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Dolor y desespero en familias de los náufragos de Oaxaca

Agencia AFP. Desde San Salvador. | 24 de Octubre de 2007 a las 00:00
El dolor invade a los familiares de los salvadoreños que perecieron en el naufragio de una lancha en la costa del Pacífico de México, y ahora con incertidumbre y desesperación esperan que los cuerpos o al menos los restos de sus allegados sean recuperados y repatriados al país para sepultarlos. Al menos una veintena de salvadoreños perecieron, la semana anterior, cuando una pequeña lancha impulsada por dos motores fuera de borda y sobrecargada naufragó en las costas del istmo de Oaxaca en el Pacífico mexicano. Una de las víctimas del naufragio, pero cuyo cuerpo al parecer aún no ha sido encontrado o al menos identificado, es el de la salvadoreña Margarita Guevara Hernández, una trabajadora de una maquila textil que a toda costa buscó emigrar ilegalmente a los Estados Unidos en busca de alcanzar "el sueño americano" y poder ayudar económicamente a su familia. Para Margarita era el segundo intento por llegar a Estados Unidos pues en junio fue deportada desde Houston, explicó su madre Teresa Hernández. "Ya le habíamos advertido que el viaje era muy peligroso, que no se fuera, pero ella estaba insistente en que tenía que irse a Estados Unidos para ayudarnos a nosotros", narró Hernández, quien vivía junto a su hija en la villa de El Rosario, en el central departamento de La Paz. "Es grande el dolor y la angustia que uno como padre siente al perder de esta forma a un hijo. Esperamos es que el gobierno de El Salvador o alguien nos traiga el cuerpo de Margarita y poder enterrarla cerca de nosotros", dijo entre lamentos el padre de la joven, Francisco Guevara. Hasta el martes las autoridades mexicanas habían recuperado los cuerpos de 13 víctimas del naufragio y que debieron ser sepultadas por el avanzado estado de descomposición, no sin antes tomarles muestras de tejido para efectuarles pruebas de ADN (ácido desoxirribonucléico) para poder identificarlas con certeza. La lancha habría zarpado con al menos 22 salvadoreños, dos guatemaltecos, un hondureño y un peruano a bordo desde Puerto Ocos (Guatemala) con destino a Salinas Cruz (México). Otra de las salvadoreñas que pudo haber perecido en el naufragio es María Andrea Rivas, quien también hacía su segundo intento por llegar a suelo estadounidense, viaje por el cual había pagado al menos unos 4.000 dólares al 'coyote' (traficante de indocumentados), explicó su esposo Miguel Santos. "Yo le pedí que no se aventurara, tenía un mal presentimiento, pero como ella tenía fe en el coyote que los llevaba decidió irse y solo para que pasara esta desgracia", dijo Santos entre sollozos, quien ahora queda a cargo de sus cuatro hijos junto a María Andrea, cuyo cuerpo aún no ha sido localizado. Otras familias, pese a la tragedia, ahora respiran con un poco de tranquilidad al conocer que su familiar sobrevivió al naufragio, como el caso de Noemí Martínez de Orellana, una de las tres personas que fueron rescatadas con vida por las autoridades mexicanas en altamar. "Mi hija iba allá (a Estados Unidos) a reunirse con su esposo (Samuel Orellana), hoy le doy gracias a Dios que me la socorrió y le salvó la vida, no hubiera podido soportar su muerte", señaló la madre de Noemí, Blanca Martínez, quien ahora desea el retorno de su hija. De momento, familiares de los salvadoreños que han podido ser identificados como muertos en el naufragio, buscan en la cancillería local apoyo para poder recuperar los cuerpos, otros que presumen que en la embarcación que naufragó viajaban sus familiares dejaron documentos como fotografías para poder identificarlos.

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