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Reforma tributaria se le hace cuesta arriba a Chinchilla

San José. ElPaís.cr. | 22 de Octubre de 2011 a las 00:00
Golpeada por las encuestas, en las que la ciudadanía parece cada día mas convencida de que su gobierno sigue "sin rumbo", la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, comenzó a encontrar piedras en el camino para lograr salir adelante con un ambicioso plan de reforma fiscal que le permita enfrentar un elevado déficit en las finanzas públicas. La mandataria logró, en las últimas semanas, hacer una importante maniobra política al concertar un acuerdo con la principal fuerza de oposición, el Partido Acción Ciudadana (PAC), que le permitió diseñar un proyecto de reforma tributaria "solidaria" y hacerla llegar hasta la Asamblea Legislativa. El paquete incluye los conceptos de Impuesto al Valor Agregado (IVA), renta mundial y global y un impuesto de 15 por ciento a las zonas francas a partir del año 2015. En un inicio, parecía que el camino estaba despejado para que el proyecto superara sin apuros la discusión en el Parlamento. Pero el nuevo paquete de impuestos, que según la mandataria es necesario para que el país enfrente uno de los mayores déficits fiscales de América Latina, ya encontró fuertes adversarios y mantiene a la mandataria en vilo, quien realiza todo tipo de esfuerzos de convencimiento para demostrar las "bondades" de la iniciativa. Las primeras voces disonantes emergieron dentro de su propio partido, el oficialista Liberación Nacional (PLN), varios de cuyos diputados han comenzado a hacer cuestionamientos, en especial sobre el gravamen a las zonas francas. Incluso su propia ministra de Comercio Exterior, Anabelle González, también expresó su desacuerdo con este punto, y en los últimos días saltó a la opinión pública el ex mandatario y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, uno de los impulsores de la candidatura que llevó a Chinchilla a la presidencia. Ambos consideran que aplicar cargas tributarias al régimen de zonas francas sería una "mala señal" para la inversión extranjera. En el propio PAC, cuyo lider Ottón Solís encabezó el acuerdo con Chinchilla, ya también surgieron voces disonantes entre sus diputados, como es el caso de Claudio Monge, quien ahora ve de reojo la reforma tributaria. El gobierno afirma que al final de año el déficit fiscal representará el 5 por ciento del producto interno bruto. Tal como está planteado, el paquete tributario pretende recaudar el equivalente a unos 1.000 millones de dólares para paliar el desfase en las finanzas públicas. Chinchilla y Solís esperan que la reforma esté aprobada a más tardar a fin de año. Pero los representantes de la zonas francas ya están pegando el grito al cielo. Por su parte, la UCAEP, la Unión de Cámaras de la Empresa privada, también expresó sus críticas al paquete de impuestos, tras advertir que debido a la desaceleración económica el sector perdió más de 6.000 empleos en lo va del año. El grupo empresarial consideró que el país no está en un momento oportuno para elevar las cargas tributarias, y advirtió que estas restarán competitividad a los productores. En el Parlamento, cada uno de los grupos representados barajan sus cartas, tratando de sacar partido de la fuerte discusión que se avecina. Mientras tanto, la mandataria, la primera mujer en llegar a la presidencia en Costa Rica, insiste en que el país no puede sostenerse con un desfase entre ingresos y gastos, y argumenta que necesita recursos económicos para llevar adelante sus proyectos de gobierno e impulsar obras de infraestructura. El tema fiscal siempre ha sido asunto sensible en Costa Rica, en un país donde se dice entre los políticos que el principal deporte es la evasión fiscal.

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