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Inmigrante peruano destaca éxito en EEUU

Washington. Agencias. | 28 de Mayo de 2015 a las 15:44

Yo soy inmigrante. Fui a los Estados Unidos, en 2002, para probar suerte, ascender en mi carrera y me fue bien. Tuve la oportunidad de trabajar en CNN, Univisión. Luego pensé 'los otros inmigrantes también deben tener historias que contar' y decidí empezar esta ruta, el programa 'Peruanos en el Mundo', por los cinco continentes para buscar a nuestros compatriotas y saber la experiencia de ser peruano en el extranjero.

¿Cómo hiciste para ubicarlos?

Gracias a las redes sociales y una labor de seguimiento: contactarlos, ver los perfiles. Es interesante porque encontré peruanos donde nunca imaginé, como Egipto, por ejemplo donde la mayoría de peruanas están allí porque se casan con egipcios.

¿Qué perfil de peruano buscabas?

Contra lo que se crea, no solo busco al millonario, sino al peruano que se fue porque la pasaba mal en Perú o quiso cambiar de aires. No es millonario, pero tiene experiencias que contar. El programa no es uno elitista que busca a Testino, Vargas Llosa.

Bueno, buscabas un perfil con una experiencia edificante, ¿no?

¡Por supuesto! Yo estoy casi convencido de que cada peruano fuera dejó el país para triunfar. Casi el 90% de peruanos que he encontrado en el extranjero están haciendo algo positivo... porque, de lo contrario, simplemente regresas a tu país.

Fracasar también es aleccionador.

Por supuesto. En mi experiencia he tenido fracasos, como por ejemplo durante la recesión en Estados Unidos me vi en situación de desempleo.

¿Cómo decidiste elegir al primer peruano entre una serie de perfiles?

Empecé por lo más lejos: Japón. Me dije a mí mismo que iba a ser muy fácil en Estados Unidos porque yo vivo allí. '¡Me voy a ir lejos para que sea un reto de verdad!'.

¡Pero en Japón hay harto peruano!

Sabía que había muchos, pero no sabía que era la primera comunidad hispanohablante allí. Y seguí la ruta luego por China, donde hallé un profesor (ya fallecido) que me contó que conoció a Mao Tse Tung. Dijo que una cosa que le llamó la atención es que cuando fue al palacio presidencial vio que el sillón estaba medio roto. Mao lo miró y le dijo 'seguro te preguntas por qué está roto: porque los fondos son para el pueblo, nosotros no debemos tener lujos'.

¿De todos los casos cuál fue el más singular para ti?

Me llamó la atención un peruano de 'La Rica Vicky' (el distrito limeño de La Victoria) que trabajaba en un local de masajes turcos, pero sus masajes los daba a punta de latigazos... y yo le pregunto '¿qué haces en este resort?' ¡Nada que ver! (ríe).

¿El peruano que va a otro país transforma el ambiente a su alrededor o viceversa?

Hay de los dos. Existe el peruano que tiene sus tradiciones, pero no las difunde porque está totalmente asimilado: se ha casado con alguien del lugar, tiene sus hijos que ya no son peruanos. Pero también está el compatriota que aún difunde lo suyo.

¿Por ejemplo?

Como una propietaria de una cadena de hoteles en Francia. Casada con un francés, tenía toda su vida resuelta. Sin embargo enseña marinera los fines de semana porque desea preservar la cultura norteña en las nuevas generaciones, en esos hijos de peruanos que también radican en Francia. O el caso de Miguel Ballumbrosio que enseña a tocar el cajón en París. Es un difusor del foclor afroperuano, el cual muchos no conocen porque creen que Perú es Machu Picchu, una llama y un niño tocando la quena. Lo es, pero el Perú es más que 500 restaurantes, Perú es más que buena comida.

¿Has viajado por un personaje y te has llevado una decepción?

He tenido tropiezos porque muchas veces no entienden que, por ser un programa de este formato (una especie de documental con reality), tengo que ir a su casa, pasar todo un día juntos. Para un programa, fui a Turquía, pero la persona que debía contactarme con peruanos me falló porque creyó que esto iba a ser una superproducción como Hollywood...

Claro, porque tú viajas solito con tu cámara al hombro.

Claro, porque ir con un camarógrafo saldría más caro. A esa persona en Turquía le dije que, primero, no es ético recibir dinero ni pagar por entrevistas. Él tenía una visión diferente del programa.

La decepción fue mutua.

Más o menos, pero me fui a la embajada y me dieron razón de un chef peruano de sushi al cual una cadena turca vino a buscarlo a Perú (¡ni siquiera a Japón!), para llevarlo a Turquía. Quiere decir que el peruano se está convirtiendo en mano calificada.


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