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Víctimas de la guerra civil en Guatemala llevan a París su lucha contra el olvido

Paris. Agencia EFE. | 17 de Octubre de 2013 a las 14:03

Las víctimas del conflicto armado interno de Guatemala, que entre 1960 y 1996 dejó más de 200.000 muertos y desapariciones de civiles, llevaron este jueves a París su lucha contra el olvido, dentro de una gira europea emprendida para exigir que los responsables de las matanzas cumplan condena.

Juana Sánchez Toma, de etnia ixil y una de sus representantes, tenía 28 años cuando el Ejército entró en 1982 en su pueblo, San Juan Costal, en el departamento de Quiché, y encerró a todas las mujeres en la parroquia para violarlas, mientras que la mayoría de los hombres acabaron muertos.

"Muchas de las mujeres ya no quieren hablar", explicó hoy en entrevista con Efe Sánchez, que quiere dar su testimonio para pedir que el general y jefe de Estado de facto ese año, José Ríos Montt, vaya a la cárcel.

El general, de 87 años en la actualidad, fue condenado a 80 años de prisión en mayo pasado por el genocidio desatado por el Ejército bajo su mando entre 1982 y 1983 contra los indígenas de las comunidades ixiles, pero la sentencia fue revocada días después por la Corte de Constitucionalidad, que ordenó repetir el juicio.

Ahora, las víctimas quieren impedir que Ríos Montt quede impune: "No buscamos más violencia, queremos justicia", señaló Sánchez, quien destacó que todavía nadie ha pedido perdón por los crímenes y que muchas de las viudas no han sido resarcidas.

Durante el gobierno militar, las comunidades mayas fueron acusadas de cooperar con la guerrilla aunque, según Sánchez, no tenían armas y tampoco sabían quiénes eran esos grupos de insurgentes.

Durante la incursión militar en su aldea, según su relato, la violencia contra la población fue acompañada por la quema de las viviendas y de las cosechas, por lo que los indígenas se quedaron sin medios económicos para subsistir y muchas mujeres tuvieron que ir a trabajar a otras fincas.

"Nuestra cultura también se perdió", se lamentó Sánchez, quien explicó que durante aquella época el Ejército trataba de impedir que los vecinos hablaran entre ellos.

Pero las secuelas del conflicto siguen latentes. Sánchez aún recuerda cómo murió su madre: "La violaron, la llevaron al salón, la ataron de pies y manos y la arrastraron como a un chucho. Se le salieron los pellejos hasta que le vimos los huesos. Tenía todo el cuerpo morado".

"¿Por qué se anuló la sentencia del genocidio? ¿Por qué no nos toman en cuenta como indígenas?", se preguntó esta activista, que ayer recogió en Bruselas el galardón Silver Rose que otorga la ONG Solidar por la contribución a la justicia social y a la solidaridad en el mundo.

Después de su paso por la capital belga y por París, donde Sánchez concedió diversas entrevistas a los medios para promocionar la lucha de las comunidades ixiles, el recorrido continuará en los próximos días en España, Suiza, el Reino Unido y Holanda.


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