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Revelan horrores que sufren menores inmigrantes en «prisión» en EEUU

Arizona, Estados Unidos. Agencias | 18 de Junio de 2018 a las 15:09

Las lágrimas inconsolables de los niños tras ser separados de sus padres en la frontera sur de EEUU fue lo que llevó a Antar Davidson a renunciar la pasada semana a su empleo en el albergue Estrella del Norte, de Tucson (Arizona), lugar que califica como "un lugar gris" y muy parecido a una "prisión".

Davidson no puede olvidarse de tres hermanos brasileños que recientemente habían sido separados de sus padres en la frontera y que, al llegar al albergue, les dijeron que ni siquiera podían abrazarse entre ellos para superar el duro momento que estaban viviendo.

"Los niños acaban de pasar el trauma de ser separados de sus padres, lloraban fuertemente, y a mí me ordenaron decirles que tendrían que dormir separados y, por política del albergue, no podían tocarse entre ellos", relata a Efe Davidson, también de origen brasileño.

Recuerda muy bien cuando el mayor de estos hermanos, de 16 años, le preguntó que cómo mostrarse "fuerte" mientras sus hermanas, de 10 y 6 años de edad, lloraban desconsoladamente por "no saber dónde estaban sus padres".

"Fue cuando decidí renunciar y, de alguna manera, hablar para que la gente sepa lo que está pasando", dice sobre un centro que, en su opinión, no brinda el apoyo psicológico que requieren estos menores y que es operado con personal poco capacitado.

Este trabajador recuerda que parte de su familia también llegó a Estados Unidos como refugiados y por este motivo le había interesado trabajar en este centro y ayudar a los niños migrantes.

Cuando los niños son separados de sus padres en la frontera, estos son entregados al Departamento de Salud y Servicios Humanos, quien tiene contrato con 100 albergues en 17 estados, donde actualmente hay más de 11.000 niños.

Uno de ellos es el Estrella del Norte, que hasta esta pasada semana acogía a unos 280 niños y jóvenes, 70 de ellos menores de 13 años.

Davidson considera que la política de "tolerancia cero" anunciada en mayo pasado por la Administración del presidente Donald Trump, y que ha supuesto ya la separación de unos 2.000 niños migrantes de sus padres tras ser detenidos en la frontera, tiene un efecto devastador en los menores.

Asegura que estos chicos sufren un "triple trauma": el primero es dejar su país de origen, después la dura travesía que tienen que enfrentar antes de llegar a Estados Unidos y, por último, el ser separados de sus padres.

Pero a estos problemas hay que añadir, advierte, que el albergue, abierto en 2014 en medio de la oleada de menores no acompañados que llegaron a la frontera sur desde Centroamérica, carece del personal adecuado para atender a los chicos.

"Muchos de estos jóvenes que vienen llegando de Guatemala, el español no es ni siquiera su primer idioma, muchos son indígenas que hablan quiche, que hablan man, que hablan Kanjobal, hay como 24 diferentes dialectos que hablan", explica.

Un portavoz de Southwest Key asegura a Efe que su albergue de Tucson cumple con todas los requisitos establecidos, incluyendo el número de empleados por niños.

"Por los últimos 20 años hemos contratado personal que tienen experiencia cuidando niños o como trabajadores sociales que sirvan de apoyo para el desarrollo de los niños que llegan a nuestras instalaciones", indicó la compañía texana.  


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