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Plan migratorio europeo se queda corto

Roma. Por Elena Lorente/Página 12 | 14 de Mayo de 2015 a las 10:50

El problema es que sólo entre enero y mayo de este año han llegado por mar al Viejo Continente muchos más que los veinte mil que se quiere albergar. Y se acordaron acciones contra los barcos de los traficantes antes de que zarpen.

Con la intención, al menos así dicen las autoridades europeas, de limitar las tragedias de inmigrantes que mueren en el mar Mediterráneo, la Comisión Europea aprobó ayer un plan para recibir legalmente a unos 20.000 refugiados este año, distribuyéndolos en los distintos países según cuatro criterios: el Producto Interno Bruto (PIB) del país que los aloje, el número de habitantes, el porcentaje de desocupados y el número de prófugos ya instalados en ese país. Italia, por ejemplo, podrá aceptar el 9,94 por ciento de los 20.000 totales (es decir menos de 2000) y poco más del 11,8 por ciento de los que residen en campos de prófugos fuera de Europa. El único problema es que sólo entre enero y mayo de este año han llegado por mar al Viejo Continente muchos más. Se habla de poco más de 66.000, 35.000 a Italia, 30.000 a Grecia, 1000 a España y 100 a Malta, según la Organización Internacional para las Migraciones.

El plan –denominado Agenda para la Inmigración– prevé asimismo acciones vía mar contra los barcos de los traficantes de seres humanos, cuando estén anclados en las costas africanas, es decir antes de que zarpen con su carga de inmigrantes. Pero no prevé en absoluto –por el contrario de lo que habría adelantado cierta prensa inglesa– acciones militares en tierras africanas. “La UE ha dado un paso de gigante. Ha finalmente entendido la urgencia del caso ”, declaró en Bruselas la virtual ministra de Relaciones Exteriores de la UE, Federica Mogherini. Y más adelante subrayó: “No estamos programando ninguna operación vía tierra en Libia. Se trata sólo de una operación naval, como hemos explicado específicamente en la ONU”. La ONU por ahora no ha tomado posición.

El plan, que prevé también robustecer los fondos europeos dedicados al control del Mediterráneo, debería ser discutido el lunes por los ministros de Asuntos Exteriores de la UE y en los primeros días de junio en el nivel de primeros ministros y presidentes para poder entrar en acción en julio. Hay tres países que, se sabe, no participarán de la distribución de refugiados: Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca. Lo han dicho específicamente. Pero hay otros, como Hungría y Polonia, que tampoco estarían de acuerdo.

Como apretada síntesis sobre la cantidad de personas que piden asilo en Europa para escapar de las guerras y persecuciones –los que escapan sólo por razones económicas no pueden ser considerados refugiados– se puede decir que en 2010 llegaron unas 10.000 personas vía mar, 70.000 en 2011 durante la llamada Primavera Arabe, 22.000 en 2012 y 60.000 en 2013. La situación humanitaria precipitó en 2014, al agravarse los conflictos en África y Medio Oriente: llegaron más de 170.000 personas, según Frontex, la agencia europea que controla las fronteras. Según Acnur (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados), más de la mitad de los prófugos que han llegado estos últimos años a Europa por mar vinieron de Siria y Eritrea. De los 170.000 llegados en 2014, 40.000 eran sirios y 33.000 eritreos. Hasta mayo de 2015 han llegado 35.000 y se habla de más de 1600 desaparecidos en el mar.

Abrir las embajadas

Pero este plan ¿podrá realmente evitar las tragedias en el Mediterráneo? “Aceptar 20.000 refugiados es una miseria”, dijo a Página/12 Maurizio Ambrosini, profesor de Sociología de las Migraciones en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de Milán y que acaba de publicar un libro que habla precisamente de este tema: Non passa lo straniero? (¿El extranjero no pasa?, Ed. Citadella). “La UE ha aceptado 624.000 que piden asilo en todos estos años. A Italia han llegado 170.000 el año pasado. Se quedaron en el país unos 70.000 y los restantes fueron a otros países. Por lo cual, decir 20.000, en la mejor de las hipótesis puede ser el comienzo de algo mayor. Estas decisiones más que otra cosa son una rotura simbólica con la rigidez del Tratado de Dublín que regula estos asuntos.”

–¿Pero es un paso adelante como dice Mogherini?

–En mi opinión a veces es pura retórica, sólo para mostrar que se hace algo. Modestos ajustes, muy modestos. No abren verdaderamente un nuevo camino a nivel humanitario. Lo que explico siempre es que la UE se siente invadida, Italia también. Pero en realidad Líbano, Turquía y Jordania, cada uno de estos países recibe más refugiados que todos los países de la Unión Europea. Y con el nuevo plan no es que podrán circular libremente. Tal vez los mandan a Finlandia, aunque tengan parientes o amigos en otros países, aun si el clima les parece horrible, por el tema de los cupos establecidos. Hay un serio problema de no respeto de la autodeterminación de los que piden asilo.

–¿El hundir los barcos de los traficantes puede ayudar?

–Es una estrategia retórica, para distraer la atención. Los países europeos no pueden decir que no recibirán a los que piden asilo. Pero dicen que quieren luchar contra los malos que los transportan. Si no prevén otros medios para llegar a Europa, los refugiados siempre estarán obligados a caer en las manos de los traficantes. La verdadera medida sería prever otros canales para llegar a Europa u otros lugares seguros. Y permitir no 20.000 sino 200.000 refugiados.

–¿Qué habría que hacer según usted?

–Hay dos cosas que se pueden hacer para aquellos que piden asilo. Abrir las embajadas y permitir que se presente el pedido de asilo y que se dé una respuesta en poco tiempo. Y así la persona puede tomar un avión y venir a Europa sin peligros. Otra cosa es hacer lo que se llama la reinserción. Es decir un refugiado que llega a Turquía o Líbano y presenta allí su pedido, debería poder elegir un segundo destino más seguro.


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