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Empresarios privados están por encima de los panameños, afirma indígena

Ciudad Panamá. Agencia PL. | 12 de Mayo de 2015 a las 12:40

La continuidad de la hidroeléctrica Barro Blanco supone que los intereses económicos de las empresas privadas están por encima del pueblo panameño, aseguró este martes el vocero indígena en la mesa de diálogo Manolo Miranda.

En declaraciones a Telemetro Reporta, el integrante de la comisión de la etnia NgÃñbe Bugle, comarca donde se ejecuta la obra, afirmó que la empresa constructora Generadora del Istmo S.A. (Genisa) continúa las labores, pese a que la Autoridad Nacional de Medio Ambiente, hoy Ministerio de Ambiente, emitió una orden de paralización.

Genisa violó todo lo establecido en la Constitución de la República y dice cosas incoherentes para confundir a la población, manifestó, al tiempo que denunció el ofrecimiento de dinero a miembros de la comunidad para contar con la aprobación de la iniciativa.

Al respecto, aclaró que el pleno del Congreso General de la Comarca es el único ente autorizado para discutir y autorizar la ejecución de proyectos como este, que pueden impactar sobre el ambiente de la zona.

De hecho, precisó, Barro Blanco arrancó sin un previo permiso de la población asentada en ese territorio, poniendo en riesgo la garantía y seguridad de tres mil personas, entre campesinos e indígenas, que viven en el lugar.

Nosotros no estamos en contra de la inversión y el desarrollo, sino de cómo se violan los derechos de los panameños y de lo establecido por las leyes, que son muy claras al plantear que los proyectos no deben afectar el medio ambiente, y esto se viola aquí.

Miranda recordó que el actual gobierno reconoció la incompatibilidad de la obra con el medio ambiente, la cultura y las tradiciones indígenas, además de violar los estudios de factibilidad, por lo que Genisa debe responder por las lesiones económicas al país.

Según el vocero indígena, la central eléctrica fue aprobada en 2007 durante el gobierno de Martin Torrijos (2004-2009), y en esa concesión pesó más los intereses económicos de unos pocos, y no los del Estado.

En declaraciones recientes a Prensa Latina, el vocero del Congreso General Tradicional de la etnia, Liborio Miranda, advirtió que la continuación de la hidroeléctrica Barro Blanco constituirá una declaración de guerra contra el pueblo NgÃñbe Buglé.

"No hay nada que negociar", fue una de las frases más repetidas por los indígenas en la última sesión de la mesa de diálogo, en tanto las multinacionales usan la seguridad jurídica, imponen sus negocios y usurpan territorios, acciones refrendadas por tres demandas que le dieron la razón a los pobladores.


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