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Inmigrantes refugiados en iglesias reciben multas

Washington. Agencias | 30 de Julio de 2019 a las 16:23

Cirios consagrados a San Judas, la Santa Trinidad y la Virgen de Guadalupe yacen en un librero al lado de la puerta de un aula de una iglesia Metodista Unida. Una máquina de coser está a un costado de allí, entre una cama y un juego de muebles de mimbre. En una esquina, una sartén eléctrica calienta piernas de pollo.

Este cuarto improvisado es el refugio donde María Chavalan-Sut, una indígena originaria de Guatemala, vive desde hace 10 meses a fin de evitar su deportación a un país que, según dice, la ha marcado con violencia, trauma y discriminación. Su lucha ahora podría costarle al menos 214.132 dólares.

Chavalan-Sut es una de varios inmigrantes refugiados en casas de adoración que han recibido cartas de las autoridades de inmigración que les amenazan con grandes multas que son parte de las últimas medidas del gobierno del presidente Donald Trump. No está claro a cuántos inmigrantes están buscando las autoridades, pero Church World Service, organización que apoya refugiados e inmigrantes, sabe de al menos seis inmigrantes que han recibido cartas.

La centroamericana dijo que no sabe de dónde va a sacar más dinero y le pide a Dios que le dé un trabajo. Trabajó por un tiempo en un restaurante tras llegar a Virginia hace más de dos años pero no ha podido tener un empleo desde que se refugió en el templo.

Chavalan-Sut comenzó a vivir en la Iglesia Metodista Unida Wesley Memorial el 30 de septiembre, el día que tenía que reportarse a una oficina del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas para ser deportada. Entró en Estados Unidos cruzando la frontera y fue detenida en noviembre del 2016 cerca de Laredo, Texas, tras viajar durante semanas desde la capital de Guatemala. Dijo que decidió emigrar y dejar a sus cuatro hijos en su país después que su casa fue incendiada.

Chavalan-Sut, de 44 años, no sabe quién prendió fuego a su casa mientras ella, sus hijos y su padre estaban dormidos adentro. Pero ella cree que el siniestro se debió a una disputa por derechos de terrenos porque ella es indígena, dijo su abogada Alina Kilpatrick.

Chavalan-Sut dijo que un bombero del área rehusó investigar el incendio porque no hubo fatalidades.

Algunos inmigrantes se han refugiado de la deportación en casas de adoración porque los funcionarios de inmigración las consideran "lugares delicados" donde por lo general evitan tener operativos. Actualmente hay 45 personas refugiadas en iglesias de todo Estados Unidos, en comparación a sólo tres que había en el 2015, de acuerdo con Church World Service.


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