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Costa Rica expropia terrenos para proteger tortuga baula

Agencia ACAN–EFE. Desde San José. | 11 de Octubre de 2007 a las 00:00
El gobierno costarricense comenzó esta semana el proceso de expropiación de 46,6 hectáreas en la playa del Parque Nacional Marino Las Baulas (Pacífico norte), con el objetivo de proteger a la tortuga baula, el quelonio más grande y amenazado en el mundo. La decisión de expropiar un total de 32 fincas a lo largo de unos tres kilómetros de playa, se publicó en el diario oficial "La Gaceta", pero el proceso podría tardar hasta dos años en trámites, según el Sistema Nacional de Áreas de Conservación. El Parque Nacional Marino Las Baulas es el principal sitio de anidación de esta tortuga en el Pacífico americano. Grupos ambientalistas habían solicitado al presidente Oscar Arias que firmara los decretos requeridos para iniciar las expropiaciones lo más pronto posible, pues la Procuraduría General autorizó al Estado tomar los terrenos, que legalmente pertenecen al Parque Nacional, en enero de 2006. La gestión de expropiación estuvo estancada desde el pasado 29 de mayo, y, hasta ahora, sólo se ha expropiado el 0,22 por ciento de la tierra señalada, pero con la emisión de los 32 decretos por parte del mandatario se reactiva el proceso. La mayoría de terrenos están en manos privadas, que buscan su beneficio con la venta de las fincas para la construcción de viviendas. El Programa de Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma), principal organización promotora de la protección de este quelonio en Costa Rica, celebró la decisión del gobierno de conservar estas tierras para la anidación de las baulas. "Por ahora, la baula puede anidar más tranquila, pues el Estado costarricense asegurará la integridad ecológica de esta importantísima playa de anidación", indica la página en Internet de la organización. Randall Aráuz, experto de Pretoma, explicó a la prensa que el desarrollo turístico y urbanístico en la zona costera evitaría que las Baulas aniden en las condiciones necesarias y se pierda la población de estas tortugas. Las baulas son muy sensibles a la luz y el ruido, y para anidar requieren de playas oscuras y silenciosas, pues de lo contrario se desorientan por completo. La baula, que puede llegar a medir más de dos metros de largo y pesar 900 kilos, es la tortuga marina más grande del mundo y se encuentra en peligro crítico de extinción en el Pacífico, donde su población se calcula hoy en 2.500 hembras, aunque en 1980 era de 91.000 ejemplares.

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