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Día especial para tocar marimba en Guatemala

Ciudad Guatemala. Por Maitte Marrero Canda/PL | 20 de Febrero de 2018 a las 10:34

Suenan las teclas morenas y el olor a hormigo se mezcla en el aire con las notas melódicas del vals Xelajú. Hoy es día de marimba, el instrumento patrio de Guatemala está de fiesta y sus pobladores lo reverencian con fervor nacionalista.

Cuando se dice marimba en la tierra del Quetzal, muchos calificativos vienen a la mente: patrimonio cultural, elemento de identidad, fenómeno acústico, símbolo de nacionalidad, objeto de pasión y joya de la artesanía nacional, bastarían para tener una idea del significado de ese instrumento entre los chapines de corazón.

Sus orígenes, sin embargo, todavía causan polémica y son contenido para futuras tesis de investigación. ¿Nació en África o en Indonesia, acaso en el Amazonas? constituyen respuestas a medias, pero de lo que sí no hay duda es de que el ingenio de los guatemaltecos contribuyó a su reinvención.

Léster Homero Godínez, creador del concepto de marimba de concierto, asegura que África aportó la idea de agrupar tablillas en sucesión y percutirlas, así como el vocablo marimba, de origen bantú.

De Europa vino el sistema musical temperado (escala de 12 tonos), que asigna un nombre y un sonido determinado a cada tablilla, en tanto Mesoamérica puso materiales exclusivos como la madera de hormigo y de güisil para fabricar las teclas y baquetas, sin olvidar la herencia del aún utilizado por los mayas.

La fusión o ajiaco de todos estos elementos culturales llevaron primero a la creación de las marimbas de aro o arco, que tenían un teclado de madera de hormigo colocado sobre un marco de otra madera (pino o cedro), además de un cinto de tela que le servía al ejecutante para colgársela e ir de un lugar a otro.

Según los historiadores, le sobresalían calabazas o tecomates como cajas de resonancia y aún pueden verse en los museos y en lugares distantes de la ciudad donde las ejecutan campesinos que las han heredado de sus antepasados.

Poco después apareció la marimba sencilla, que produce escalas diatónicas únicamente, con cajas de resonancia y un teclado en donde ejecutan tres o cuatro personas, según su tamaño. A este conjunto se le agregó después otra pequeña que recibió el nombre de tenor.

Así se mantuvo hasta inicios del siglo XX, cuando surgen las de doble teclado, capaces de producir escalas cromáticas. Su invención se atribuye al quezalteco Sebastián Hurtado, por sugerencia del eminente músico Julian Paniagua.

Corría el 1899 y en un cumpleaños del presidente Manuel Estrada Cabrera, la marimba de los hermanos Hurtado dio un concierto en la capital, donde interpretó el vals Xelajú y un paso doble con el nombre del mandatario, en la primera de tipo doble que llegó a la ciudad.

Es así que el genio guatemalteco se apropia del instrumento hasta hacerlo tan suyo que termina siendo símbolo patrio por decreto del Congreso, en 1999. Ello significa que debe ser respetado en grado sumo junto a la monja blanca, el quetzal, la ceiba pentandra, el himno nacional, la bandera y el escudo.

Actualmente existen en este país destacados compositores que han aportado su talento, habilidad e inspiración para crear melodías que no dejen morir la ejecución y la música de marimba, declarada, además, Patrimonio Cultural de las Américas en 2015.

A la entrada del municipio cabecera de Quetzaltenango, segunda ciudad en importancia de Guatemala, una gran marimba da la bienvenida a los visitantes, porque también la escultura refleja su impronta en el panorama cultural.

Para mediados de este año, podría estar funcionando la Escuela Nacional del instrumento, un complejo diseñado por el arquitecto Efraín Recinos en el interior del capitalino Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, otra joya del arte moderno y sede principal de las presentaciones de los más reconocidos grupos marimbísticos.

La instalación tendrá museo, escuela y auditorio, y está destinada a convertirse en el centro de los estudios de la marimba en este país.

A pesar de no ser originariamente chapina, qué importa. 'No será de Guatemala, pero es indudablemente guatemalteca', dijo una vez la investigadora, escritora e historiadora Erna Fergusson con el ánimo de zanjar la polémica.

Y tenía razón, porque decir marimba en esta tierra es pensar en folclor, tradición popular, objeto de remembranza, elemento de promoción turística, arte y creación en mayúsculas.


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