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TLC con EEUU, una apuesta arriesgada para América Central

Agencia AFP. Desde San José. | 9 de Octubre de 2007 a las 00:00
Costa Rica ganó el domingo en el referéndum un billete para entrar en el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, un camino que no está exento de riesgos y obstáculos para las frágiles economías de la región. Los empresarios están encantados de poder vender sin obstáculos arancelarios sus productos en un mercado de 300 millones de consumidores, pero no todo el mundo en la región comparte este optimismo y muchos son los que se preguntan si Centroamérica puede luchar comercialmente contra Estados Unidos. Para el economista nicaragüense Nestor Avendaño, "todo beneficio tiene un precio": "cerrarán empresas y van a abrir otras. La competencia será muy dura", vaticina. El CAFTA, por sus siglas en inglés, entró en vigor el 1 de marzo del 2006 en El Salvador, el primer país de la región en ponerlo en marcha. Después se fueron incorporando Nicaragua, Honduras, Guatemala y República Dominicana, excepto Panamá, que ha negociado por separado un TLC con Estados Unidos. Según cifras oficiales, las exportaciones de estos países a Estados Unidos han crecido, menos en el caso de Honduras donde se han reducido. En Nicaragua, las exportaciones aumentaron un 15,6% en 2006, sobre todo, gracias a los productos agrícolas mientras que las importaciones de productos estadounidenses fueron del 33%. "Es demasiado temprano, no podemos hacer un balance", estima el economista nicaragüense que prevé un fuerte desarrollo de la industria manufacturera -las maquilas-. "Centroamérica se va a transformar en zona franca donde se maquilan los productos importando la materia prima", asegura. "Si no hubiese TLC, las maquilas hubieran cerrado y se hubieran ido a Asia". "Es un instrumento para atraer inversión extranjera directa", explica. Para el ministro costarricense de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, el tratado es una "carta de visita" que atraerá a inversionistas brasileños, europeos o chinos porque les interesa el acceso al mercado estadounidense. "O seguimos el aislamiento de países como Cuba, Ecuador, Bolivia o Venezuela, o el camino de la integración mundial. No podemos darle la espalda al futuro", declaró el presidente costarricense, Oscar Arias, quien ha salido victorioso de su arriesgada apuesta de dejar en manos de la gente esta decisión. Otros, como el premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, denuncia el "mal llamado libre comercio". "El problema es que estos tratados de libre comercio amarran y condicionan. Tengamos en cuenta que ningún país latinoamericano está en condiciones de competir frente a los subsidios de Estados Unidos y Europa a sus productores rurales", señaló. Esquivel cita el ejemplo de México, ligado a Estados Unidos y a Canadá por el NAFTA, "donde nacieron los hombres y las mujeres de maíz, que hoy tiene que importar maíz transgénico" de Estados Unidos. Para el diputado del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN, oposición de izquierda en El Salvador), Carlos Castañeda, el TLC es como un "un tigre suelto contra un burrito amarrado". Después de la adhesión de Costa Rica, donde la Asamblea todavía tiene que aprobar un paquete de leyes para adecuar la legislación nacional a los nuevos imperativos del TLC, antes del 1 de marzo del próximo año, Centroamérica vuelve su mirada a la Unión Europea, con la que empezará a negociar un Acuerdo de Asociación a partir del 22 de octubre en San José. Un rechazo del TLC con Estados Unidos por Costa Rica, que representa el 60% de las exportaciones centroamericanas a Europa, hubiera dificultado su posición en la negociación en el Acuerdo de Asociación, que además del componente comercial, comprende también un diálogo político y un acuerdo de cooperación.

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