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Años de lucha migrante, un ejemplo

Veracruz, México. Agencias. | 18 de Mayo de 2015 a las 13:12

Hay en California una latina que llegó con su familia en la década de los 50, ella con su hermana unos niños. Su padre, un maquinista jubilado que padece Alzheimer, y su madre, una secretaria.

Seis hermanos, avecindados cuando llegaron a Estados Unidos en la ciudad de Lynwood, uno de los sectores más humildes y deprimidos en el sur de California.

Ella, Loretta Sánchez, es congresista. Y su hermana Linda, también, por el partido Demócrata. Y, además, presidenta del caucus hispano en el Congreso. Loretta, especializada en Economía, ex empleadas de las firmas internacionales, Booz Allen Hamilton y Fieldman Rolapp.

Loretta tiene 50 años de edad y ha lanzado su candidatura al Senado de Estados Unidos. Si gana será la primera mujer de origen mexicano en ocupar un escaño senatorial, dice el corresponsal J. Jaime Hernández (El Universal, 16 de mayo, 2015).

¡Ah!, pero Loretta tiene una característica singular: toda su vida en Estados Unidos ha luchado por los inmigrantes mexicanos.

Pero más aún, por los hijos de los inmigrantes indocumentados, como ella, quien ha cumplido 20 años en la política norteamericana activa y constante y ha pasado por el Congreso estatal de California y también por el Capitolio, donde ha trabajado como miembro de los comités de servicios armados y seguridad interna.

He ahí, pues, el gran trabajo de una mexicana en Estados Unidos que no obstante estar a punto de alcanzar el estrellato como senadora norteamericana, ha seguido luchando por los migrantes.

Muchas cositas, pues, han de lograrse cuando existe voluntad política y social.

II

Loretta Sánchez dice:

“Quiero que mi candidatura inspire a mujeres, jóvenes y minorías, y a todo el mundo, porque creo que cada persona puede ser un líder a su manera”.

Sirvan las líneas anteriores para, por ejemplo, aterrizar en Veracruz, de entrada, con la directora de la Comisión de Protección a los Migrantes de la secretaría General de Gobierno, Claudia Ramón Perea, Gerardo Buganza Salmerón, el jefe máximo.

Luego, brincar a los diputados locales y después a los legisladores federales para ilustrar el cabildeo y la gestoría social que desde aquí pueden hacer, primero, por los migrantes de Veracruz a Estados Unidos y sus familias, y segundo, por los migrantes en Estados Unidos, y de paso, en las entidades federativas del país, donde ha quedado comprobado el infierno vivido en el Valle de San Quintín con las haciendas porfiristas, en un total de unos 80 mil jornaleros agrícolas, de los cuales, el 11.6 por ciento son originarios de Veracruz.

Y es que, bueno, si Loretta Sánchez tiene un largo historial de lucha en favor de los inmigrantes, caray, resulta insólito que en Veracruz, convertido en estado migrante, la política oficial sólo sea de relleno.

Cada semana, por ejemplo, de varias ciudades de la tierra jarocha parten autobuses repletos de jornaleros al otro lado…por más que la señora Ramón Perea diga que la migración es baja.

Es más, ha dicho que ni siquiera, vaya, llegan a unos 500, y, bueno, de ser así, ningún caso tiene la dependencia a su encargo.

III

La historia de vida de Loretta Sánchez resulta ejemplar, más ahora cuando las remesas se han convertido en el sostén número uno de la economía en Veracruz según lo documenta el investigador Rafael Arias Hernández.

Y más cuando junto a las remesas, el otro fuerte económico proviene del comercio informal, es decir, los changarros en la vía pública.

Pero, bueno, la sensibilidad social nunca será fuente de aliento cotidiano por la vía teórica ni tampoco por el santo dedazo del jefe máximo.

Para sentir en carne propia la migración ha de tenerse un poquito de gracia y otras cositas, como la bamba y el tilingo lingo…

Quizá unos días de Claudia Ramón con Loretta en California le harían mucho bien a la política migratoria de Veracruz.


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