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Nuevo secretario general del FMLN ante reto de recomponer a la izquierda salvadoreña

San Salvador. Prensa Latina | 3 de Julio de 2019 a las 13:04

Óscar Ortiz asumirá el próximo 7 de julio la secretaría general del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con el reto de recomponer a la histórica formación salvadoreña de izquierda.

Proclamado ganador de las internas partidistas tras un dilatado escrutinio que disparó rumores de fraudes y amenazó con quebrar al Frente, Ortiz llegará al cargo con algunos sambenitos y numerosos avales.

Para algunos, se trata del reformista que desafió en las urnas al líder histórico del Frente, Schafik Handal, y que ambicionaba la dirección del partido para girarlo hacia una socialdemocracia menos radical en su relación con el poder económico.

Para otros, se trata del excomandante de las Fuerzas Populares de Liberación que sufrió heridas en combate, el hombre que ganó la alcaldía de Santa Tecla y fue compañero en la fórmula presidencial del emblemático comandante Leonel, Salvador Sánchez Cerén.

En breve intercambio con Prensa Latina, antes de vencer en las internas al exministro de Gobernación Arístides Valencia, Ortiz se ratificó como un hombre de izquierda, capaz de atemperarse a sus tiempos sin hacer concesiones de principios.

'Los principios no se concesionan, son la base fundamental de la que nace todo partido, y el FMLN es una expresión de izquierda, que debe actualizar su pensamiento', afirmó el entonces vicepresidente de la República.

Ortiz defendió la urgencia del debate permanente para adecuar agendas y temas a las actuales circunstancias, pues le pareció absurdo actuar como tiempos atrás, cuando la sociedad cambia, y la gente tiene nuevas demandas y necesidades.

'Las personas son más exigentes, quieren estar más informadas, ser parte de la toma de decisiones, y tenemos que impregnarle esa mentalidad a la izquierda salvadoreña', advirtió.

El Frente realizó el pasado 16 de junio unas elecciones que no tenía previsto hacer hasta diciembre de 2020, pero se vio forzado a adelantarlas tras las sucesivas derrotas en las legislativas y municipales de 2018, y las presidenciales de febrero pasado.

El desgaste de dos mandatos consecutivos, el bloqueo judicial y parlamentario a algunos de sus principales proyectos sociales, más la expulsión del ahora presidente Nayib Bukele, le pasó factura a un partido acostumbrado a este tipo de escenarios adversos.

La derecha, e incluso muchas voces de izquierda, potenciaron la imagen de un FMLN debilitado y fragmentado entre una cúpula que se negaba a soltar la dirigencia, y conocidos renovadores con la idea de rebajar la intensidad del rojo rebelde a un rosa complaciente.

El pensamiento dialéctico que debe caracterizar a la izquierda imponía un replanteo de conceptos, una reflexión interna tras la cual la organización rojiblanca inició un proceso electoral a tono con la Ley de Partidos Políticos de El Salvador.

Para esos comicios, la Comisión Política recomendó a la mayoría de sus integrantes no postularse a cargo alguno, para garantizar un revelo generacional, y aunque fue mencionado con nombre y apellido, Óscar Ortiz se inscribió igual como candidato.

Pronto quedaron definidas ciertas corrientes de pensamiento que, en su diversidad, tenían un denominador común: revigorizar a un partido al que sus enemigos quisieran ver muerto y enterrado.

'Es que el Frente, por su carácter, es un partido democrático y pluralista, y por ende debe ser abierto, incluyente, que integre y no excluya', señaló Ortiz a una pregunta de Prensa Latina.

Por eso la primera acción de Ortiz tras ser proclamado ganador de las internas fue realizar una gira nacional para agradecer a la militancia la confianza, y esbozarle su visión de partido.

'Un partido que conecte con la comunidad, que genere alianzas y que, más allá de su estructura, sea capaz de mantener una fuerte relación con los movimientos sociales y económicos', dijo Ortiz.

Tras sus primeras reuniones en los departamentos, Ortiz anunció que abrirá permanentemente el padrón del Frente, para fortalecerlo con un pensamiento revolucionario ajustado a la nueva realidad.

El FMLN viene de una depuración en sus filas, tanto para evitar el clientelismo político como para actualizar un padrón donde aún estaban militantes fallecidos, y otros que cambiaron de rumbo político.

En vez de restar, Ortiz quiere sumar, y se comprometió a darle voz y poder de decisión a la militancia, uniendo 'el potencial creativo de la juventud con la experiencia de los veteranos'.

Según datos oficiales, el padrón del FMLN ronda los 38 mil militantes, de los cuales votó 55,5 por ciento en las internas, quienes eligieron a Karina Sosa como secretaria general adjunta.

Amén de las direcciones departamentales y municipales, en este proceso fue electo un Consejo Nacional con pocos rostros nuevos, y los convencionistas que el 7 de julio votarán por una nueva Comisión Política del FMLN.


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