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Debate sobre la inmigración tiene más que ver con el pasado que con el futuro

Washington. Por Gerald F. Seib, The Wall Street Journal | 6 de Mayo de 2015 a las 11:58

A los políticos les gusta decir que están debatiendo lo que debería ocurrir mañana, pero muy a menudo se encuentran estancados en discusiones sobre algo que sucedió ayer. El actual debate sobre la inmigración en Estados Unidos es un ejemplo clásico.

El Congreso ha fracasado durante tres años en sus esfuerzos para reformar las leyes de inmigración del país. Mientras tanto, la carrera por ser el postulante o la postulante presidencial del Partido Republicano está seriamente influenciada por el debate sobre lo que los candidatos harán o no harán, o han hecho y no han hecho, sobre inmigración.

Sin embargo, la premisa de este debate de inmigración —que olas de inmigrantes hispanos están ingresando por la frontera con México, inflando la población de indocumentados y transformando la cultura y la economía de EU— se encuentra atrapado en una especie de túnel del tiempo. Es una discusión dominada por tendencias de décadas pasadas y que, en gran medida, pasa por alto los temas de inmigración que realmente importan en la actualidad. De hecho, los flujos migratorios han atravesado por un cambio fundamental, aunque la conversación política no lo haya captado. Considere los siguientes datos:

—En 2013, China reemplazó a México como el principal país que envía inmigrantes a EU, según un estudio de la Oficina del Censo. En realidad, la inmigración tanto de China como de India ha estado aumentando durante una década, al igual que la que procede de otros países asiáticos, mientras que la inmigración de México ha estado descendiendo, resalta el trabajo.

—Durante los primeros seis meses del actual año fiscal, la cantidad de detenciones de inmigrantes que ingresan sin documentos por la frontera con México —un buen indicador de los esfuerzos para cruzar la frontera ilegalmente— fue 28% menor que en igual lapso del año previo, reportó el Departamento de Seguridad Nacional a finales del mes pasado. En total, las aprehensiones son “una fracción de lo que eran hace 15 años”, señala el organismo, y los datos lo confirman.

—La llegada de menores de edad no acompañados de Centroamérica, que generó gran atención y alarma hace un año, ha descendido bruscamente, debido en parte a un esfuerzo serio por parte de México de reprimir el uso de su territorio como punto de tránsito. La cantidad de menores no acompañados de Centroamérica que México ha deportado aumentó 56% en los primeros cinco meses del actual año fiscal, según un análisis del Centro de Investigación Pew.

Una señal clara del sustancial cambio llegó hace casi tres años, cuando Pew informó que, tras cuatro décadas de un ingreso constante de inmigrantes mexicanos indocumentados a EU, la situación había empezado a revertirse; es decir, más mexicanos estaban regresando a su país que entrando a EU, según datos de ambos países.

Varios factores —mejoras constantes en la economía de México, una mayor protección en la frontera y más deportaciones, un declive en las tasas de natalidad de México— se han combinado en un período de años para cambiar el panorama.

Sin embargo el cambio apenas ha hecho mella en la retórica política que impera en EU “El debate de inmigración parece estar estancado en el año 2006 e incluso antes”, comenta Alex Nowrasteh, analista de inmigración del Instituto Cato, de tendencia libertaria. “Casi todos los comentarios negativos que recibo son, ¿por qué quieres a mexicanos analfabetos en el país?”

Lo más probable, en cambio, es que la nueva cara de los inmigrantes sea asiática y Nowrasteh indica que los nuevos inmigrantes asiáticos aportan un perfil significativamente diferente que los inmigrantes hispanos en décadas recientes: están mejor educados y son más exitosos económicamente. “A los inmigrantes asiáticos les está yendo asombrosamente bien en este país”, apunta.

En este momento, dice William Frey del centro de estudios Brookings Institution, “el crecimiento de la población hispana en este país proviene en gran medida de un incremento natural, no de la inmigración”.

En un nuevo libro y otros escritos, Frey explora los cambios demográficos que están dando forma a Estados Unidos en el siglo XXI, y esto es lo que debería estar alimentando el debate sobre la inmigración. La población blanca del país apenas está creciendo, escribe, y en aproximadamente una década comenzará a disminuir. EU está en camino a no tener una mayoría racial clara.

En una economía de tales características, anota Frey, los aportes de los inmigrantes se vuelven “absolutamente necesarios (…). Necesitamos comprender lo que realmente necesita nuestra fuerza laboral”.

Ese es el tema sobre el que debería girar el debate de inmigración. Sin embargo, afirma Frey, “nada de esto está siendo debatido de manera racional”.

En lugar de ello, la discusión está obsesionada con fortalecer una frontera que, según indica la evidencia, es significativamente más protegida que hace una década, y con decidir qué hacer con los 11 millones de indocumentados que ya están aquí y que, todo mundo realmente sabe, no se van a ir a ninguna parte, a menos de que decidan regresar. ¿Deberían recibir una “vía a la ciudadanía” o una “vía a un estatus legal”, y representaría una de esas opciones una forma de amnistía?

Se trata, sin lugar a dudas, de preguntas importantes y con una fuerte carga emotiva, pero tienen más que ver con el pasado que con el futuro.

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