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Revelan en Costa Rica escándalo sexual de sacerdote tico

San José. diarioextra.com. | 26 de Noviembre de 2009 a las 00:00
Una denuncia por acoso sexual contra el sacerdote tico Luis Gerardo Fernández Solano hizo que la congregación de los amigonianos, a la cual perteneció, lo sacara de Puerto Rico, donde residía y lo enviaran de vuelta al país, según el testimonio de la supuesta víctima. Una puertorriqueña, a quien llamaremos “Olga”, rindió una declaración ante autoridades religiosas de esa congregación que es todo un escándalo sexual. La mujer, casada, reveló las supuestas insinuaciones y esfuerzos del sacerdote por llevarla a la cama. Además narró los presuntos encuentros sexuales que el costarricense mantenía con otra mujer con quien trabajaba en esa isla del Caribe. Ante las acusaciones, los amigonianos mantuvieron de vacaciones al sacerdote en Costa Rica, posteriormente lo enviaron a Guadalajara, México, por varios meses, donde -dice la mujer- lo sometieron a un proceso de cura de sus enfermedades sexuales. De vuelta al país, Fernández renunció a esa congregación para hacerse diocesano y ahora es el vicario parroquial de Golfito, Puntarenas. En un documento de 11 páginas, del cual DIARIO EXTRA tiene copia, “Olga” acusa por acoso a Fernández ante el padre Francisco Arizcuren, director ejecutivo del albergue para huérfanos Casa Manuel Fernández Juncos, en San Juan, Puerto Rico, lugar donde el cura era trabajador social. Según narró la mujer, ella conoció al sacerdote en 2007, cuando se lo recomendaron para que le ayudara a estudiar para un examen de la maestría en Biblia y Teología que cursaba en el Centro de Estudios de los Dominicos (Cedoc) de la Universidad Central de Bayamón. Después de varios meses de compartir una relación que se limitaba a reuniones en actividades religiosas, la amistad entre “Olga” y Fernández fue creciendo, al punto que ella le pidió que bautizara a una de sus nietas. “Fue invitado a mi hogar varias veces, compartió con mi familia y le pedí que bautizara a mi nieta, agradeciéndole con este gesto toda la ayuda que me había brindado en la parte académica”, se lee en el documento. Viernes 13 Un comentario fuera de tono del sacerdote el viernes 13 de marzo de 2008 inició el supuesto acoso sexual. La extranjera afirma que en una reunión al padre le preguntaron sobre lo que más le gustaría hacer en la vida y su respuesta dejó a “Olga” con la boca abierta. “El padre Luis responde primero que quería viajar a Machu Picchu y segundo que quería tener relaciones sexuales, pues él nunca había tenido relaciones sexuales con una mujer. Me pedía sugerencias de cómo poder llevar a cabo su propósito”, añade en la declaración. Con un correo electrónico “Olga” le expresa su sentir al cura sobre la conversación, haciéndole ver que se había pasado de la raya y estaba malinterpretando la relación de amistad entre ambos. Dos semanas después del comentario salido de tono, Fernández y “Olga” se reúnen y el padre le confiesa que siente unos deseos locos de besarla en los labios, según la declaración en nuestro poder. “El padre Luis Fernando hace un gesto extraño y yo le pregunto que qué le pasa, respondiéndome que quería besarme. En este segundo evento, como ya habíamos hablado que nuestra amistad estaba cimentada en los valores cristianos, me pidió excusas y me dijo que solo quería que lo escuchara y poder contar conmigo para contarme sus problemas personales y sacar de adentro su amargura”, añade “Olga”. Días después de ese supuesto segundo altercado “Olga” habría sido víctima de diarias y continuas llamadas a su celular por parte del sacerdote. “En sus llamadas telefónicas y las veces que nos veíamos personalmente el padre Luis Fernández se pasaba diciéndome que me amaba, pero tan exageradamente que perdí la cuenta, también me dijo que yo era el único amor de su vida”, se lee en la declaración de la puertorriqueña. Para ella el comportamiento del padre se volvió enfermizo. “Me decía que estaba dispuesto a dejar el sacerdocio para casarse conmigo. Y para colmo me pidió que fuera su esposa, que dejara a mi esposo y que planificáramos nuestra vida juntos. No paraba de decirme que era conmigo con quien quería tener su primera relación sexual, me decía que nunca había dado un beso por la boca”, declaró “Olga”. El sacerdote, según la extranjera, le pedía que saliera de su casa para encontrarse en las noches oscuras de San Juan. Decidió alejarse de él, pero poco a poco para que no llegara a hacerle daño a ella o algún familiar. “La incomodidad de sus acercamientos para abrazarme, sus llamadas para decirme cosas y su insistencia estaban poniéndome nerviosa, por lo que decido hablar del tema, por primera vez, con el padre Jorge Colón, redentorista que también colaboraba conmigo en los estudios para los exámenes comprensivos. Él me indica que me aleje de la situación, que obviamente se había convertido en un acosamiento a mi persona y era muy peligrosa”, aseguró. Cayó la querida del padre El 22 de abril de 2008 entró a escena de este supuesto culebrón quien sería la querida del padre, otra puertorriqueña de apellido Guzmán. “Dios la bajó del cielo para que obrara en nombre de Él por la misericordia tan grande que Él me tiene y que, insisto, que esta intervención es un milagro de Dios. Amén”, así califica “Olga” a la que se supone fue amante del sacerdote. Guzmán le dejó a “Olga” un mensaje en su perfil de la red social Facebook con sus datos para que la llamara, pero antes de contactarla decidió investigar más sobre la mujer. “Olga” se da cuenta que la misteriosa dama es compañera de trabajo del padre, en la casa de atención a niños huérfanos. “Lo menos que pensaba era que la persona que llamaba trabajaba en la Casa de Niños Manuel Fernández Juncos. Ese día me indica que ella es la amante, mujer y esposa del padre Luis Fernández”, dijo “Olga”. La mujer quería comunicarse con ella para saber si tenía alguna relación afectiva con el cura, además habría revelado detalles a “Olga” sobre su relación afectiva y sexual con el padre. “Me contó que se veían todos los fines de semana que podían porque él daba la excusa, en la Casa de Manuel Fernández Juncos, que tenía que cubrir a un sacerdote, por lo que aprovechaba para irse fines de semana a pasear y quedarse en donde les agarrara la noche, incluyendo moteles y hoteles”, según revelaciones que Guzmán le hizo a “Olga”. Lo más delicado del caso es que Guzmán habría confirmado que tenían relaciones sexuales en su lugar de trabajo. “Me contó también que ella lo atendía cuando él estaba enfermo y que cuando la gente no los veía ella le decía Luis Gerardo, se daban besos, abrazos, apretones, que él le tocaba las nalgas y todo eso dentro del Centro Casa Manuel Fernández Juncos. Me contó que el padre era bien pícaro con las mujeres, pero a la vez callado, que era un habilidoso amante y con mucha experiencia sexual”, reza un extracto de la declaración de “Olga”. Cuando el sacerdote se dio cuenta que Guzmán había conversado con “Olga” fue hasta la casa de ésta para desmentir todo lo que la primera le había contado, indicó. Eso habría ocurrido el 25 de abril de 2008, a las 8 de la noche. “Establecí claramente que me sentía ofendida e indignada, no solo por su agravio al entrar a mi casa sino también por los problemas que me había causado por sus mentiras y por los juegos psicológicos que no lo habían llevado a ninguna parte y lo acusé por el acoso sexual tan descarado de su parte”, afirmó “Olga”. La mujer le pidió al sacerdote que dijera la verdad o que se fuera de la casa. El cura tico comenzó a negar la relación con Guzmán e insistió que él de quien estaba locamente enamorado era de ella y que lo único que deseaba era hacerla su esposa, según “Olga”. “Le dije que todo este acoso con mi persona e insistencia en realidad era para llevarme a la cama para tener relaciones sexuales, pero ya había sido descubierto. Pero el padre seguía insistiendo que me amaba y que quería que yo fuera su esposa”, agregó la denunciante. De pronto, según la puertorriqueña, el padre decidió decir la verdad y comenzó a “cantar” sus andanzas sexuales con varias mujeres. Fernández le habría explicado a “Olga” toda su vida sexual, desde la masturbación y la pornografía hasta el sexo ardiente, señala en su denuncia. “Realmente escuché con paciencia la verdadera historia de su vida sexual en detalles, cómo empezó a mirar revistas pornográficas, ir a ver películas pornográficas al cine, luego la masturbación, que poco a poco se convirtió en una adicción diaria. El cómo mirar a una mujer le provocaba masturbación y deseos incontrolables y al final el deseo genuino de estar por primera vez con una mujer, el cual ya no podía controlar y así ha tenido relaciones sexuales con muchas mujeres desde entonces”, reveló la puertorriqueña. Otra de las declaraciones del padre habría sido que él no tenía relaciones sexuales por amor sino por puro placer carnal. “Qué poco ser humano es el padre Luis Fernández y qué poco ha conocido el amor de Cristo como sacerdote y, peor aún, utiliza el amor de Cristo para saciar sus placeres egoístas y atraer y utilizar a mujeres débiles que se acercan a la iglesia en un momento preciso porque necesitan el mensaje de Cristo para continuar su vida y poder enfrentar la situación por la cual están pasando”, agrega el documento. La mujer niega haber caído en la trampa del padre, pese al acoso sufrido. “Olga” tras escuchar la doble vida que llevaba el cura le sugirió que colgara los hábitos y formara una familia. “Me expresó que amaba la eucaristía y que encontraba que su elección era ser sacerdote, pero yo creo que es sacerdote porque es lo único que ha hecho en la vida. Yo creo que el padre Luis no es suficiente hombre como para salir al mundo y enfrentarse a él, su debilidad es clara por todo lo que me ha contado y tiene muchos miedos e inseguridad”, finalizó la denunciante.

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