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Municipio catracho revive el fantasma del huracán Mitch

Morolica. La Tribuna. | 19 de Octubre de 2011 a las 00:00
Los pobladores de este municipio están sufriendo el espectro del huracán Mitch, ya que a partir de octubre de 1998, quedaron incomunicados hasta el 2000, y ahora temen que vuelva a ocurrir lo mismo, si las autoridades no les ayudan a rehabilitar el paso por El Paraíso y hacia Choluteca. Una parte de la carretera que conducía a Morolica, conocido como el “Hoyo de Toño”, ya no existe. Las personas pasan por una orilla. Igual que los términos municipales del sur de El Paraíso, este próspero lugar ha vuelto a sufrir los embates de la naturaleza durante una semana, debido a las inundaciones y deslaves en las carreteras, causadas por los aguaceros. Güinope, San Lucas, San Antonio, son algunos de los municipios más afectados, pues las constantes tormentas han saturado el suelo y carreteras de tierra, que comunican a este sector del país. Asimismo los municipios de Vado Ancho, La Soledad, Texiguat, Liure y Yauyupe sufrieron daños en sus carreteras, vados y puentes de acceso. Varios de los pobladores de Güinope y San Lucas ayer se encontraban sumamente preocupados porque los cultivos de maíz, frijol y las plantaciones de tomates, chiles, cebollas y zanahoria seguían dañándose por las imparables lluvias. Para el caso, Florencio Flores, habitante y agricultor de la comunidad de Mandasta, en San Lucas, dijo que “aquí está lloviendo desde el martes. Sin dejar de gotear un poquito, no hemos tenido desastres ni muertos pero sí hemos perdido todas las cosechas y los frijolares que sembramos para postrera”. “Las matas de maíz ya están nacidas por tanta agua y nadie ha venido a ver qué nos pasa”, lamentaba el humilde anciano. El agricultor de Morolica, Francisco Moya, lamenta la pérdida de las cosechas en las riberas del río Chiquito, de Texiguat. “Tenemos tres días de estar trabajando en estas calles”, decía Florencia Agurcia, mientras tiraba piedras junto a otros 10 hombres sobre un gran boquete lleno de agua que se había armado en plena vía carretera. “No me lo está preguntando, pero ya en el pueblo nos estamos quedando sin comida”. La calle de tierra que comunica a este sector del país ha quedado semidestruida por las lluvias y quebradas que la rodean. Barro y lodo Tramos completos han sido inundados por corrientes de agua y lodo caído de las quebradas que bajan de los cerros que las rodean. Como en el sector de Vado Ancho, cuya entrada está completamente anegada, pues la brecha sufrió tremendos daños por las lluvias. Igualmente la calle principal de San Lucas, por varios metros parece laguna, debido a las grandes pozas que se forman por las tormentas. Varios vados construidos en el sector ayer todavía seguían cubiertos de agua, imposibilitando el paso vehicular. Varios pobladores de Morolica tienen que arriesgar sus vidas a bordo de neumáticos para poder conseguir alimentos. En el sector de Mandasta una parte de la vía carretera se derrumbó, provocando la interrupción del paso vehicular hacia el municipio de Morolica, Choluteca. Los municipios de La Soledad y Texiguat han quedado aislados de las demás comunidades de El Paraíso, porque el puente Soledad, ubicado en el sector de El Danto, colapsó por las embravecidas aguas del río Chiquito. Malos recuerdos Orlando Sánchez, agricultor de la zona, lamentó que estén viviendo nuevamente las incidencias de las lluvias y crecidas como cuando el huracán Mitch, pues Morolica es recordada como una de las zonas más afectadas. Mientras que Enrique Sánchez, productor de la zona y dueño de buses, que recorren la zona de Morolica hacia Choluteca, explicó que esa zona es abastecida desde Marcovia y ojalá que “con este problema no quedemos dos años aislados, así como cuando el Mitch”. El comercio y la gente se trasladan a diario desde Choluteca a Morolica, porque si uno va Tegucigalpa, no regresa el mismo día y todo es más caro, ese es el temor que tenemos, explicó. Los aldeanos de Morolica señalan que las personas que se atreven a cruzar a nado, salen a casi cuatro kilómetros río abajo. Por su parte, Segundo Ordóñez, actual celador del panteón municipal y sobreviviente de las inundaciones en la vieja Morolica, detalló que las crecidas se asemejaron a las producidas en el año 1998, cuando el ciclón tropical arrasó este municipio. Roberto Baquedano, comerciante, dijo que actualmente en su pulpería hay suministros para unos cinco días y “nosotros lo que queremos es que rehabiliten la carretera, porque estamos incomunicados”. Unas 300 familias que componen el municipio de Morolica, tienen la esperanza que cesen las lluvias y así se habilite el paso carretero que atraviesa por Güinope y sale a El Zamorano. Igualmente esperaban la llegada del alcalde municipal José Presentación Barahona, quien viajó a Tegucigalpa para gestionar ayuda con el actual gobierno.

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