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Hace un año erupción de volcán causó una tragedia en Guatemala

Ciudad Guatemala. Prensa Latina | 3 de Junio de 2019 a las 11:29
Hace un año erupción de volcán causó una tragedia en Guatemala

El 3 de junio de 2018 presagiaba ser en Guatemala un domingo como otro cualquiera, a no ser por los retumbos del volcán de Fuego, pero las poblaciones aledañas al ruidoso vecino ya estaban acostumbradas.

De pronto, un día familiar y de oraciones dio paso a una de las tragedias más grandes en este país centroamericano en los últimos años, la cual evidenció una vez más el flagelo de la desprotección social.

Las imágenes del coloso en plena erupción, la más potente desde 1974, quedaron como testimonio de la tragedia en los celulares de aquellos que a gritos de ¡salgan, salgan! y en plena huida, tuvieron el arrojo de grabar esos momentos de desesperación.

Acostumbrados a fumarolas y explosiones constantes del cono, algunos decidieron esperar a que se calmara, y la decisión fue fatal. A otros, ni siquiera les llegó el aviso de evacuar, y terminaron sepultados por la avalancha ardiente.

Las primeras horas fueron para Guatemala de gran dolor y luto, pero también de solidaridad a raudales tanto de los connacionales como de la comunidad internacional.

Era casi imposible creer que las fotos mostradas por las televisoras de pueblos fantasmagóricos y familias enteras calcinadas correspondían a lugares donde antes había un verde intenso y la vida bullía, a pesar de la pobreza.

San Miguel Los Lotes y El Rodeo entraron de un plumazo a la historia no por ser ejemplos de la desatención del gobierno y su inexistente planificación habitacional, sino por quedar completamente borrados del entorno, declarado totalmente inhabitable.

Las casas, la escuela, los animales, los cultivos de café, los de piña, todo quedó enterrado bajo tres metros de sedimentos, contaban los pocos sobrevivientes de esas colonias, quienes daban gracias a Dios por el milagro, aunque continuaban buscando desesperadamente a sus muertos o desaparecidos.

Un mapa satelital divulgado por esos días mostró con toda crudeza la devastación causada en Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, los más golpeados por el cono que adorna el paisaje de esos departamentos.

Tampoco será imposible olvidar las escenas cotidianas de heroísmo que protagonizaron los rescatistas muchas veces sin tener los recursos adecuados y en medio de la constante actividad volcánica.

Cada día de búsqueda que pasaba era una lucha contra el tiempo y la esperanza, que se perdió totalmente dos semanas después, cuando los peligros del terreno obligaron a detener las labores.

Oficialmente, el saldo de la catástrofe fue de 201 fallecidos, 209 desaparecidos y más de 1,7 millones de afectados, aunque las cifras reales puede que jamás lleguen a conocerse.

Con el cursar de los meses, los sobrevivientes desistieron de ingresar a la llamada zona cero para buscar con sus propios medios a familiares y darles sepultura, o rescatar las pocas pertenencias que les quedaron.

A un año del fatídico suceso, el Gobierno comenzó la entrega de las primeras 168 viviendas de las mil comprometidas como parte del Proyecto La Dignidad, en la finca La Industria, en el propio departamento de Escuintla.

Otros seguirán en los llamados Albergues de Transición Unifamiliares a la espera de aparecer en la próxima lista de beneficiados, en julio próximo.

Miran hacia el volcán de Fuego, temerosos, y agradecen estar vivos, pero aún no logran sobreponerse a tanta pérdida personal y destrucción.


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