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Deportación de pastores obliga al cierre de iglesias latinas en Colorado

Agencia EFE. Desde Denver, Colorado. | 31 de Octubre de 2007 a las 00:00
La deportación de líderes religiosos latinos de Colorado, o la no renovación de sus visas, ha obligado al cierre de iglesias y reducido el número de líderes espirituales y comunitarios en la comunidad latina. "Esta situación está privando a la comunidad latina de algunos de sus mejores líderes y de sus más dedicados trabajadores", explicó Noé Discua, uno de los más de 20 pastores latinos de Colorado que padece el mismo problema migratorio. Discua, quien próximamente dejará el país tras diez años, los últimos dos como pastor de una congregación latina en Aurora (al este de Denver), se ve obligado a dejar a su familia y a su congregación ya que en septiembre pasado un juez de inmigración le negó la petición de permanecer en el país con una visa religiosa. "Si no fuese porque estamos en Estados Unidos, hasta pensaría que se trata de un ataque a las iglesias latinas", comentó Fidel "Butch" Montoya, fundador del Ministerio E.S. Poder y Luz, en Denver, y uno de los directores de la Coalición de Colorado por los Derechos de los Inmigrantes. Montoya explicó que desde la implementación de las nuevas leyes migratorias en Colorado en agosto de 2006, autoridades locales y agentes federales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) comenzaron a visitar iglesias latinas para asegurarse que los pastores tuviesen sus documentos de inmigración en orden. "Y en muchos casos les tienen, pero aún así se ven obligados a salir del país porque el DHS mide a las iglesias latinas con un criterio que muchas de esas iglesias no pueden cumplir, como tener un edificio propio y permanente y contar con suficientes ahorros en el banco. Si no se cumplen esos criterios la visa del pastor no se renueva", comentó Montoya. Por su parte, Discua, de 28 años, reconoce que ingresó ilegalmente a EE.UU. y que en aquellos años tuvo algunos problemas con la ley, relacionados con infracciones de tránsito. Pero afirma que, gracias a su empleador (para quien todavía trabaja) y a los servicios de un abogado, esos problemas se habían solucionado. "Por eso me tomó por sorpresa cuando el pasado 24 de septiembre el juez me negó la visa religiosa y me ordenó salir del país", comentó. Para Discua, el mayor dolor es separarse de su esposa Angela y de sus hijos (un varón de 8 años y una niña de 5) y "de la Iglesia Pentecostés Fuego y Poder de Dios, que literalmente levantamos de la nada, vendiendo tamales y reparando un local que ni siquiera querían alquilar por lo malo que estaba". "Con mi esposa seguimos unidos como pareja, pero estamos desanimados. Y muchos en la iglesia tienen miedo, diciendo: 'Si esto le hacen al pastor, ¿qué no me harán a mí'?. Para la congregación, psicológicamente y espiritualmente es un golpe muy duro", puntualizó. El pastor Carlos López (de Argentina), fundador del Ministerio Internacional En-Hacore (dedicado a visitar a latinos alojados en el centro de detención de inmigración en Aurora), indicó que once iglesias latinas protestantes cerraron sus puertas desde agosto de 2006 en el norte de Colorado porque los pastores fueron deportados o sus visas canceladas. "Por las nuevas leyes de Colorado, muchos inmigrantes, legales o no, se fueron del estado. Ese hecho afectó la asistencia a los servicios religiosos y produjo un descenso en los diezmos. Y si la iglesia no cuenta con los más de 25.000 dólares al año para el salario del pastor, el gobierno federal no le renueva la visa", sostuvo López. Por su parte, el pastor Arturo Vargas (de México), presidente de la Alianza Ministerial Visión Milenal de Denver (que agrupa a 35 congregaciones latinas), dijo que otras ocho iglesias latinas dejaron de ofrecer servicios en los últimos dos meses por los mismos motivos, y se espera que otros dos pastores dejen EE.UU. antes de fin de año. Vargas dijo que se sentía "profundamente preocupado y afectado" por esta situación, por lo que próximamente se reunirá con Steven Chávez, director de la División de Derechos Civiles de Colorado, para poder informar a los pastores y a las congregaciones de los derechos que tienen. Angela Discua, esposa de Noé, recalcó que la deportación de pastores tiene otras consecuencias indeseadas. "Los gobernantes deberían tomar conciencia del trauma que le causan a los niños. Por nuestra parte, sólo nos queda confiar en Dios y en que El nos va a cuidar", concluyó.

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