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“A Bruselas le gustaría vengarse por nuestra política antimigratoria”

Madrid. Agencias | 2 de Diciembre de 2019 a las 15:33

Primero como portavoz del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y de su partido Fidesz (2010-2012), y después como ministro de Asuntos Exteriores, cargo que ocupa desde 2014, Péter Szijjártó (Komárom, 1978) ha asumido la tarea de explicar a la comunidad internacional en qué consiste la “democracia iliberal” que propugna su líder y de contrarrestar las críticas por la deriva autoritaria del Estado centroeuropeo tras las reformas acometidas por su Gobierno.

Con un lenguaje más diplomático que Orbán —donde este habla de “invasores”, Szijjártó desliza “derecho a decidir a quién se va a permitir entrar en nuestro territorio”— el ministro de Exteriores húngaro no se mueve un ápice, sin embargo, del mensaje ultraconservador y ultranacionalista de Fidesz y niega la merma del Estado de derecho de su país denunciada por la Unión Europea, el Consejo de Europa y Naciones Unidas. “La percepción negativa se fundamenta en dos pilares: una política antinmigración muy dura, contra la corriente dominante en Europa, y un sistema político estable”, sostiene Szijjártó en una entrevista concedida tras su intervención en el Consejo Interministerial de la Agencia Europa del Espacio, celebrado la semana pasada en Sevilla.

El jefe de la diplomacia húngara alude a las tres victorias electorales consecutivas que han permitido a Fidesz gobernar con mayoría absoluta desde 2010. Es ese respaldo ciudadano al que apela para fundir las acciones de su Gobierno con la voluntad del pueblo húngaro. “La situación de la democracia y del Estado de derecho en Hungría está poniendo a prueba la madurez de los húngaros, porque todo lo que está pasando en el país desde el punto de vista político está basado en su voluntad y su opinión”, asegura. Todo eso que está pasando es una serie de reformas que han permitido a Orbán tomar el control de numerosas instituciones —jueces, prensa, organizaciones académicas y educativas—, entre las que destacan una ley electoral que favorece a Fidesz o la denominada Ley Stop Soros, que criminaliza la ayuda y el asesoramiento a los inmigrantes indocumentados y que para el Parlamento Europeo “socava los valores fundamentales que son el origen de Europa”.

“Nosotros defendemos una política antimigratoria muy fuerte, basada en los deseos del pueblo, por cierto, y esto nos pone en una posición ante la que la mayoría de los países europeos y, especialmente, las instituciones de Bruselas les gustaría vengarse”, sostiene el ministro. “Hemos dejado muy claro que jamás vamos a aceptar cuotas obligatorias de migrantes y que vamos a proteger nuestras fronteras con instrumentos físicos”, insiste. Precisamente, sobre esa negativa del Gobierno húngaro a asumir el reparto de inmigrantes que Bruselas estableció en 2015 se va a pronunciar el Tribunal de Justicia de la UE.

Szijjártó insiste en defender la soberanía de su país en materia migratoria: “El pueblo húngaro espera de su Gobierno que proteja sus fronteras y garantice nuestro derecho a decidir a quién vamos a permitir entrar en nuestro territorio. Estas dos decisiones, según nuestra forma de entender, son asuntos de soberanía nacional y estamos seguros de que ninguna institución de Bruselas o Nueva York o de otros países de Europa, deben privarnos de esa parte de nuestras competencias nacionales”. Ante la pregunta de si, pese a ello, acatarán la sentencia en caso de que sea condenatoria, insiste: “Las políticas migratorias son competencia nacional, estudiaremos el fallo y veremos. Para nosotros la seguridad es lo primero, igual que el presidente Trump dice America First [América Primero], nosotros decimos Hungría Primero”.


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