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Panamá: país bendecido por Dios, pero los temblores son frecuentes

Ciudad Panamá. Por Nubia Piqueras Grosso (*)/PL | 4 de Marzo de 2017 a las 15:00

Dicen los panameños que el país es una tierra bendecida por Dios, en tanto los protege desde hace varios años de la furia de sismos y huracanes, tan frecuentes en la región del istmo.

Sin embargo, el movimiento telúrico de cinco grados en la escala de Richter registrado el 20 de febrero último cerca de la ciudad capital no solo causó pánico entre la gente, sino que disparó las alarmas y recordó que la actividad sísmica es una realidad que afrontan todos.

De acuerdo con Néstor Luque, sismólogo del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, desde la época de la construcción del Canal, los estadounidenses instalaron en esa área instrumentos para medir y monitorear los movimientos telúricos, estación que donaron al país con el proceso de desalojo de las bases militares.

Es así como a finales de los años 70 del pasado siglo esa estación sísmica pasó a manos panameñas, específicamente a la emblemática casa de altos estudios, pues era la que contaba con los especialistas para iniciar esa actividad, explicó.

Con el tiempo los instrumentos de medición pasaron de analógicos a digitales, permitiendo una mayor exactitud, precisó Luque, quien relató que el primer terremoto ocurrido en el país se registró el 7 de septiembre de 1882, el cual generó un tsunami con olas superiores a los tres metros que impactaron las costas de la ciudad caribeña de Colón y la comarca Kuna Yala.

Estudios realizados en la década de los 90 del pasado siglo refieren que Panamá está formada por dos bloques tectónicos: Chorotega (lado costarricense) y Chocó (lado colombiano), siendo el límite entre ellos una serie de fallas que atraviesan el Canal y pasan por la Bahía de Panamá, lugar donde se registró el más reciente sismo, acotó.

'Con el tiempo se acumulan esfuerzos dentro de lo que conocemos como ciclo sísmico, y llega un momento donde el límite elástico de los esfuerzos es superado y desata el terremoto', narró el experto panameño, quien aseguró que el reciente sismo se produjo a causa del movimiento de la discontinuidad existente en la falla ubicada en el área del Canal.

Luque reconoció que básicamente todo el movimiento telúrico en Panamá es inferior a los 70 kilómetros de profundidad, de ahí que sean superficiales y pocas veces perceptibles.

Sin embargo, el último ocurrido en la tarde del pasado 20 de febrero fue notorio para los citadinos, por la poca distancia existente entre la urbe capitalina y el punto donde se registró el evento.

Hecho este que no resulta aislado, pues según el experto, en el país ocurren en un mes entre 25 y 35 sismos de magnitudes que oscilan entre dos y 3,5 en la escala de Richter, fundamentalmente hacia el área de la occidental provincia de Chiriquí, que colinda con la vecina Costa Rica.

Pero, lo llamativo del suceso acaecido al este-sureste de Nueva Gorgona, cerca del archipiélago Las Perlas, en el Golfo de Panamá, es que en esa zona no se reportaba actividad sísmica desde la década del 70 del pasado siglo, apuntó.

Aseguró que la percepción está asociada a la firmeza del subsuelo, lo cual explica por qué el movimiento suele sentirse más fuerte en un terreno blando; pero amén de ello, durante esta última sacudida telúrica hubo una liberación muy grande de energía, la cual 'no sabemos si es la máxima que puede desprender ese contacto' entre placas, dijo Luque.

Y aunque los sismos no se predicen, puede darse otro similar, pues responden a un ciclo en el que se acumula energía hasta que se rompe el límite elástico y se fracturan las rocas, acotó.

Adelantó que actualmente el Instituto de Geociencias realiza varias investigaciones en colaboración con otras universidades del mundo, entre ellas la de Pensilvania, en Estados Unidos, con la cual desarrollan un proyecto sobre tectónica activa alrededor de Panamá, a través de instrumentos GPS de posicionamiento.

La otra propuesta la ejecutan con la Universidad de Cambrigde, en Reino Unido, sobre la geología alrededor de Panamá y hacia el área este, parte de contacto con Colombia.

PREVENCIÓ'N: ¿REALIDAD O UTOPÍA?

Según el director del Instituto de Geociencias, Eduardo Camacho, en Panamá existe la posibilidad de que ocurra un terremoto como el registrado en Haití el 12 de enero de 2010, que dejó más de 200 mil muertos.

Con más de 30 años dedicados a la sismología, recalcó que la actividad sísmica del Istmo se origina por la dinámica de la conocida 'zona de fractura de Panamá', una de las más activas en América Central, tanto como la temida falla de San Andrés, en California, Estados Unidos.

Sin embargo, en el país 'hay muchas casas hechas por autoconstrucción... las casas de las barriadas no tienen casi cimientos... no siguen el Reglamento Estructural', por lo que recomendó hacer construcciones con un metro o metro y medio de profundidad, además de usar varillas de acero con bloques de calidad.

Muestra de lo anterior es que el temblor de 5,8 grados en la escala de Richter ocurrido el 2 de abril de 2016 con epicentro en Chiriquí, causó grandes daños, los mismos que pudiera generar uno de siete grados en la ciudad capital, donde incluso muchas casas podrían derrumbarse, aseguró el académico.

Percepción que dista de la expresada por el director del Sistema Nacional de Protección Civil, José Donderis, quien elogió la fortaleza de las construcciones capitalinas, con rascacielos de más de 50 pisos en varias zonas residenciales y de oficinas, que sobresalen por la supervisión de al menos un ingeniero a la hora de establecer y ejecutar los diseños.

De acuerdo con Omar Smith, experto en atención de emergencias, si el movimiento telúrico de días atrás se hubiera registrado hace 20 años, las consecuencias hubiesen sido graves.

En esta ocasión, precisó, las labores de evacuación del Metro fueron adecuadas, las medidas de seguridad se ejecutaron en consonancia con los protocolos internacionales establecidos, y lo más importante, las personas actuaron con disciplina y prudencia a pesar del pánico.

No obstante, reconoció que deben realizarse más a menudo prácticas de desalojo y ejercicios de simulacros porque el hecho registrado el 20 de febrero último demostró que hace falta mejorar algunos mecanismos, porque muchas personas no saben qué hacer en estos casos.

En Panamá, siempre hubo sismos, insistió Camacho; pero antes no se identificaban daños, porque las casas eran de paja o madera, y generalmente de un solo piso.

A juicio del profesor de física, entre los terremotos más fuertes acaecidos recientemente sobresalen el de 7,6 registrados en abril de 1991 en la caribeña provincia de Bocas del Toro, y el de 6,6 ocurrido el 25 de diciembre de 2003, con epicentro al este de Puerto Armuelles.

Mientras los panameños siguen pensando que están a salvo, pues son una tierra bendecida por Dios, la realidad nos recuerda que el planeta está en constante ebullición por dentro, y muestra de ello son los más recientes terremotos que devastaron a regiones de Chile y Ecuador.


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