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Lamentan muerte de inmigrante salvadoreña y su hijo

Ciudad de México. Agencias | 25 de Junio de 2019 a las 15:42

“Mija, no te vayas, por favor”, las últimas palabras que una madre dijo a su hija antes de que esta muriera junto su hijo en su intento de llegar a EE. UU.

En una humilde vivienda del parcelamiento Chiquirines, La Blanca, San Marcos, Ofelia Pérez y Rogelio Chicas lloran la muerte de una de sus hijas y nieto, quienes viajaban con su familia a Estados Unidos para trabajar y “hacer su casa”.

Una calle divide la casa en la que vivía Briseyda Lisseth Chicas Pérez, de 20 años, junto a su esposo, Denilson Omar Recinos Orozco, y sus dos hijos, de 3 y un año cinco meses de la Colonia Los Díaz de la vivienda de sus padres y hermanos.

El corte de palma africana no le daba suficientes ingresos a esta familia para subsistir y decidieron emprender el viaje, juntos, a EE. UU. el pasado 8 de junio.

La Patrulla Fronteriza encontró los cuerpos de Briseyda, el de Denilson, su hijo de año y cinco meses, y otros dos niños, a la orilla de Río Bravo y de los Matorrales de Anzalduas, Mission, Texas.

La madre de Briseyda se enteró de lo ocurrido cuando unos vecinos llegaron a su casa para darle el pésame.

La noticia ha enlutado a la comunidad, incluso algunos se desmayaron. “Chiquirines está de luto, Briseyda iba con un sueño a Estados Unidos. Nosotros nos sentimos tristes, porque es un ser querido, lastimosamente le tocó perder su vida en ese desierto”, expresó Imelda Álvarez, vecina de la familia.

“Hago un llamado para todos los que quieren irse a que no lo hagan, que quieran a sus familias, aquí podemos ganarnos humildemente un bocadito, vean lo que pasa allá con nosotros, con los niños; hago un llamado para que el presidente se ponga la mano en la conciencia para ayudar a Guatemala, a la gente pobre, que necesita un bocado”, manifestó.

“Mi hija linda. Me dijo que iba a viajar con el esposo, yo le dije que no, mija no te vayas, vamos por hacer una casita, yo no quiero que se vaya Brisi, les dije”, dice Ofelia entre un llanto desgarrador, mientras relata la despedida de su hija, hace poco más de 15 días.

Se comunicaron por Facebook, cuando ya estaban lejos. “No me acuerdo qué día fue, les quitaron el teléfono. Ella hablaba con mi hijo en el face y le dijo que ya estaban cerca -de la frontera-. Yo hacía lentejas, porque eso hago; no lo haga mama, porque ya es tarde, me dijo. Ya no supe más de ella”, continúa Ofelia en su relato.

A Rogelio Chicas, padre de Briseyda, se le dificultó hablar de su hija. “Siempre son las necesidades, salir de la pobreza y sacar adelante a la familia, a los hijos, es lo que puedo explicar”, dijo.

“Mija, ¿ya te fuiste?”, le dijo por teléfono Rogelio a su hija un día después de que salió de su casa. “Ella vino aquí el viernes, un día antes de cuando se iba a ir”, prosiguió.

Según el relato de la familia, los coyotes los apresuraban para pasar el río y a Briseyda, quien llevaba a su hijo pequeño, se le dificultó el paso. La familia desconoce quién fue la persona que se los llevó o quién se los recomendó.

Aunque no tiene comunicación con la familia de su yerno, Ofelia dice que los suegros Briseyda los podrían haber ayudado a salir del país.

Briseyda se fue con su esposo Denilson y sus dos hijos. Denilson y su hija Ingrid Alondra, de 3 años, lograron pasar la frontera y ahora están en Estados Unidos.

La familia ya está en contacto con el consulado para repatriar los cuerpos de Briseyda y Denilson, pero hasta ahora se desconocen detalles del trámite.

Briseida es un reflejo de la realidad de muchas familias guatemaltecas. Fue madre a los 17 años, vivía en condiciones de pobreza y sin oportunidades de desarrollo, por eso decidió, junto a su esposo, emprender el “sueño americano”.

Sayda, una de las hermanas de Briseyda, la recuerda como una mujer trabajadora, mientras muestra fotografías del certamen en el que Briseyda participó por la corona de Señorita Chiquirines.

De los otros dos niños que murieron aún no se tienen datos, pero se sabe que salieron de la Colonia Velle Lirio, Retalhuleu, y aldea El Reparo, Coatepeque, Quetzaltenango.

La Blanca

Con el decreto 1-2014 se creó el municipio La Blanca, en San Marcos, con cerca de 35 mil habitantes, 17 caseríos y 11 colonias. El río Naranjo divide al municipio de Ocós, a donde antes pertenecía el territorio.

Se convirtió en el trigésimo municipio de ese departamento y en el 335 del país. Está conformado por 10 mil 105 hectáreas y colinda con Coatepeque, Quetzaltenango; la cabecera de Retalhuleu; Tecún Umán y Ocós, San Marcos.

En La Blanca el oro verde (platano) es la principal fuente de ingresos, pero también muchos pobladores trabajan en las fincas de palma africana.


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