Escúchenos en línea

Policía hondureña mata a traficante de armas en tiroteo

Curarén, Honduras. elheraldo.hn. | 23 de Abril de 2010 a las 00:00
Prefirió morir que rendir cuentas ante la justicia por sus fechorías. Un supuesto traficante de armas, quien era buscado por el delito de asesinato, cayó abatido a balazos en un enfrentamiento armado con agentes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) y un pelotón del Comando de Operaciones Especiales (Cobras) en la comunidad de San Marcos, Curarén, Francisco Morazán. Tres elementos "cobras" resultaron heridos en el cruce de fuego, mientras que un policía preventivo recibió dos balazos en una emboscada que le tendieron supuestos compinches del fallecido, por lo que fue trasladado a un centro hospitalario capitalino en estado crítico, a bordo de un helicóptero que se desplazó a la zona. El supuesto malhechor Jacobo Velásquez Alvarado, de 43 años, falleció con una pistola 9 milímetros y una escopeta calibre 12 en sus manos, tras un intercambio de disparos al resistirse por segunda ocasión a ser capturado por un equipo de la DNIC que, con apoyo de un grupo élite de uniformados, lo rodeó desde tempranas horas de la madrugada. En el tiroteo resultaron heridos un subinspector de los "cobras", Gerson Peralta Oseguera, el clase I Felipe Santiago Flores y su compañero de armas Fredy Castillo. Mientras tanto, el policía preventivo Juan Carlos Ferrufino Duarte fue víctima de una emboscada en el momento que se dirigía con otros compañeros a bordo de un carro particular con la misión de apoyar a los participantes en la operación policial. Basados en el perfil delictivo de Velásquez Alvarado, los agentes de la DNIC sabían que no era una presa fácil de arrestar. Contra él pesaba una orden de captura por el delito de asesinato, por lo que el miércoles a las 10:00 de la noche unos 12 agentes partieron hacia la aldea de San Marcos, acompañados por 15 "cobras", para repeler cualquier ataque armado, como aconteció en una ocasión en que logró escapar. A las 4:00 de la madrugada la vivienda donde el sospechoso dormía con su compañera de hogar y cinco hijos fue rodeaba y desde afuera unos agentes de la DNIC le gritaban que se rindiera, a lo que él opuso resistencia. Lo único que logró la policía tras dos horas de súplicas fue que Velásquez Alvarado permitiera la salida de su mujer y sus vástagos, quienes fueron llevados a un sitio seguro. Minutos más tarde la zona se convirtió en un campo de batalla. El individuo abrió fuego desde su trinchera, lo que obligó a los policías a lanzarle gas lacrimógeno, sin embargo, la espera para que se rindiera no surtió el efecto esperado. El supuesto asesino soportó cuatro bombas lacrimógenas, pero luego salió disparando y se abalanzó contra un elemento "cobra" que encontró a su paso y forcejeó con él en medio de un cruce de fuego, sin lograr vencerlo. El individuo se llevó la peor parte en el intercambio de disparos porque cayó abatido en el patio de la casa. En la escena del crimen quedaron una pistola y la escopeta, a pocos metros del cuerpo inerte. Debido a la situación imperante en el sector, la DNIC solicitó apoyo a los policías asignados a la jefatura municipal de Curarén, quienes se movilizaron en un pick up particular y les llevaron alimentos y una llanta de repuesto para un carro que se quedó "punchado". Antes de entrar a la aldea de San Marcos, los uniformados fueron emboscados por supuestos compinches del fallecido, quienes les dispararon con armas automáticas desde un matorral. El policía Ferrufino Duarte recibió un balazo en la frente y otro en uno de sus brazos, por lo que fue ingresado para recibir los primeros auxilios en el centro de salud de la localidad, donde ya se encontraba el "cobra" Fredy Castillo con una herida en el pie derecho. Los dos fueron trasladados a la capital en un helicóptero de la Policía Nacional que llegó a la 1:30 de la tarde con el paramédico Sandoval y un comisionado de policía a bordo. Los dos primeros ya habían sido movilizados en una ambulancia de la institución policial e ingresados a una clínica privada capitalina para que recibieran la asistencia médica oportuna. El médico forense y el fiscal de turno del Ministerio Público no llegaron hasta el lugar a realizar el reconocimiento legal debido al ambiente de inseguridad, por lo que el cadáver fue trasladado a la morgue en una patrulla de la DNIC. Un oficial de la DNIC que prefirió el anonimato reveló que era un maleante de mucha peligrosidad que tenía en zozobra a los moradores, además de que se dedicaba a cometer asaltos y otras fechorías con, por lo menos, otros seis facinerosos. Confió que contra él pesaba una orden de arresto por asesinato en perjuicio de Juan Anteportán Hernández y era investigado por otros dos crímenes. Aseveró que recibieron denuncias de que el ahora occiso era un reconocido traficante de armas entre las repúblicas de Nicaragua y El Salvador, de lo que seguían un proceso de investigación, además se le vinculaba con actividades de brujería. Contrario a la versión que maneja la DNIC, el señor Sergio Velásquez, padre de la víctima, aseguró que su hijo era un hombre de bien que trabajaba la agricultura y que la muerte que le achacan la cometió en defensa propia.

Descarga la aplicación

en google play en google play