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Prohibir inmigración resultó un fracaso

Washington. Agencias. | 18 de Marzo de 2015 a las 15:16

El Día de las Fronteras Abiertas pasó casi desapercibido. No es una crítica a los organizadores y activistas involucrados; refleja cómo el concepto es descartado tan fácilmente, tanto por los medios de comunicación como por los comentaristas.

La burla es tan fuerte que ser visto como a favor de la libre inmigración en Estados Unidos, es algo que se evita como la lepra. Andrew Napolitano, quien es, probablemente, el defensor más famoso en Estados Unidos de la libertad de tránsito, compartió en la reciente Conferencia Internacional de Estudiantes por la Libertad el rechazo que recibe en la cadena Fox News cada vez que menciona el tema.

La gran ironía en todo esto es que allí donde se permite la libertad de tránsito se observa un éxito rotundo, ya sea entre provincias, regiones o estados dentro del mismo país; o entre naciones con acuerdos recíprocos, como en el caso de Nueva Zelanda y Australia (y otras naciones por venir).

¿Pero qué hay del statu quo migratorio en el continente americano? Salvo excepciones como el Mercosur, la inmigración está severamente restringida y prohibida para casi todos. ¿Cómo le está yendo a estos países?

Consideremos la situación que reina en La nación de inmigrantes, como la llamó el fallecido presidente John F. Kennedy.

Sean bienvenidos a los Estados Unidos de la Burocracia, donde cumplir las reglas es casi imposible sin asesoría legal. Si piensa que el Departamento de Registro Automotor de su estado es complicado, espere hasta que tenga que entrar al laberinto del gobierno Federal. Es tal el entramado, que los analistas del Instituto Cato recomiendan sencillamente sacar al gobierno Federal del asunto, y permitir que los estados emitan sus propias visas de entrada y empleo.


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