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Aplausos para Chena Castillo (Y UN COMENTARIO DE LA ALUDIDA)

07 Septiembre 2008
Hace algunos meses emití un comentario en torno a unas declaraciones de la periodista Azucena Castillo (mejor conocida como Chena Castillo). Las expresiones en cuestión fueron pronunciadas por la comunicadora durante el acto político en el que aceptó su candidatura a vicealcaldesa de Managua por el desaparecido Movimiento Renovador. En aquel entonces consideré que las impresiones de Chena Castillo fueron muy coincidentes con la diatriba electorera de la ex-candidata a vicealcaldesa de Managua por el también desaparecido Partido Conservador. Mi crítica estuvo orientada hacia la posibilidad de que esa convergencia pudiera trascender al simple juego de palabras. Ambas candidatas, en sendos discursos de respaldo a sus compañeros de fórmula, ocuparon la tónica que se podría utilizar para secundar a quien se postula para ocupar una decanatura. En ese sentido sus intervenciones se alejaron de lo que debió ser un cálido apoyo para quien está optando a un cargo de elección popular. Me quedó el sabor de que ambas intentaron decirnos que solo los que poseen un título universitario son idóneos para someterse al escrutinio popular (contrario al principio de igualdad). Por tal razón estimé necesario recordar el caso del presidente de Brasil y el de algunos alcaldes nacionales quienes –sin contar con los atributos académicos referidos en los discursos de ambas candidatas– han dado ejemplo de una excelente administración. Asimismo traje a colación los casos de algunos doctores en derecho que han llegado a las alcaldías para saquear las arcas municipales, dejando en evidencia que sus grados académicos no fueron garantía para evitar los malos manejos. Y finalicé con aquello de que para ser un candidato idóneo lo que prima es el sentido común, la inteligencia, la sensibilidad social, el sentido de decencia (que muy pocos lo tienen) y la vocación de servicio. (Todos esos atributos son inherentes a Chena Castillo, y su alta calificación profesional es un valor agregado). No me extrañó que algunos conservadores pudieran dar rienda suelta a sus instintos discriminatorios. Ya sabemos como son ellos. Pero sí me preocupó que la intervención de Chena Castillo, pudiera ser un indicio de que se estuvieran gestando en ella criterios de exclusión social. En su caso preferí albergar la idea de que posiblemente me estaba equivocando. (A modo de paréntesis. El tiempo me dio la razón en cuanto al tema de las calidades que deben identificar al candidato idóneo). Recientemente, los habitantes del Departamento de Chuquisaca-Bolivia eligieron a una india para el cargo de Prefecta (o Gobernadora). Los medios de comunicación adversos a Evo Morales sonaron, con bombos y platillos, el triunfo de una candidata considerada opositora al gobierno central. Sin embargo, esos mismos medios evitan mencionar que esa Prefecta fue alfabetizada tan solo 2 años atrás con el programa YO SI PUEDO, porque para ellos eso implicaría "ofender" y "desacreditar" a una prefecta opositora. Esa faceta de su vida no la puede ofender ni desacreditar. Por el contrario esa prefecta es una persona a la que se le debe rendir el sombrero, ya que tuvo la inteligencia para cautivar a la mayoría absoluta del electorado. Ojala que sea exitosa su gestión y que no le ocurra lo que le sucedió a un "economista" ex-prefecto de Cochabamba, cuyo mandato fue revocado por el pueblo ante los serios señalamientos de ineptitud y corrupción. Traje lo anterior al tapete porque la derecha, los "renovadores" y algunos que se auto-encasillan como "socialdemócratas" consideran, en su estrategia para "denigrar" a un candidato, señalarle el hecho de que no posee un título universitario. Es más, algunos "renovadores" le huyen al tema de que algunos alcaldes que ellos consideran emblemáticos no tenían un título universitario. No les gusta abordar ese tópico, porque eso implicaría que se vinieran al suelo sus esquemas sinsentido. ¡Que lastima que sean victimas de la deformación y de la doble moral de la derecha! ) Pues bien, hace pocos días se hizo público el respaldo de Chena Castillo a la fórmula edilicia del Frente Sandinista (por el municipio de Managua). Posiblemente en su decisión prevaleció el deseo de apoyar a su colega Daysi Torres, y de enriquecer a esa propuesta electoral con su vasta experiencia profesional. Me tomó por sorpresa su iniciativa y no puedo ocultar que me llenó de satisfacción, pero debo dejar claro que mi alegría no se debe al hecho de que endosara su apoyo a esos candidatos en particular. Ella pudo dar su respaldo a Alternativa por el Cambio, al Partido Resistencia Nicaragüense o a la Alianza Liberal, y hubiera sido una decisión igualmente plausible. Incluso, pudo optar por respaldar la campaña a favor del Voto Nulo que es impulsada por la Comandante Mónica Baltodano. Esta iniciativa de llamar al voto nulo también es válida, porque se percibe como una iniciativa autónoma que no riñe con la ley. En ningún momento están invitando a no concurrir a las urnas, sino que le hacen un llamado al pueblo para que utilice la figura del Voto Nulo (que está contemplada en la ley electoral). (En cuanto al llamado al voto nulo no voy a emitir comentario, porque es el pueblo quien tiene la última palabra.) Lo que me agradó de la decisión de Chena Castillo fue su actitud de tomar distancia de un grupo naranja, pues ese movimiento se comporta como furgón de cola de una política antinacional y antidemocrática de acoso y derribo. Cualquier posición política es válida, siempre y cuando no esté cimentada en actitudes desleales a la nación. Pero sobre todo me gustó confirmar que no me equivoqué cuando le dejé el beneficio de la duda a Chena Castillo. Para Chena Castillo solo puedo pedir aplausos, aplausos y más aplausos. POSDATA He notado que algunos comentarios son difamatorios. No existe razón para que algunos y algunas estén procurando destruir la integridad de Chena Castillo. ¿Hasta cuando se van a dar cuenta que están procediendo de esa manera por el solo hecho de que no comparten la decisión política de la periodista? Me apena que se estén comportando como cónyuges abandonados. Ahora califican a Chena de tránsfuga, dudan sobre sus principios e intentan restarle crédito a su formación profesional. ¿Por qué no dijeron todo eso cuando ella cometió el error de aceptar la candidatura a vicealcaldesa por un partido que se autodisolvió en el camino? (por lo menos para mí fue un error). Yo lamenté cuando ella optó por integrar esa fórmula. Escuché con detenimiento cada palabra que pronunció el día en que acepto su candidatura. En su intervención ocupó la frase “por ahora no voy como candidata de mi otro partido” (Ella fue muy honesta al decir – entre líneas - que no había roto con su otro partido). Ella expresó las razones para apoyar a su entonces compañero de formula, y las consideré cuestionables. En su momento plasmé por escrito mi crítica, tal como lo hubiera hecho cualquier lector de esta página u oyente de la primerísima. Sin embargo en ningún momento procuré menoscabar su integridad moral y capacidad profesional, ¿Por qué tendría que mezclar las cosas? ¿Por qué tendría que difamarla por el solo hecho de que optara por un movimiento político que no gozaba de mi simpatía? A mí no se me ocurrió decir que la estaban comprado cuando ella dijo públicamente que fue la Comandante Mónica Baltodano quien la invitó a integrar esa formula. Pero ahora el proceder de sus detractores es distinto. “Chena, te quieren comprar”, fue lo primero que expresó una excomandanta en algunos medios de comunicación. A esa ex-comandanta se le está haciendo costumbre – a estas alturas del camino – el catalogar a las personas como compradas o vendidas (en su momento un diputado caraceño la puso en su lugar). Y no se quedan atrás quienes hacen eco a las impertinencias de esa señora. ¿Por qué tendríamos que pensar que alguien esta comprando a Chena Castillo? ¿Por qué irse en contra de su desempeño profesional? ¿En que se basarán algunos para decir que Chena Castillo acepto una candidatura en venganza porque la “botaron” de ENACAL? Pregunto: ¿Por qué dirán con tanta certeza que la “botaron”? ¿Por qué se expresaran con tanto “conocimiento de causa”? ¿Será que quienes lo dicen laboran en el departamento de Recursos Humanos de Enacal? Señores, es muy triste cuando se dicen las cosas bajo el consejo del despecho. En cuanto a ese tema, mejor cállense. La verdad es que la periodista Castillo RENUNCIO. Sus razones fueron estrictamente personales y, como tales, no tienen por que interesarle a terceros (incluyéndome a mí). ¿Por qué se desencantó del movimiento naranja? No lo sé. Eso es algo que sólo Chena Castillo lo sabe. Ojalá que algún día lo diga.
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