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Panamá: Circo del expresidente Martinelli esconde esencias del delito

Ciudad de Panamá. Por Osvaldo Rodríguez Martínez/Agencia PL. | 18 de Junio de 2018 a las 08:08

La tragicomedia protagonizada por el expresidente Ricardo Martinelli, desde su extradición a Panamá, es motivo de análisis y burlas en la sociedad, porque junto a sus abogados y seguidores, intenta convertir al victimario en víctima.

El triunfal exmandatario que levantó sus manos esposadas y los pulgares frente a las cámaras en el aeropuerto estadounidense de Opa Locka, en Miami, la madrugada del pasado lunes, gritaba histérico el martes 'me tienen secuestrado', 'me quieren matar', mientras lo trasladaban por los pasillos del hospital panameño Santo Tomás.

'Todo esto es una farsa por parte del grupo de Ricardo Martinelli para dilatar esto y perder el tiempo', expresó Michel Doens, uno de los acusadores del caso de espionaje telefónico que motivó el regreso forzoso del fugitivo, y alertó en diálogo con periodistas de que la 'defensa juega con la vida de Martinelli'.

En la escena filmada por una televisora local, se vio al detenido acostado en una camilla, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad, el cual intentaba evitar que se acercaran periodistas apostados en el interior de la instalación pública de salud.

'Hay una estrategia dilatoria, quieren presentar a un victimario como víctima, que se le violan garantías y que tiene un juicio político', señaló Doens, quien criticó que el reo se negara a tomar sus medicamentos para la presión, como reveló Leonardo Labrador, médico de la penitenciaría El Renacer, donde recluyeron al procesado.

Su traslado al hospital no se ordenó por urgencia, -dijo el galeno ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ)- sino porque el penal no cuenta con el equipo necesario para hacer las evaluaciones recomendadas por los especialistas; pero sus defensores lo desmienten, a pesar de reconocerse neófitos en la materia y hablan de riesgos.

En su primer cara a cara con la justicia panameña, el procesado llegó a la sala con la euforia del ganador y tras un enardecido discurso donde repitió que 'violaron todos mis derechos', recibió un duro revés cuando el juez de garantías, Jerónimo Mejías, le informó de su detención preventiva: Martinelli lloró.

Un show político de los partidarios del exgobernante, al que se sumaron los abogados de la defensa, intenta demostrar que la vida del procesado corre peligro en la cárcel por sus dolencias crónicas, en lo que algunos consideran una evidente solicitud de privilegios, según múltiples actores sociales.

Los leguleyos insisten en argucias de formas, pero evitan discutir ante los periodistas el fondo de los delitos de interceptación de comunicaciones y seguimiento, persecución y vigilancia sin autorización de autoridad judicial, peculado y peculado de uso, por los cuales se abrió la causa.

Intentan desviar la atención a la supuesta responsabilidad incumplida del actual gobierno en el acto de extradición, cuando afirman que no participó la Cancillería, a pesar de que la nota oficial de la entrega de Martinelli emitida por la misma señaló la presencia de 'una funcionaria de la institución'.

Las esperanzas del acusado están fijadas ahora en la sesión del pleno de la CSJ mañana martes, la cual analizará su solicitud de cambio de medida cautelar; la insistencia de abogados en esa instancia y la composición de los magistrados actuantes en la sesión, provocaron suspicacias deslizadas por medios de prensa.

'Un reto para justicia en Panamá', así ven muchos el escenario actual porque la credibilidad quedaría enterrada si la actuación no es la correcta, lo que sería un golpe de gracia para la institucionalidad; pero lo peor es que así piensan quienes apoyan y adversan a Martinelli.


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