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Salvadoreños celebran fiestas patronales

San Salvador. Agencia PL. | 2 de Agosto de 2013 a las 10:44

La capital de El Salvador se encuentra de fiesta con los tradicionales desfiles dedicados al Divino Salvador del Mundo, patrono de la ciudad y la nación.

En una de las pocas urbes de América sin carnavales, la ocasión es propicia para el desborde de alegría de la población, que disfruta de seis días de tregua en la agitada vida política del país, inmerso ya en la campaña hacia las elecciones presidenciales del 2 de febrero de 2014.

Decenas de miles de personas se concentran a lo largo de las avenidas Paseo General Escalón, en la elegante colonia Escalón, y la Franklin Delano Roosevelt, que se encamina hacia el corazón de San Salvador.

Uno de los epicentros de las actividades es precisamente la Plaza de las Américas, popularmente conocida como de El Divino Salvador del Mundo, donde se encuentra una estatua de Jesucristo, de pie sobre una esfera terrestre colocada en lo alto de un monolito de 10 metros.

El origen de los festejos se pierde en la bruma de los siglos, en la época oscura en que los conquistadores españoles, a sangre y fuego, impusieron su dominio sobre los pueblos originarios de América.

Según la historiografía consultada, que cita una crónica del siglo XVII, en 1526 ya existía la celebración del Divino Salvador del Mundo en San Salvador, incluso otros la sitúan en el mismo año de fundación de la precaria aldea de entonces, 1525.

Otro historiador, Pedro Escalante Arce, asegura que antes de 1777 predominó la devoción a la Santísima Trinidad, bajo cuya bandera se estableció finalmente en 1528 la villa de San Salvador.

Los festejos comenzaron la víspera con el Desfile del Correo, durante el cual unas 30 carrozas de instituciones públicas, de alcaldías, la policía, fuerzas armadas, entre otras, pasaron en medio de dos gruesos y alegres cinturones humanos de unos tres kilómetros de largo.

También participaron decenas de bandas de paz, muchas de centros escolares, con formidables ejecuciones de piezas nacionales y de otros países, basadas fundamentalmente en instrumentos de viento y diversos tipos de tambores.

Todas son precedidas por coreografías de muchachas, conocidas popularmente como cachiporristas, que con su elegante paso y bailes sincronizados van despertando la admiración del público.

Hoy, el festejo estará dedicado a la policía, mañana, a los militares, el domingo, al comercio, y terminan el 5 y el 6, con procesiones religiosas dedicadas al Divino Salvador del Mundo.

Junto a las celebraciones comienza también una semana de vacaciones de los empleados públicos, en los centros educacionales, que se generaliza al sector privado los dos días finales.

Miles de personas se desplazan a diario a las playas del litoral de océano Pacífico y otros centros recreativos del país y en menor medida, a las vecinas Guatemala y Honduras.


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