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Panamá-EEUU, más allá de una asignatura

Ciudad Panamá. Por Nubia Piqueras Grosso */PL | 28 de Mayo de 2015 a las 10:49

Como un acto de soberanía y sabiduría calificó la doctora en Antropología Ana Elena Porras, la decisión de retomar en el currículo escolar la asignatura Relaciones de Panamá y Estados Unidos, borrada hace tres años por el expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014).

Y es que la recuperación de la cátedra resulta la base esencial para recordar y analizar no solo las fechas significativas del país, sino la historia de dominio y colonización, dijo a Prensa Latina la fundadora del Movimiento Ciudadano por la Identidad Panameña, que encabezó la batalla.

Integrada por profesores, artistas, abogados, otros profesionales y amas de casa, esta organización lucha contra la destrucción de la evocación histórica y la construcción de la historia como especie de feria de negocios, que solo se reduce al Canal para así eliminar el concepto de nación.

"Lo más valioso de un pueblo es su memoria, legado y patrimonio histórico, de ahí que la lucha más inmediata ahora sea proponer la actualización de la materia con excelencia académica y con apego a los intereses nacionales", apuntó Porras.

Para las nuevas generaciones que no vivieron la firma de los acuerdos Torrijos-Carter y no conocieron la zona del Canal durante el dominio estadounidense, esta asignatura es vital a fin de darle más valor a las conquistas de los movimientos sociales y estudiantiles, y de la diplomacia panameña, acotó.

"Ahora todo está volcado hacia los negocios y a un crecimiento que no es sostenible ni con el medio ambiente, ni con las comunidades", aseguró.

Según la profesora de Historia de Panamá en la Universidad de igual nombre, estos pasajes resultan valiosísimos no solo para "respetar a nuestros antecesores, sino para imaginarnos el futuro en la nueva etapa de las relaciones, donde la nación istmeña sigue bajo la hegemonía de Estados Unidos".

Los detractores de esa asignatura argumentan que es obsoleta porque ya nacionalizamos el Canal, eliminamos el enclave colonial y las bases militares. Pero en verdad, estamos en una nueva etapa del neocolonialismo y neoliberalismo, que nos sitúa en desventaja frente a Estados Unidos, afirmó.

La materia, implantada en 1963 y eliminada arbitrariamente en 2012, permite también reflexionar sobre el papel del Istmo en el escenario internacional actual, donde "depende de sus alianzas con el Caribe, Suramérica y Centroamérica para fortalecerse".

Al mismo tiempo, precisó Porras, Panamá debe dejar de reaccionar ante las iniciativas de Estados Unidos, y trazar sus propias estrategias políticas internacionales y regionales, porque estas son lecciones que se desprenden de ese análisis histórico en las relaciones con la nación norteña.

Pensada para el último año de la secundaria y como materia general para el primer año de cualquier carrera universitaria, la asignatura intenta sembrar el amor por lo panameño y reafirmar los derechos como pueblo soberano.

Criterios muy alejados de la enemistad hacia los norteamericanos, que según sus censuradores enarbola esta disciplina curricular.

En todo caso, el odio sería contra el imperialismo norteamericano, que es otro concepto bien distinto, sentenció la académica.

Un reciente sondeo del diario La Prensa arrojó que más del 85 por ciento de los encuestados estuvieron a favor de la reincorporación de la asignatura a la enseñanza, "lo que demuestra que los panameños ya la consideran un patrimonio cultural de la nación", afirmó Porras.

NUEVAS FORMA DE DOMINACIÓN

El neoliberalismo que se aplica desde los años 80 del pasado siglo responde al viejo estilo del gran garrote, el cual cada vez se siente más en Panamá, América Latina y el mundo entero, aseveró la académica.

"Tras la invasión y la entrega del Canal entramos en otra etapa de democracia, donde muchos analistas percibimos que la hegemonía norteamericana a veces está muy cercana de las decisiones de los gobiernos, sin contar que nuestra democracia es de derecha.

"El país superó muchos problemas del pasado, pero estudiándolos, identificándolos y comprendiéndolos podremos tener un proyecto a futuro que fortalezca nuestra viabilidad como estado moderno, en un escenario donde intentemos desarrollar relaciones de socio o de colaboración con otras naciones, pese a tener ideas antagónicas".

En entrevista con Prensa Latina, la profesora recalcó que en esa negociación deben prevalecer los intereses nacionales que representan a las mayorías, y no a un grupo, como sucede actualmente con la firma de los tratados comerciales, que golpeó muy fuerte al sector agrícola.

"Este es un ejemplo de cómo nos sometemos a convenios que no defienden los intereses nacionales, sino los de Estados Unidos, situación que se repite en el acuerdo de bases aeronavales para combatir el narcotráfico, el cual resulta una versión disfrazada de las antiguas bases militares.

"Pero en esta redefinición o nueva fórmula, concepto que compartimos varios colegas e intelectuales, nuestra nación es la más perjudicada porque no puede cobrar rentas, al contrario tiene que invertir.

"Solo comparando el pasado y el presente, algo que proporciona la asignatura Relaciones de Panamá y Estados Unidos, podemos identificar los avances y retrocesos del país, para así custodiar y defender las cosas buenas", apuntó.

Una encuesta realizada en 1996 por el Departamento de Estado de Estados Unidos reveló que la resistencia contra la presencia colonialista se concentraba en un grupo de profesores de la Universidad de Panamá y de personas marcadas por esta materia docente.

Por ello, precisó Porras, llegó una solicitud de la embajada de Estados Unidos de eliminarla, en tanto sembraba odio contra la nación norteña. Pero esa propuesta solo se concretó el 9 de enero de 2012 durante la conmemoración de los 50 años de esa gesta, que marca el inicio de las luchas por la soberanía nacional.

Muchos son los hechos relevantes en la historia del pueblo panameño, pero al decir de Porras hay algunos imprescindibles que no pueden faltar en el nuevo texto como el incidente de la Tajada de Sandía, ocurrido en la época de la construcción del ferrocarril interoceánico.

En esa confrontación, ganada al ejército estadounidense y donde Colombia tuvo que indemnizar a los muertos, todavía no éramos nación, pero ya se perfilaban los conflictos en las relaciones con Estados Unidos, pues por un lado emergió el poder de los vecinos, y por otro, el sentimiento y orgullo nacional, recordó.

Otro momento importante es la construcción del Canal, donde irrumpen los temas diplomáticos al modificarse el tratado original de 1903, hecho al que se suman los movimientos sociales y estudiantiles de finales de la década del 50 del pasado siglo.

Momento álgido también resultó la transferencia de la vía interoceánica a las autoridades panameñas, con lo cual logramos fortalecer el Estado e iniciar el crecimiento económico, el cual trajo consigo otros conflictos no menos complejos, explicó la antropóloga.

Sin embargo, sobre nosotros aún pende el complejo de país pobre que debemos quitarnos, administrando el dinero y los recursos con mentalidad de nación, sin depredar el medio ambiente, ni avasallar los derechos humanos de las comunidades, precisó.

Solo así podremos crear una nación soberana, con independencia cultural y descolonización de nuestras mentes, responsable y solidaria, ideales que podemos impulsar en la formación de los jóvenes a través de esta asignatura, concluyó Porras.

*Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.


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