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Azote de los migrantes

Ciudad de México. Agencias. | 22 de Marzo de 2015 a las 13:04

Roberto apenas rebasa los 30 años de edad y vive en carne propia el drama del VIH/sida asociado al fenómeno de la migración.

Oriundo de una pequeña comunidad del sur del Estado, al cumplir la mayoría de edad viajó al norte de Quintana Roo para emplearse como albañil, ante las nulas oportunidades de trabajo en su municipio y localidades vecinas.

Lo que vino después cambió por completo su vida y la de su familia: involucrado en prácticas sexuales de riesgo, sin protección, se infectó de VIH hace cuatro años. Hoy es uno de los migrantes que aportan su testimonio en un trabajo audiovisual que forma parte de un estudio de las doctoras Rocío Quintal López y Ligia Vera Gamboa, del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Ese estudio, como publicamos hace unos días, es la base de un proyecto que la doctora Quintal López entregó a las senadoras Ana Gabriela Guevara, presidenta de la Comisión de Asuntos Migratorios en la LXII legislatura, y Rosa Adriana Díaz Lizama, en un esfuerzo por obtener mayor apoyo para prevenir el VIH/sida en las comunidades rurales yucatecas expulsoras de migrantes, en esta ocasión con enfoque a las mujeres que son parejas de los trabajadores.

La investigación de Rocío Quintal y Ligia Vera se desarrolló de 2012 a 2014, con financiamiento del programa Fondos Mixtos Yucatán y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y tuvo como base a dos municipios de alta marginación: Tahdziú y Chacsinkín. El trabajo arrojó varios aspectos relevantes, algunos de los cuales son:

1) La migración regional es una estrategia de sobrevivencia, obligada por las circunstancias en que se desenvuelven sus protagonistas. No tienen más opciones ante la falta de oportunidades de empleo.

2) Los migrantes se convierten en potenciales víctimas de las infecciones de transmisión sexual (ITS) ante la escasa información que reciben sobre los medios de prevención.

3) Las mujeres que son parejas de los migrantes están en condición de vulnerabilidad, porque sus esposos, muchos de ellos envueltos en prácticas sexuales de riesgo en las ciudades donde trabajan, no usan preservativos en las relaciones sexuales con ellas.

“El gobierno no está implantando políticas públicas de atención ni a los migrantes ni a las familias de los migrantes. Es como si no existieran”, dice la doctora Quintal López en una entrevista.

Algo preocupante, añade, es que el gobierno no se ha ocupado en hacer un censo migratorio en Yucatán que permita tener “una fotografía realista” sobre el porcentaje de la población de cada municipio que está emigrando, a dónde emigra, cuál es el impacto de ese fenómeno en su comunidad y en qué condiciones se desenvuelven.


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