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Menores migrantes deportados deben sortear a bandas de criminales

Ciudad de México. El Sol de México | 30 de Marzo de 2015 a las 12:51

El grave peligro que viven menores migrantes en su camino a Estados Unidos, crece y no solo deben sortear a las bandas de criminales al cruzar la república, sino que además deben vivir verdaderos infiernos de caer en manos de autoridades en ambos lados de la frontera.

De acuerdo a una investigación difundida por la Oficina de Estados Unidos para América Latina (WOLA por sus siglas en inglés), poco han hecho los gobiernos para preservar la integridad y derechos humanos de los niños migrantes.

Es el nuevo programa de Estados Unidos para menores migrantes el que se suma a la serie de agresiones a sus derechos humanos, cuando incumple con proteger a los infantes mexicanos, aunque a este grupo también se suman todos aquellos centro y sudamericanos, que sin importar la edad buscan el sueño americano.

Tal como lo señala Maureen Meyer de WOLA, el programa incumple con brindar protección a los menores a quienes interroga. "Al interrogar a los menores sobre las redes delictivas y luego enviarlos de regreso a México, éstos pueden quedar expuestos a represalias de los cárteles y de los traficantes de migrantes", advierte.

Señala que ello resulta particularmente alarmante, dado que la migración de menores puede aumentar nuevamente este verano.

En febrero pasado, WOLA publicó un informe que detalla los hallazgos realizados en el Valle del Río Grande, al sur del estado de Texas, región donde se registró el mayor número de muertes de migrantes ocurridas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México en el 2014.

Luego de investigaciones, WOLA presenta un nuevo informe, "En primera línea: seguridad fronteriza, la migración y las preocupaciones humanitarias en el sur de Texas", que ilustra gráficamente los desafíos que enfrentan los migrantes, policías y funcionarios de seguridad fronteriza en esta franja de tierras áridas del rancho.

Señala que, para los migrantes, la ruta y la densa vegetación del Valle del Río Grande representa un gran riesgo para la seguridad; región que ahora registra el mayor número de migrantes que mueren de deshidratación y la exposición, por lo que es el más mortífero de los nueve "sectores" de la Patrulla Fronteriza en la frontera entre Estados Unidos y México, lo que significa un cambio respecto a años anteriores, cuando el sector de Tucson de Arizona vio el mayor número de muertes de migrantes.

Los esfuerzos de los gobiernos no han sido suficientes para mitigar el número de decesos de inmigrantes en el sur de Texas, a pesar de las acciones que hacen a través de la Patrulla Fronteriza para buscar y rescatar a las personas que van en pos del sueño americano.

Según Maureen Meyer, socio Senior para los Derechos Migratorios México de WOLA, "Mientras Washington se mantiene al margen, condados fronterizos del sur de Texas buscan que sus recursos alcancen para manejar adecuadamente los restos de migrantes e identificar aquellos que han perecido".

Indica que la Patrulla Fronteriza también carece de los recursos para hacer sus operaciones más ágiles, y que los acontecimientos recientes muestran una mayor necesidad de que sus agentes se desplegaran con más flexibilidad con el fin de responder a los cambios en la migración.

"La Patrulla Fronteriza ha duplicado su tamaño en los últimos diez años, sin embargo a nivel nacional no necesita seguir creciendo, tiene que ser capaz de mover personal existente en las áreas en donde se da el mayor número de cruces en la frontera", dijo Adam Isacson, socio senior para la Seguridad Regional de WOLA.

"El Departamento de Defensa tiene amplios fondos para transferir soldados y apoyarlos en sus nuevas ubicaciones; la Seguridad Nacional no lo hace mientras que nuestros agentes civiles de la Patrulla Fronteriza necesitan un apoyo similar al que se transfieren, ya que la acumulación de la seguridad fronteriza de Estados Unidos significa que los patrones migratorios van a seguir cambiando", dijo Isacson.

Informe de WOLA apunta que aquellos migrantes que son detenidos en el Valle del Río Grande, se enfrentan a una serie de desafíos diferentes toda vez que muchas familias centroamericanas llegan a la frontera se colocan en los centros de detención que rara vez proporcionan un acceso adecuado a la atención médica y la representación legal.

Dijo que aunque los niños migrantes centroamericanos no acompañados son acomodados eventualmente con un miembro de la familia o el patrocinador, mientras esperan su audiencia de inmigración, enfrentan muchos procedimientos de inmigración sin representación legal, lo que reduce drásticamente sus posibilidades de ser concedido algún tipo de alivio.

El informe apunta que, los niños no acompañados procedentes de México, no se les da automáticamente la oportunidad de presentar su caso ante un juez sino que los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza determinar si son víctimas de la trata o la persecución, y la mayoría son deportados rápidamente, a veces a las situaciones peligrosas que pueden haber estado tratando de escapar por la migración al norte.

Valle del Río Grande de Texas, hoy es el sector más violento de la zona fronteriza de México toda vez que colinda con las ciudades de la frontera de Tamaulipas.

Aunque la situación de seguridad en Tamaulipas empeoró en 2014, esta área continuó recibiendo la mayor parte de los ciudadanos mexicanos deportados por Estados Unidos, quienes enfrentan graves peligros, con frecuencia víctima de secuestro, extorsión, o el reclutamiento forzado, incluso por el crimen organizado.

El informe de WOLA señala la necesidad de abordar mejor estos temas y ofrece una lista de recomendaciones para México y las autoridades de Estados Unidos para responder con mayor eficacia a la realidad sobre el terreno, los rápidos cambios en la dinámica de la inseguridad y la migración, y las necesidades humanitarias urgentes de los migrantes en el Valle del Río Grande.

The Washington Post publicó un artículo de investigación sobre un nuevo programa de la Patrulla Fronteriza que utiliza como informantes a menores, de los cuales la mayoría han sido convencidos o reclutados a la fuerza por peligrosos cárteles mexicanos y grupos que trafican migrantes.


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