palabras más sencillas, la resta.

“El proceso es al mismo tiempo simple y complicado”, dijo el demógrafo del Pew Research Center Jeffrey S. Passel, quien anteriormente trabajó para la Oficina del Censo de EE.UU. “Primero determinamos cuántos inmigrantes están legalmente en el país, y luego restamos ese número del número total de inmigrantes.”

Hasta la década de 1980, la postura tradicional sostenía que los inmigrantes indocumentados no estaban representados en los conteos realizados por la Oficina del Censo. Pero a comienzos de esa década se agregó un complemento a la Encuesta de Población Actual [en inglés, Current Population Survey, esta medición estima los cambios que tienen lugar en la población nacional durante la década que transcurre entre cada censo] en el que se le pedía a los residentes de cada área geográfica que explicaran por qué no votaban. La cantidad que respondió diciendo que no eran ciudadanos excedió la cantidad estimada de inmigrantes legales.

“Descubrimos que los datos incluían a los inmigrantes no autorizados”, dijo Robert Warren, investigador visitante del Centro de Estudios Migratorios, quién anteriormente trabajó como demógrafo para la Oficina del Censo. “Eso cambió todo.”

Utilizando la técnica residual desarrollada por demógrafos como Warren y Passel, los investigadores suponen que todos los residentes nacidos en el extranjero que entraron a los EE.UU. antes de 1980 o de 1981 (dependiendo de quién haga los cálculos) son legales. Esto se debe a que quienes entraron en forma ilegal al país antes de esa fecha fueron beneficiados por la amnistía otorgada por la Ley de Reforma y Control de Inmigración de 1986.

Con información del censo, los investigadores determinan el número total de personas nacidas en el extranjero que entraron al país después de esos años y le restan el número de personas que ingresó de manera legal, incluyendo aquellos que tienen tarjetas de residencia permanente (“green cards”), los refugiados y beneficiarios de asilo y los trabajadores y estudiantes con visas temporales.

Para refinar aún más las cifras, los investigadores estiman cuántos inmigrantes salieron en todo ese período del país, aplican las tasas estándar de mortalidad para deducir cuántos de ellos murieron, calculan el margen de error del muestreo y, por último, ajustan la cifra final por los subconteos del Censo.

La Oficina del Censo ha determinado que el subconteo de sus medidas muestra patrones consistentes por sexo, edad y raza. Los demógrafos usan esos patrones para ajustar sus cifras.

El resultado indica que los hombres son más propensos a no ser contados que las mujeres, las tasas más altas de subconteo se encuentran en jóvenes de entre 20 y 30 años, y las minorías son más proclives a quedar fuera del radar que la población blanca. Entre los inmigrantes, el grupo menos probable a no ser contabilizado es el de los ciudadanos naturalizados, seguidos por los inmigrantes indocumentados.

Steven Camarota, director de investigaciones del Centro de Estudios de Inmigración y uno de los expertos que sostiene que las leyes migratorias deben aplicarse a rajatabla, dice que hay ciertos “signos de pregunta” sobre la exactitud de la cifras, debido a las dificultades inherentes a contar una población indocumentada. No obstante, considera que los números están dentro de lo aceptable.

“Pueden ser 12 o 13 millones”, dijo Camarota. “No creo que lleguen a 15 o 20 millones”. Si este fuera el caso, agregó Camarota, esa gran diferencia se reflejaría en las cifras de nacimientos y matriculación escolar, que hoy no están “fuera de sincronía” con los cálculos aceptados.

Para verificar sus propias cifras, Passel cruza sus datos con los del censo de México. Más de la mitad de los inmigrantes no autorizados que residen en los EE.UU. —unos 5,9 millones, según Passel—vienen de ese país latinoamericano, la mayor fuente de inmigrantes ilegales a EE.UU.

Por ejemplo, Passel compara cuántos niños de 4 años o menos nacieron hace 20 años en México con los mexicanos de 20-24 años que actualmente viven en ese país. Si los números son sustancialmente distintos, es decir, si hay menos adultos jóvenes viviendo hoy en México que los que nacieron hace dos décadas, la diferencia indica probablemente el número de personas de ese grupo de edad que han entrado a Estados Unidos.

La uniformidad de las estimaciones a lo largo del tiempo y la consistencia de las comparaciones entre agencias permiten a los investigadores confiar en sus datos. Aun así, es imposible saber cuán cerca las estimaciones están de la cifra real.

“Para comprobarlo, es necesario saber cuántos realmente están aquí”, dijo Passel, “y eso nadie lo sabe”.


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