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Avatares de radios comunitarias en El Salvador

San Salvador. Por Odalys Troya/PL | 24 de Febrero de 2017 a las 10:22

La Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (Arpas) está de fiesta este viernes y al mismo tiempo en pie de lucha por la democratización de las comunicaciones en el país.

El 26 de febrero de 1994 nació Arpas como coordinadora de radios comunitarias en esta nación a partir de los intentos de un grupo de radios surgidas -sobre todo en comunidades repobladas después de la guerra (1980-1992) de Chalatenango, Cabañas, Usulután y Morazán- que irrumpieron en el espectro mediático con las voces que no tenían acceso a los medios hegemónicos.

Sin embargo, el gobierno de Alianza Republicana Nacionalista (Arena) presidido por Armando Calderón Sol (1994-1999) no quiso reconocerlas y les negó frecuencias para transmitir, recordó la Asociación en un editorial este día.

Rememoró que en 1995 la extinta Administración Nacional de Telecomunicaciones mandó a cerrar a todas estas radios por presiones de los dueños de emisoras comerciales.

Entre ellos estuvo Antonio Saca, ahora procesado por el robo de 246 millones de dólares cuando fungió como presidente de la república (2004-2009), algunos de los cuales desvió a través de sus empresas radiales, puntualizó Arpas.

'Saca y compañía, incluso, pidieron a todos los afiliados de la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores que se abstuvieran de vender alguna frecuencia que pudiera ser utilizada para radiodifusión comunitaria'.

El propósito era evitar que las radios participativas existieran y luego en 1997, la derecha parlamentaria aprobó la Ley de Telecomunicaciones que 'institucionalizó' el cierre de las radios comunitarias, aseguró Arpas.

La normativa les negó el reconocimiento legal y estableció la subasta como único mecanismo para asignar frecuencias radioeléctricas.

Sin embargo, a pesar de la negativa estatal y el boicot de las radios comerciales, las comunitarias consiguieron una frecuencia.

Tenía como fin 'contribuir a la libertad de expresión, la participación ciudadana y la promoción de los valores democráticos, los derechos humanos, el desarrollo integral, la protección del medioambiente, la equidad de género, la memoria histórica y la identidad cultural', enfatizó.

La lucha por una comunicación plural y un contexto político más favorable propició que dos décadas después, Arpas y otras organizaciones aglutinadas en la Red por el Derecho a la Comunicación lograron la aprobación de varias reformas a la Ley de Telecomunicaciones.

Estas reconocen a los medios comunitarios, establecen mecanismos alternos a la subasta para otorgar frecuencias, entre otros avances, pero sigue pendiente la reorganización del espectro radioeléctrico y la reasignación de frecuencias para las radios comunitarias.


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