Escúchenos en línea

El corazón latino de Baltimore

Baltimore. Por Raúl Mendoza. Agencias. | 3 de Mayo de 2015 a las 12:35

En los últimos diez años la población latina de Baltimore creció de 12 mil a 30 mil inmigrantes. La mayoría recién llegados se asentaron en una zona de la ciudad conocida como Upper Fells Point y ahora el lugar ya tiene su sello: es conocido como el Spanishtown o "El Pueblo Español". En su calle principal hay –según la BBC– un supermercado salvadoreño, una peluquería dominicana, además de restaurantes mexicanos, guatemaltecos y, como no podían faltar, peruanos.

Aunque la ciudad sigue teniendo una mayoritaria población negra, la comunidad latina es la que más ha crecido en los últimos tiempos. La violencia se desató esta semana por la detención de Freddie Gray, un joven negro de 25 años, quien murió una semana después de su arresto por lesiones provocadas por la Policía. Los latinos, como puede verse en la fanpage Somos Baltimore Latino, se han mantenido al margen.

Las protestas que han puesto a la ciudad en las noticias del mundo acabaron con decenas de negocios y bienes públicos destruidos, policías heridos y una gran cantidad de miembros de la comunidad negra detenidos. Las razones de fondo se repiten desde hace buen tiempo: la violencia con que la policía estadounidense interviene a ciudadanos de color y que han culminado varias veces con la muerte de los detenidos.

A pesar de esos problemas, la ciudad –ubicada en la Costa Este de Estados Unidos, cerca de Washington DC–  ha tenido en los últimos años una política de apoyo a los inmigrantes y se ha convertido en un imán para los latinos. La alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake lo ha explicado en varias entrevistas: invita a los inmigrantes a mudarse a Baltimore para contrarrestar la pérdida de población y, de paso, mejorar la economía de la ciudad. Esto nunca ha sido bien visto por activistas e instituciones antiinmigrantes. "Ella sólo está buscando el voto latino", dicen.

Algunos de los incentivos que ofrece la ciudad a los inmigrantes son la posibilidad de comprar una casa con un pago inicial de 15 mil dólares, programas municipales que dan préstamos a empresarios para crear o mejorar un negocio, y agencias que les consiguen empleo. "Nuestra responsabilidad es asegurarnos de que las comunidades latinas tengan las herramientas necesarias para ser exitosos", le dijo al portal Hola Ciudad la funcionaria Catalina Rodríguez, de la Oficina de Asuntos Inmigrantes de la Alcaldía de Baltimore.  

La alcaldesa tiene la meta de acoger a unas 10 mil familias latinas más en los próximos diez años. "Los negocios de Baltimore prácticamente los mantienen los inmigrantes. En los días de celebración ¿quiénes son los que compran? Los inmigrantes", comentó Wilfredo Herrero, un residente, a Hola Ciudad. Aquí llegan no sólo de Sudamérica o el Caribe, sino también inmigrantes que antes vivieron en Los Ángeles, Nueva York o Nueva Jersey.

POWER LATINO

Un informe de la BBC señalaba que ese rápido crecimiento dará lugar a una comunidad importante en unos años. "La llegada de gran número de migrantes implica muchos bebés nuevos", dice uno de los entrevistados.  Muchos llegan atraídos por la disponibilidad de trabajo en la industria de la construcción y en el puerto de Fells Points, el segundo puerto norteamericano por donde más gente ingresa al país. Aquí hay también inmigración alemana, irlandesa, polaca e italiana, que trabaja en los astilleros.

Casa Maryland, una institución que realiza labor con la población latina, indica que ahora tiene más trabajo que hacer. Los inmigrantes prefieren Baltimore porque aquí la comunidad está en crecimiento, así que aún hay muchas oportunidades. Los empresarios y comerciantes también dicen que Maryland tiene alquileres más baratos que otros estados con alta concentración de hispanos.

Hoy la comunidad latina apenas llega al 4 o 5% de la población de Baltimore, pero si continúa creciendo al mismo ritmo de los últimos 20 años "se convertirá en un factor que ningún político podrá ignorar", dice la BBC. Quizá por eso, desde el 2012, sus autoridades promueven programas de educación para ellos, acceso lingüístico y, lo más importante, no cuestionan su estatus migratorio. Desde entonces, muchos opositores han dicho que la ciudad se ha convertido en un "santuario de ilegales'" La alcaldesa zanjó el tema: "Los inmigrantes han construido comunidad, han creado negocios y empleos. Por eso mi administración quiere darles la bienvenida".

Hay gente que ha labrado una vida exitosa en este territorio. Es el caso de Nicolás Ramos, propietario de Arcos Restaurante, que se precia de hacer "auténtica comida mexicana". Ramos arribó hace 15 años a Baltimore y empezó aquí desde cero. "Un grupo de nosotros vino desde México a Texas en una camioneta. Llegué sin nada. Luego atravesamos el sur del país y nos enamoramos de este lugar. Por eso le puse Arcos al negocio, porque representa una conexión entre Baltimore con México", contó a BBC.

Cifras de 2012 indican que en la última década el número de negocios aumentó en unos 10 mil entre la comunidad latina. También aumenta el número de personas que tramitan su arraigo en este país de manera legal. La alcaldía no se hace responsable por el trámite de visas ni de resolver el estatus migratorio de los que llegan, pero a todos aquellos que se encuentran en un limbo migratorio sí los concientiza de que deberían ser legales en el mediano plazo.

De igual forma las diferentes asociaciones de latinos trabajan para que sus conciudadanos superen sus problemas de residencia. Es el caso de Somos Baltimore Latino, Casa Maryland, y por el lado peruano Club Perú de Maryland, que siempre tienen en sus web información sobre las últimas normas migratorias y las instituciones adonde se puede acudir en busca de ayuda legal o para realizar un trámite que mejore su estatus migratorio en ese país.

SUPERAR PROBLEMAS

Así como ha habido problemas entre la Policía y la comunidad negra, también se han registrado algunos incidentes entre la fuerza policial y la comunidad latina. Por ello la ciudad tiene un servicio telefónico de intérpretes las 24 horas del día por si un agente no entiende el idioma en que le habla el migrante. También se les da cursos a los agentes para entender las diferencias culturales. "Así esperamos evitar abusos", dice Catalina Rodríguez, la coordinadora de Asuntos Hispanos.

Hasta el momento la estrategia le ha dado resultado a las autoridades. Los migrantes le han infundido un nuevo vigor económico a la ciudad y cada vez se abren más negocios. Tras las violentas protestas raciales de los últimos días, la comunidad latina salió a marchar en una Caminata por la Paz en la ciudad. Los dirigentes de la comunidad también podrían ser buenos aliados de la alcaldesa Rawlings-Blake en los momentos difíciles que se le avecinan: sus adversarios la acusan de no haber sacado a la Guardia Nacional a las calles no bien empezaron los disturbios.

Un activista que trabaja con la alcaldesa, Angelo Solera, dice que los inmigrantes en Baltimore "encuentran empleo, pagan impuestos y hacen crecer la ciudad". La alcaldesa seguirá con su apuesta: "Quiero que continuemos teniendo una ciudad floreciente, atrayendo una población bastante diversa".


Descarga la aplicación

en google play en google play