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México, protagonista en tema de la migración

Los Mochis, Sinaloa. Agencias. | 20 de Mayo de 2015 a las 15:56

Las cifras de migrantes internacionales han ido a la alza significativamente en los últimos 50 años. De acuerdo con el Programa Especial de Migración del Instituto Nacional de Migración 2014-2018,  el volumen de migrantes aumentó 3.2 veces, al pasar de 73 millones de personas que residen fuera de su país en 1965, a 231.5 millones en el año 2013.

México, por su ubicación geográfica  se ha convertido en el protagonista dentro del escenario de la migración en el mundo. Ha dado lugar al libre tránsito de migrantes de origen centroamericano que recorren el territorio nacional, de la frontera sur hacia la frontera norte.

Y es que cuando un país carece de desarrollo social, político y económico, las familias que lo habitan y viven en la pobreza extrema, no les queda otra opción que salir fuera en busca de mejores oportunidades de vida.

Y aunque muchos suelen llamarlo ‘el sueño americano’, para los que intentan vivirlo no es más que una pesadilla, donde la vida pende de una pizca de suerte al cruzar la frontera  de manera irregular para llegar a Estados Unidos.  

En las garras del peligro. Saber si llegarán a su destino, o que tal vez no regresarán con sus familias, es el temor de cada uno de los migrantes, pues están conscientes que el trayecto para llegar a Estados Unidos es de vida o muerte.

Los trenes de transporte de carga de Ferromex, por su conectividad con Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Ojinaga y Nuevo Laredo, puntos principales de cruce al país vecino,  se han convertido en el medio predilecto de los migrantes, ya que se quedan sin dinero para utilizar otro medio de transporte; es por ello que les llaman ‘trampas’, por viajar de ‘a grapa’.

“Es algo terrible viajar ahí. Ves de todo, desde gente que se cae del tren y que se queda sin piernas, sufres asaltos, muchas cosas feas. La Mara Salvatrucha se sube con machetes a quitarnos lo poco que llevamos, los mismos policías de México nos quitan lo poco que traemos. Hasta nos golpean, nomás porque nos miran con las cobijas. No nos dan motivos”, narró Irving Padilla González, con el rostro desencajado y su mirada fija en los trenes, tratando de adivinar cuál de todos iba a salir a Ciudad Juárez, Chihuahua, para seguir su rumbo.

El joven de 30 años de edad, originario de Honduras, se encontraba en Estación Sufragio, El Fuerte. Llegó de Mexicali en el ferrocarril. No corrió con suerte para pasar a Estados Unidos. 

“Yo no tengo estudios, y tengo a mi esposa y dos niños,  uno de 4 años y otro de 6 que mantener. En Honduras es difícil la vida”. 

Irving, igual que todos los hondureños que se regresaron de la frontera, ante el fallido intento de cruzar a Estados Unidos, se dedicaba a trabajar en el cultivo de la banana, donde solo recibía 100 lempiras al día, lo que en pesos mexicanos equivale a 68 pesos. Un sueldo demasiado precario para darle sustento a su familia.

En el tren conoció a Freddy Córdoba, nativo de Villahermosa, Tabasco, quien ejercía la actividad de jardinero en Estados Unidos y fue deportado.

Más que hacer amigos en el tren, entablar una amistad es una estrategia de supervivencia para protegerse entre sí y llegar salvo a sus domicilios.


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