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Costa Rica advierte que se incrementó el tráfico de órganos

San José. Agencias. | 16 de Agosto de 2013 a las 19:24

La extracción de órganos se ha convertido en el segundo peor delito relacionado con el tráfico de personas después de la explotación sexual, de acuerdo con un informe de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica (DGME) dado a conocer en julio pasado. De un total de 20 casos en lo que va del 2013, nueve eran por explotación sexual, siete por tráfico de órganos, tres por explotación laboral y uno por servidumbre.

Según la Organización Mundial de la Salud, el tráfico de órganos es más difícil de rastrear que el tráfico de drogas y el sexual, pero está aumentando globalmente con la aparición de intermediarios que cobrarían hasta US$200,000 para organizar un trasplante para un paciente adinerado. Esta tendencia a la alza se debería al aumento de casos de enfermedades que afectan el hígado, los riñones, el corazón y el páncreas en todo el mundo.

El 18 de junio, el médico Francisco José Mora, jefe de Nefrología del estatal Hospital Calderón Guardia en San José, fue arrestado por supuestamente haber promovido servicios de tráfico de órganos a través de YouTube. El video, publicado por la periodista Amelia Rueda, muestra a Mora ofreciendo su experiencia médica y publicitando a Costa Rica como un destino atractivo para el turismo de trasplantes.

"Costa Rica está señalada mundialmente como lugar de turismo de trasplantes", declaró a la prensa Roberto Tanus, presidente de la Sociedad de Trasplantes de América Latina y el Caribe. "Todos sabemos de qué estamos hablando. El turismo de trasplantes es el disfraz elegante para decir tráfico ilícito de órganos".

Si es condenado, Mora podría pasar entre ocho y 16 años en la cárcel.

Por el mismo incidente también fue arrestada Maureen Patricia Cordero Solano, oficial de la Policía, quien al parecer se dedicaba a contactar a los donantes y se encargaba de garantizar la seguridad del procedimiento para los pacientes.

Con relación a la misma investigación, el fiscal general Jorge Chavarría confirmó que recientemente una ciudadana costarricense que viajó a Israel como donante de un órgano había muerto en el viaje de regreso a Costa Rica.

Durante una reunión auspiciada por la Organización Internacional para las Migraciones en Costa Rica en abril pasado, se reveló que en el 2012 dos ciudadanos israelíes pagaron a un varón costarricense y otro nicaragüense $6,000 en total por sus riñones obtenidos ilegalmente.

"No queremos que vean a Costa Rica como un lugar de paso en donde se compra un órgano", dijo el viceministro costarricense de Seguridad, Freddy Montero. "No podemos dar marcha atrás en este asunto".

El tráfico de órganos es aún mayor en otros países de América Latina. Entre enero y julio del 2013, la Procuraduría General de la Nación (PGN) de Guatemala recibió 22 denuncias de robo de niños, muchos de los cuales habrían sido usados para el tráfico de órganos, de acuerdo con el procurador de la Niñez y Adolescencia de la PGN, Erick Cárdenas.

El año pasado, un informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación citó a Bolivia, Brasil, México y Perú como países donde el tráfico de órganos se ha convertido en un importante negocio ilegal. El documento sostiene que el incremento se debe al aumento de la demanda de órganos humanos en EEUU, que se ha convertido en el principal proveedor y mercado para esa actividad.

En un encuentro regional realizado en julio en Chile, denominado Consulta Regional para América Latina y el Caribe sobre el Derecho a una Reparación Efectiva para las Víctimas de Trata de Personas, Naciones Unidas invocó a una acción colectiva en América Latina para luchar contra la trata de personas.

"La trata de persona no conoce fronteras y afecta a todas las regiones del mundo", comentó la especialista. "En América Latina y el Caribe hay países de origen, tránsito y destino de víctimas de trata, y aunque existe la voluntad política, la adopción de una estrategia integral y colectiva contra este problema aún es un reto", señaló.

Ana Lita, cofundadora de la organización no gubernamental estadounidense Global Bioethics Initiative (GBI), dijo en la reunión organizada por Naciones Unidas "Crímenes del siglo XXI: tráfico de órganos, salud y seguridad en el mundo", realizada en febrero en Nueva York, que el principal obstáculo para combatir este delito es que no existe una convención internacional para hacerle frente. Lita dijo que la comunidad internacional y organizaciones no gubernamentales como GBI no tienen un marco legal específico para perseguir a los traficantes.


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