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Ana y Dora, hondureñas secuestradas y prostituidas en Guatemala

Tegucigalpa. Proceso Digital | 29 de Julio de 2019 a las 11:22

Fueron prostituidas por tres años, eran apenas unas chicas de 17 y 18 años, salieron de Tegucigalpa, Honduras y querían llegar a los Estados Unidos para reunirse con su madre.

En el camino fueron brutalmente abusadas, secuestradas y prostituidas al punto que su madre creyó que habían muerto, mientras su abuela en Honduras falleció del dolor de haberlas perdido.

Una de esas víctimas es Dora Isabel de 42 años es una hondureña que sufrió explotación sexual al ser engañada junto a su hermana por un “coyote” (traficante de personas).

Dora Isabel conversó con Proceso Digital y contó como sucedió su mala experiencia al emprender la ruta migratoria y su proceso de recuperación.

“Cuando tenía 18 años partí junto con mi hermana Ana de 17 años a cumplir con el llamado sueño americano que se convirtió en una verdadera pesadilla”, detalló.

Señaló que las dos decidieron emprender el viaje porque su mamá se había ido a trabajar para mantener la familia y “nos dejó con nuestra abuela, porque a nuestro papá nunca lo conocimos”, recordó.

Continúo relatando que fue así como se fueron con un coyote junto a otras tres personas más, - “se suponía que íbamos seguras y que no nos iba a pasar nada en el camino, mi mamá pagaría al hombre que nos llevará con ella”.

Prostituidas

Reviviendo partes duras de la experiencia vivida, dice que “nada de lo que nosotros nos imaginábamos un día antes de partir pasó, cuando llegamos a Guatemala el coyote nos entregó a otro hombre y este nos dijo que nos llevaría directo por otro lugar más seguro y nosotros confiamos en él”, explicó.

“Un día después ese hombre nos dejó en un prostíbulo, donde nos vendió, ese día mi mundo se derrumbó y el de mi hermana, puestas ahí nos obligaron a trabajar y a tener relaciones sexuales con los clientes que llegaban al lugar y nos amenazaron con quitarnos la vida si hablamos con los clientes”, dijo.

Dora Isabel cuenta que así se mantuvieron tres años en el prostíbulo, ubicado en Guatemala hasta que en un operativo de las autoridades lograron ser liberadas.

“Tras la liberación, fuimos trasladadas a Honduras, mi hermana ya con 20 años y yo de 21 llegamos a la casa donde vivía mi abuela Hortensia quien había muerto de un infarto tras la angustia de no saber nada de nosotras, sus nietas, dijo entre voz entre cortada.

Proceso de recuperación

Dora Isabel relató que la esposa de un tío las llevó a buscar ayuda psicológica y pidió apoyo en organizaciones de mujeres, donde les respaldaron.

“La verdad que esto no se borra de la mente, el daño está hecho a veces uno cierra los ojos y se vienen de nuevo todo el trauma pasado en esos tres años”, comentó.

Dijo que lo que pasaron en sus vidas es algo que no se lo desea a nadie, “muchas jóvenes están emprendiendo viaje hacia Estados Unidos, yo les digo que mejor estudien y busquen trabajo o hacer su empresa por pequeña que sea en Honduras, la libertad y el honor de uno no tiene precio”.

La conversación establecida con Dora Isabel se prolongó entre detalles dolorosos y retazos de una vida que no fue. Al otro lado del océano, en Zaragoza, España, ella intenta salir adelante, entre la rutina del su trabajo y el deseo de apoyar a su hermana.

 

Ahora esta mujer es madre de dos niños y su pareja con los que piensa reunirse al regularizar su estatus migratorio. Dice que buscará un día que sus hijos puedan reunirse con ella, “pero no repitiendo la misma historia, sino que, en los mejores términos, en mejores condiciones y en un hogar lleno de alegría”, añora.

Asimismo, contó que se casó y que tiene dos hijos, “me casé, tengo dos hijos; un niño de 10 años y una niña de ocho, gracias a Dios conseguí un hombre que supo comprender mi situación y quien me ha tenido paciencia”.

La hondureña tiene apenas dos meses de vivir es España y su trabajo es cuidar a una anciana.

Mi madre el ser que más amo

“Mi madre sigue en Estados Unidos gracias a Dios está bien y cuando hablamos con ella y se dio cuenta que estábamos vivas y por todo lo que habíamos pasado no dejaba de llorar, la angustia la atormentaba y solo se le cruzaba por la mente que estábamos muertas, pero Dios nos ha dado una nueva oportunidad y ahí vamos con nuestras familias tratando de salir adelante”, sostuvo.

Agregó que “en esta vida mi madre es el ser que más amo y le digo siempre que nunca se eche la culpa de lo que nos pasó y que siempre le agradezca a Dios por todo. Luego agrega que la tecnología les permite acorta distancias y seguir unidas en medio de las vicisitudes que les ha tocado enfrentar.

Operaciones contra la trata

El Ministerio Público ha emprendido una serie de acciones para contrarrestar el flagelo de la trata de personas.

Asimismo, han realizado operaciones trasnacionales en las que han desarticulado bandas dedicadas al tráfico de personas.

La última operación realizada por el Ministerio Público se desarrolló el 28 de mayo del presente año, donde se ejecutó la Operación Amanecer en la que se capturaron 24 personas todas vinculadas al delito de trata de personas.

Asimismo, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), con el apoyo de Estados Unidos, continúan trabajando para la identificación de redes de tráfico y trata de personas en las fronteras hondureñas, por lo que se reportan en los primeros cinco meses más de 42 judicializaciones de personas que se dedican a ese ilícito.

Incremento de capturas por trata de personas

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sobre trata de personas a nivel centroamericano y del Caribe, muestra que de 2014 al 2018 las capturas por casos de trata se han incrementado.

 

Según el informe, el Ministerio Público registró denuncias sobre trata de personas: en 2014 se registró un caso; en 2015 y 2016, se reportaron ocho casos; en 2017 se reportaron 17 casos, mientras 31 casos en 2018, todos en Honduras.

El documento señala que el número de personas que entraron en contacto formal con la policía o el sistema de justicia como sospechosos entre 2014 y 2018 se reportan 176 personas de las cuales 97 fueron mujeres.

Mientras que el número de personas procesadas por trata de personas, entre 2014 y 2017 fueron 139 de las cuales 59 fueron mujeres.

Asimismo, refleja que el número de personas condenadas por trata de personas entre 2014 – 2018 suman 82 de las cuales 43 son mujeres.

La mayoría de los condenados por trata de personas en el período indicado eran hondureños, mientras que dos personas de los países vecinos.

Sobre la trata

La trata de personas es un problema mundial en la que los hondureños no se quedan exentos, cientos de ellos, principalmente mujeres, sufren de ese flagelo que en la mayoría de los casos queda en la impunidad.

La trata o tráfico de personas es el comercio ilegal de seres humanos con propósitos de esclavitud laboral, mental, reproductiva, explotación sexual, trabajos forzados, extracción de órganos, o cualquier forma moderna de esclavitud contra la voluntad y el bienestar del ser humano.

Es una violación a los derechos humanos que atenta contra la libertad y la dignidad de las víctimas.


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