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Pensamiento Crítico

Federico Engels

Por Ernesto Estévez Rams | Diario Granma, Cuba | 05 Agosto 2020

Es curioso cómo la iconografía, tanto de Federico Engels como de Carlos Marx, con barbas pobladas y portes elegantes, han condicionado nuestra visión de ambos. Contrario a la idea que evoca su retrato, Engels no fue un pausado hombre de pensamiento. Agudo analista de la realidad obrera inglesa, filósofo de primerísima magnitud, cuya obra rebasa lo social para tender lazos, en su momento audaces, con las ciencias naturales, Engels es uno de los más formidables pensadores del siglo XIX.

Pero Engels fue, además, un hombre de acción. Cuatro años después de publicar su primera obra, La situación de la clase obrera en Inglaterra, andaba envuelto en sublevaciones revolucionarias luchando en las barricadas en Elberfeld, y fue de los últimos en retirarse de la pelea contra las tropas prusianas. Después de la derrota se unió en Kaiserlautern a las milicias dirigidas por Augusto Willich, un miembro de la Liga de los Comunistas, que resistieron al avance prusiano que terminó aplastando a la revolución. Tal fue la notoriedad de sus acciones, que el 6 de junio de 1849 el gobierno prusiano emitió una orden de arresto, y el joven tuvo que buscar refugio en Suiza. Luego estudió artillería, pensando en un escenario de revolución armada.

Había llegado a la región bávara como observador de la Neue Rheinische Zeitung, periódico del que era editor junto a Marx, pero pronto, dejando a un lado la pluma, terminó llevando dos cajas de municiones para las fuerzas revolucionarias, a las que se incorporó. La historia tiene esas deliciosas bellezas en que, saltando tiempos y geografías, al dilema guevariano del estetoscopio o el fusil, le antecede el dilema engeliano de la pluma o la bala.

La extraordinaria amistad de Engels y Marx parece un arquetipo literario. Si hoy hay marxismo, en buena medida, es gracias a Engels, no solo como coautor de muchos textos, sino por su labor de albacea y cuidadoso editor de la obra cumbre: El Capital.

Ambos demostraron que la lucha principal sucede entre los que se apropian, hoy a escala global, y los que producen. Todas las demás luchas, locales y globales, pequeñas y grandes, cotidianas y trascendentes, pierden sentido si no la incluimos en esa batalla, cuyo desenlace determinará el destino humano y del planeta.

Se pretenden tiempos de canallas en que gane fuerza la idea de que la lucha ancestral del ser humano por un mundo mejor es una ilusión subjetiva, pura narración dentro de otras igualmente posible e incluso morales.

Se pretende que gane fuerza la idea de Martí como un poeta soñador, ingenuo y poseído, con una visión mesiánica de la nación cubana y su destino universal.

Se pretende que gane fuerza la idea de Fidel como un violentador del decursar "natural" de una república a la que molesta llamarla por sus atributos de burguesa y neocolonial.

Se pretende que gane fuerza la idea de que el imperialismo norteamericano no existe, sino que esa condición es un engaño promovido por el poder revolucionario y que la confrontación tiene a ambas partes por igual como culpables.

Negar la idea del Che de que el enemigo principal de la humanidad hoy es el imperialismo norteamericano, y solo se trata de si el presidente de turno en Washington es bueno o malo. Se pretende que la máquina de la irritación nos impida ver que en esta Isla nos jugamos, en los sacrificios cotidianos, el destino del todo. Se pretende que lo aldeano venza la universalidad del maestro.

Frente a la canallada sigamos contraponiendo un tiempo heroico. Cuando este 5 de agosto se cumplan 125 años de la muerte de Engels, sigamos demostrando que el deber de un revolucionario es seguir haciendo la Revolución, no importa lo difícil que se ponga.

Esbozo biográfico de Federico Engels (1820-1895)

Diccionario filosófico marxista

Genial fundador del comunismo científico, gran maestro y guía del proletariado mundial, que, en la amistad más estrecha con Carlos Marx (ver) luchó por la causa de la emancipación de los obreros y de todos los trabajadores, por la causa del comunismo.

Nació el 28 de noviembre de 1820 en Alemania, en la provincia de Renania, ciudad de Barmen. Su padre era industrial textil. Engels estudió primeramente en el colegio real de Barmen, después en el instituto de Elberfeld. En 1838, tuvo que dejar el instituto, y trabajó en la oficina de su padre, siendo enviado después a Bremen como empleado de una casa comercial. Allí se acercó al grupo literario radical "Joven Alemania", publicando artículos en el Telégrafo Alemán, órgano de uno de los representantes de la "Joven Alemania".

Engels abandonó Bremen en la primavera de 1841, y después de un viaje por Suiza y el Norte de Italia, llegó en el otoño del mismo año a Berlín, donde se incorporó como voluntario en el regimiento de artillería. Asistía entonces como oyente a la Universidad de Berlín. Engels se acercó allí al círculo de los jóvenes hegelianos, discípulos de ideas radicales del filósofo alemán Hegel. En este círculo también había participado Marx, por entonces ausente de Berlín.

En marzo de 1842, Engels publica su folleto "Schelling y la revelación", en el que somete a una crítica demoledora la revelación místico-reaccionaria de Schelling, quien en los últimos años de su vida se volvió extremadamente derechista y aspiraba a "reconciliar la religión con la ciencia". El 30 de septiembre de 1842, terminó el enrolamiento militar de Engels, y se marchó a Inglaterra, a Manchester. Allí dedicaba sus horas libres a comunicarse con los obreros y a estudiar su vida.

En 1844, Engels viró definitivamente hacia el comunismo. Ese año publicó en los Anales Franco-Alemanes, editados en París por Marx y Ruge, su trabajo "Notas críticas sobre economía política", al que Marx denominó "apuntes geniales" de la economía política proletaria moderna. En este trabajo, Lenin –el líder de la Revolución Bolchevique– señala que Engels "estudió desde el punto de vista socialista los fenómenos fundamentales del sistema económico moderno, caracterizándolos como consecuencias necesarias del imperio de la propiedad privada".

A fines de agosto de 1844, Engels fue de Manchester a Alemania, pero en el camino pasó por París, donde tuvo lugar su encuentro con Marx, sellándose la amistad de estos dos grandes jefes de la clase obrera, amistad de la que Lenin dijo que supera "a las más emocionantes narraciones de los antiguos acerca de la amistad humana". En París, Marx y Engels escribieron el libro La Sagrada Familia, dirigido contra los jóvenes hegelianos y con el cual, dice Lenin, echaron "los cimientos... del socialismo revolucionario-materialista".

El proletariado que sufre y lucha

Después de su regreso a Alemania, en 1845, Engels publicó su famoso libro La situación de la clase obrera en Inglaterra, al que Lenin consideraba "uno de los mejores trabajos de la literatura socialista mundial", subrayando que en esta obra, "Engels fue el primero en decir que el proletariado no sólo es una clase que sufre" sino que "el proletariado en lucha se ayudará a sí mismo" (Lenin).

En la primavera de 1845, Engels abandonó Bremen y se trasladó a Bruselas, donde entonces vivía Marx. Allí elaboraron en común su concepción filosófica y escribieron La Ideología Alemana, donde sometieron a la crítica los defectos de la filosofía de Feuerbach, las concepciones de los jóvenes hegelianos y al llamado "verdadero socialismo", cuyos representantes se manifestaban contra la lucha de clases, predicando la paz universal.

Tanto Engels como Marx unieron sus ocupaciones científicas a la labor práctica entre los obreros. Como Marx, Engels entabló relaciones con la clandestina "Liga de Comunistas" alemana y realizó un gran trabajo preparatorio para el segundo Congreso de esa Liga que había de adoptar un programa, como bosquejo del cual escribió "Principios del Comunismo", y después, junto con Marx, el famoso Manifiesto del Partido Comunista, cuyo valor define Lenin con las siguientes palabras: "este librito, a pesar de sus pocas páginas, vale por tomos enteros; su espíritu sigue viviendo e impulsando hasta nuestros días a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado".

Habiéndose trasladado a París a mediados de octubre de 1847, con motivo de la preparación del Congreso de la "Liga de Comunistas", Engels fue poco después expulsado por el gobierno francés, regresando a Bruselas, y luego de comenzar la revolución de febrero de 1848 en Francia, se trasladó nuevamente a París, siguiendo a Marx, a su vez, expulsado de Bruselas por el gobierno belga.

A principios de abril de 1848, a raíz de la revolución que se había desencadenado en Alemania, Marx y Engels se trasladan a Colonia, donde, dirigiendo la Nueva Gaceta Renana, fundada por ellos, realizaron un inmenso trabajo revolucionario. Ante la orden de detención que se dictó contra los redactores de la Nueva Gaceta Renana, Engels huye de Colonia a Bruselas, Bélgica. Allí fue arrestado, recluido en prisión y expulsado después.

El 12 de octubre, Engels llegó a París, siguiendo a pie hasta Suiza, y a mediados de enero de 1849, regresó a Colonia, donde poco después (el 7 de febrero) junto con Marx, fue sometido a los tribunales, acusado de "injurias a las autoridades". Engels tomó parte en la insurrección armada popular; luego de aplastada huyó a Inglaterra, a Londres, pasando por Suiza.

La insurrección es un arte

Engels hizo el resumen del período revolucionario de 1848-1849, en dos de sus más destacadas obras. En el trabajo La guerra campesina en Alemania (publicada en diciembre de 1850), señaló que "las clases y los sectores de clases que en todas partes traicionaron la revolución en 1848 y 1849, los hallamos en calidad de traidores ya en 1525, aunque en una fase inferior de desarrollo". En el otro trabajo, Revolución y contrarrevolución en Alemania, dedica mucha atención a los problemas de la insurrección armada, enseña a los obreros revolucionarios a comprender que la insurrección es un arte.

En noviembre de 1850, se trasladó a Manchester, donde entró a trabajar de contador en una casa comercial, llegando luego a ser consocio de dicha casa. Se dedicó nuevamente al "maldito comercio" para poder prestar una ayuda material a Marx. Durante su permanencia en Manchester, Engels escribió un gran número de trabajos sobre problemas militares por los que se interesaba profundamente. Lenin denomina a Engels "el profundo conocedor" de la materia militar. Mucha atención dedicó Engels durante ese período también a la ampliación de sus ya vastos conocimientos lingüísticos.

En Manchester vivió hasta 1870, sosteniendo con Marx, casi diariamente, una correspondencia en la que enjuiciaban en común los más diversos problemas teóricos, políticos y tácticos y los problemas de la "economía", como llamaban a la obra El Capital que Marx estaba preparando. Con la fundación de la Primera Internacional, Engels, junto con Marx, desarrolló la lucha contra los proudhonistas, bakuninistas y todos los demás enemigos de la Internacional.

En otoño de 1870, se trasladó de Manchester a Londres y poco después de su llegada fue incorporado al Consejo General de la Internacional. Pero también después de dejar de existir la Internacional, Marx y Engels prosiguieron dirigiendo el movimiento obrero. Por otra parte, ante la falta de tiempo de Marx por su intenso trabajo en El Capital, el peso fundamental de la lucha contra las tendencias hostiles al marxismo recayó sobre los hombros de Engels. Por aquel período escribió los artículos contra Dühring que se publicaron en 1877-1878. De estos artículos se compuso después la famosa obra Anti-Dührinq, sobre la cual Lenin escribe: "En este libro se analizan los más grandes problemas de la filosofía y de las ciencias naturales y sociales... Es un libro asombrosamente sustancioso y aleccionador".

En ese mismo período Engels se dedica a un profundo estudio de las ciencias naturales y de las matemáticas, de cuyos resultados se puede juzgar por su obra inconclusa Dialéctica de la Naturaleza. Después de la muerte de Marx, Engels emprende la elaboración y edición de los tomos II y III de El Capital, que Marx no logró terminar en vida, publicándose en 1885 el tomo segundo y en 1894 el tercero. Con su trabajo sobre los tomos II y III de El Capital, Engels erigió a su gran amigo el mejor monumento en el que sin  quererlo, grabó también su nombre. "Estos dos tomos de El Capital son el trabajo de ambos: de Marx y Engels", sentenció Lenin.

A ese período pertenece también la obra clásica de Engels Origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, a la que Lenin señaló como "una de las obras fundamentales del socialismo contemporáneo". En 1888 vio la luz el libro de Engels Ludwig Feuerbach, en el cual, como en el Anti-Dühring, una generación tras otra de marxistas aprenden los fundamentos del materialismo dialéctico y del materialismo histórico. Realizando una gigantesca labor teórica, Engels llevaba al mismo tiempo, la dirección práctica del movimiento obrero revolucionario internacional.

Desde los primeros días de su actuación política, y hasta el fin de su vida, fue un ardiente combatiente revolucionario. Era el jefe reconocido del proletariado internacional, el mejor portavoz de sus intereses básicos de clase. Engels llevó una lucha implacable contra el oportunismo en los partidos obreros, puso al desnudo y criticó severamente sus errores, dio una orientación revolucionaria a su trabajo-

"Después de la muerte de Marx –escribía Lenin– Engels, solo, continuaba siendo el consejero y guía de los socialistas europeos". Sufriendo de un cáncer en la garganta, Engels, murió a los 75 años el 5 de agosto de 1895, cerca de las 11 de la noche.

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