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Cumple 494 años la primera ciudad española en el Pacífico americano

Ciudad Panamá. Agencia PL. | 12 de Agosto de 2013 a las 13:33

El jueves 15 las vetustas piedras y ladrillos calcinados de Panamá la Vieja, restos de la primera ciudad erigida por los colonizadores española en la costa del océano Pacífico americano, cumplen 494 años, cuando ya su fundador Pedro Arias Dávila (Pedrarias), ni siquiera es un recuerdo.

La festividad hace tiempo que carece de esplendor, como los trozos dispersos de paredes y torres en un área reducida a la que la Unesco le ha otorgado el estatus de Patrimonio Cultural de la Humanidad, varias veces en peligro de perderlo por la arrolladora influencia de la modernidad y cierta desidia en su conservación.

Sin embargo, arranques esporádicos de algunos funcionarios cuando se pone en peligro su denominación cultural, han permitido acciones de salvamento de cada montículo pétreo, pero ni aún así el conjunto monumental convoca a la población, incluidos los escolares, a investigar desde sus ruinas, la historia de la ciudad.

Es uno de los cuestionamientos los propios panameños hacen, no solamente al Panamá Viejo, sino también al Casco Histórico o a Portobelo, cuya incidencia en la nacionalidad multiétnica es tan marcada.

Las acciones de recordación se limitan a fechas precisas fuera de las cuales poco o nada es significativo en la preservación del patrimonio tangible e intangible, salvo las restauraciones a que son sometidas algunas partes del Casco Antiguo.

Para este aniversario 494, los vecinos y miembros de alguna organización patrimonial organizan un programa de limpieza del área y, como en otros años, algunas fiestas infantiles, grupos voluntarios de las artes escénicas, los comerciantes de siempre y feriado del jueves sólo para oficinas públicas de la pequeña área.

La villa de Pedrarias se mantuvo viva y bastante floreciente durante 151 años, pero quizás ello abrió las ambiciones siempre crecientes del pirata inglés Sir Henry Morgan, quien decidió atacarla y conquistarla para adueñarse de todas las riquezas atesoradas entre sus muros.

Enterado de los propósitos de Morgan, Don Juan Pérez de Guzmán, capitán general de Tierra Firme, ordenó en un acto patriótico evacuar la ciudad y explotar los depósitos de pólvora para volar la villa antes de que cayera en manos piratas, lo que provocó un enorme incendio que la destruyó totalmente.

Ello explica el color de las ruinas y su diseminación por toda el área pues el incendio fue total y no quedó ni un solo establecimiento en pie.

La ciudad fue reconstruida dos años después, en 1673, pero en una nueva localización a dos kilómetros al oeste-suroeste de la villa original, en las faldas del Cerro Ancón, donde está actualmente enclavada, ahora apodada Casco Antiguo.

En 1821 la localidad, luego de la independencia de Panamá de España y su unión voluntaria a la Gran Colombia de Simón Bolívar, pasó de capital de Castilla del Oro y el Ducado de Veraguas, a la capital del Estado del Istmo, con sus actuales edificaciones administrativas y de gobierno.


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