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Estafas y abusos afectan a migrantes en EUU Ciudad Guatemala. Prensa Libre. Los guatemaltecos que migran a EEUU por medio del programa de visas temporales de trabajo son víctimas de constantes estafas y abusos por parte de reclutadores no autorizados, quienes por el trámite de la visa cobran hasta Q35 mil a quienes quieren trabajar en ese país, cuando el costo real es de US$190, unos Q1 mil 486. a Red de Defensores para Trabajadores Globales presentó un informe en que se documentaron 10 casos

Ciudad Guatemala. Prensa Libre. | 12 de Julio de 2013 a las 09:04

Los guatemaltecos que migran a EEUU por medio del programa de visas temporales de trabajo son víctimas de constantes estafas y abusos por parte de reclutadores no autorizados, quienes por el trámite de la visa cobran hasta Q35 mil a quienes quieren trabajar en ese país, cuando el costo real es de US$190, unos Q1 mil 486.

a Red de Defensores para Trabajadores Globales presentó un informe en que se documentaron 10 casos de estafadores que incluso han obligado a los guatemaltecos que buscan migrar a EE. UU. a que les entreguen los títulos de propiedad de sus inmuebles, con la promesa de que se los devolverán cuando regresen al país. Sin embargo, tres de ellos no lograron recuperar sus propiedades.

“Están perdiendo sus casas y la poca tierra que tienen, porque no poseen grandes extensiones”, expresó Herman Palacios, representante de la Red en Guatemala.

Violan derechos

Los integrantes de la Red denunciaron que los guatemaltecos que viajan a EE. UU. a través de ese programa son víctimas de violaciones a sus derechos laborales, ya que muchos trabajadores no devengan ni siquiera el salario mínimo y la mayoría no cuentan con lugares dignos para vivir durante su estadía, ya que en un inmueble pequeño son asignadas de 15 a 20 personas.

Además se señala que los migrantes son sometidos a jornadas extensas de trabajo de hasta 15 horas y también son obligados a trabajar con herbicidas que causan daños a la salud.

“A algunos se les ha tratado como verdaderos esclavos y al llegar al lugar de trabajo se les retiene el pasaporte, para evitar que abandonen el lugar. Eso se convierte en trata de personas”, expuso el sacerdote Juan Luis Carbajal, de la Pastoral de Movilidad Humana, del Arzobispado de Guatemala.

Los activistas señalan que la estrategia de confiscar los títulos de las propiedades de los migrantes obedece a que los reclutadores les dicen que no busquen ayuda cuando sus derechos laborales son violados o perderán sus inmuebles.

Cathleen Carón, directora ejecutiva de la Alianza de Justicia para Trabajadores Globales, refirió que una gran parte de los migrantes sufren vejámenes. “Hay abogados que estiman que el cien por cien de los trabajadores sufren algún tipo de violación al reglamento” —del programa de visas temporales—, afirmó Carón.

Sin control

A las organizaciones pro migrantes también les preocupa el escaso control que las instituciones del Gobierno guatemalteco tienen sobre el programa.

Al respecto, la oficina de prensa del Ministerio de Trabajo señaló que no hay forma de controlar las ilegalidades que cometen las empresas estadounidenses con los trabajadores guatemaltecos.

La Cancillería informó que no tiene control del programa en EE. UU., aunque afirmó que los consulados están a disposición de los migrantes para recibir asesoría legal.


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