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Garífunas de Honduras con 200 años de historia

San Pedro Sula, Honduras. Agencia EFE. | 19 de Abril de 2009 a las 00:00
La comunidad negra o garífuna de Honduras cumplió el 12 de abril 212 años de su llegada a este país, en calidad de esclavos procedentes de la isla de Guadalupe. El balance de estos dos siglos "es positivo, aunque falta mucho trabajo para seguir corrigiendo las condiciones de inequidad en que aún viven las comunidades garífunas y afrodescendientes en general", comentó a EFE el presidente de la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario, Odeco, Céleo Álvarez. Los niveles de escolaridad primaria, secundaria y universitaria se han incrementado, lo mismo ocurre con la participación política, así como su presencia en los órganos del Estado, aunque esta participación sea incipiente y no proporcional, agregó. Álvarez considera que también falta decisión política para acompañar el desarrollo integral de las comunidades negras de la costa caribeña de Honduras que inicia en la frontera con Guatemala y termina en la línea divisoria con Nicaragua. Los pueblos garífunas necesitan apoyo técnico y económico y que se les garantice seguridad jurídica sobre sus tierras y territorios para vivir en armonía plena, subrayó Álvarez. Indicó que en la administración que preside Manuel Zelaya "no se ha titulado ni saneado un solo centímetro de tierra perteneciente a las comunidades garífunas". "Tampoco se ha dado apoyo sustancial para su desarrollo económico, hace falta mayor atención a la problemática de salud, incluyendo entre otras cosas el acceso a medicamentos y atención sanitaria para las personas afectadas e infectadas con el vih/sida", añadió. Poca representación La vida en las comunidades negras ha sido tradicionalmente apacible, pero ahora se quejan de la falta de seguridad jurídica sobre sus tierras y territorios. La asistencia técnica y económica por la que claman las comunidades negras es para impulsar su desarrollo integral a largo plazo, según diversos líderes comunitarios. Los garífunas lamentan su poca representación en los poderes del Estado y es más visible su ausencia en la Corte Suprema de Justicia, el cuerpo diplomático y en la mayoría de las secretarías de Estado que dependen del Poder Ejecutivo. Álvarez indicó que hacen falta políticas públicas para corregir las condiciones de desventaja comparativa en que viven las comunidades garífunas y afrodescendientes en general. A esto se suman los problemas de salud, desempleo, subempleo y poco apoyo a la formación académica. La Odeco surgió como respuesta a la necesidad de luchar por el respeto y disfrute de los derechos humanos, contribuir a la participación e impulsar el desarrollo integral de las comunidades y poblaciones afrohondureñas, explicó Céleo Álvarez, ideólogo y fundador de la organización. Obama La llegada de Barack Obama a la presidencia de EUA para los garífunas de Honduras representa "un hecho sin precedentes que muestra la madurez del pueblo norteamericano". La llegada de Obama a la Casa Blanca coincide con la candidatura presidencial del Pinu-SD, que para las elecciones generales de noviembre ha escogido a Bernard Martínez, de raza negra. "El mensaje de Obama es de integración social, es el reconocimiento del contenido, del carácter y de las capacidades por encima del color de la piel y del origen étnico racial", señaló Álvarez. El presidente de la Odeco considera que el mensaje de Obama es oportuno para América Latina que, aunque cuenta con una población negra que supera el 30 por ciento, denota los mayores niveles de desigualdad y exclusión por motivos raciales que afectan principalmente a indígenas y afrodescendientes. Las comunidades negras de Honduras han destacado por su resistencia cultural, la unidad social a través de los tiempos, la lucha organizada y las pequeñas victorias que le dan sentido y esperanza a su existencia. Su música con tambores y caracoles; su comida confeccionada con de coco, pescado, plátano y yuca; sus danzas y su destacada participación en otros campos como la medicina, la biología y el deporte hacen de los garífunas una armonía cultural y social que pesa entre los hondureños. La mayor discriminación racial y la exclusión se reflejan en diferentes aspectos: educación, salud, empleo, tierras y territorios, apoyo técnico y económico; participación política e imagen en los medios de comunicación. En el deporte han encontrado más espacio los afrodescendientes hondureños, que en fútbol le han dado brillo a su país con los internacionales David Suazo y Edgar Álvarez, que juegan en Italia; Wilson Palacios y Maynor Figueroa, que lo hacen en Inglaterra, y Walter Martínez, en España.

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