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El mercado educativo en los EE.UU.

04 Julio 2013

Por Miguel de Castilla *

En artículo anterior sobre el concepto neoliberal acerca de la Calidad de la Educación, concluíamos que en la actualidad, la Universidad Nicaragüense, toda, las públicas y las privadas, en su propósito por ser “pertinentes”, compiten y luchan por ser imagen y semejanza del mercado. En el mundo hay múltiples ejemplos de empresas comprando Universidades, la Motorola lo hizo hace unos años en Brasil y la Hiunday recientemente en Chile y México. En Nicaragua, la pobreza y el pequeño tamaño de su economía y sus clases medias, no permiten pensar aun en tales extravíos. En los EE.UU. sí. Allá la educación y el mercado, no son variables separadas con relaciones de dependencia la una de la otra. Allá, la educación es el mercado, son la misma cosa.

El tres de enero pasado, en el periódico La Jornada, de México D.F., el periodista David Brooks, publicó un análisis sobre las interioridades del Mercado Educativo en los Estados Unidos de América, en donde, hoy por hoy, con un valor de 1.3 billones de dólares, la educación es el segundo mercado más grande del país.

Respecto de este tema, el economista Jeff Faux en un artículo reciente en el Huffington Post, escribe que el multimillonario Rupert Murdoch dueño de la Fox News, el Wall Street Journal y el NewsCorp, recientemente afirmó que “la industria de la educación estadounidense representa una oportunidad de quinientos mil millones de dólares para los inversionistas”. Consecuente con este pensamiento, Murdoch en el 2010, contrató a Joel Klein, ex jefe del sistema de enseñanza pública de la Ciudad de Nueva York, para hacerse cargo del área de comercio educativo de su grupo empresarial.

El Mercado educativo estadounidense no solo está integrado por centros educativos desde el nivel de las guarderías infantiles hasta el de los y posdoctorados, sino que este incluye empresas para la elaboración de currículos y libros de texto; formación y capacitación de docentes; editoriales y red de librerías de libros de texto; elaboración y aplicación de exámenes estandarizados; sistemas de evaluación y acreditación; bancos de ítems y guías para evaluaciones; servicios de reforzamiento estudiantil para estudiantes aplazados; entidades de instrucción en línea y fondos de becas, como las Mckay, creado por Jeb Bush, hermano del presidente del mismo apellido, que promulgó leyes que abrieron las puertas al mercado educativo estadounidense, el que hoy deja cientos de millones de dólares en ganancias.

Un mecanismo común en la relación público-privado alrededor del crecimiento del mercado educativo en los EE.UU., es el desvío de grandes cantidades de dinero del sector público a empresas privadas que atienden determinados componentes del mercado: editoriales, librerías, agencias de evaluación y acreditación, etc. Este proceso, a la vez que fortalece empresas venidas del pasado, abre las posibilidades para “crear nuevas iniciativas con fines de lucro que podrían ser capitalizadas y transformadas en acciones bursátiles” de cara al crecimiento de este sector.

Esta relación es la que explica, dice Brooks, el extraordinario interés del sector financiero en el tema y a la evolución en los últimos años de una gran industria alrededor de la educación pública. Algunos de los grandes bancos inversionistas del país, como Goldman Sachs y J.P Morgan Chase, han creado fondos multimillonarios para ofrecerlos a los interesados en el sector educación. La agencia Reuters, reportó recientemente, que “las inversiones en el sector educativo con fines de lucro ascendieron desde 13 millones en el 2005 a 389 millones en el 2011”.

Pero no solo hay millonarias cantidades de parte del gobierno para el sector privado. También lo hay de parte de este sector para el gobierno, al menos en términos políticos. El caso más evidente y emblemático es el de Bill Gates, quien no solo financia la más amplia gama de organizaciones educativas desde la Fundación Bill y Melinda Gates, sino que compra y paga a líderes magisteriales que se oponen a políticas privatizadoras como las llamadas Escuelas Chárter y, hasta dícese, que “en la pasada década el Secretario de Educación de los EE.UU. no fue nombrado por los Presidentes de ese país, sino por Gates, uno de los hombres más ricos del país y del mundo.”

 

* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua

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