Escúchenos en línea

Doble moral cuando las papas queman

15 Julio 2013

Por Juan Carlos Santa Cruz *

Ahora que ha salido a luz el asunto del espionaje de  Estados Unidos a nivel mundial es oportuno que iniciemos un proceso de reflexión acerca de la importancia de defender la dignidad de los pueblos.

Para nadie es un misterio que Estados Unidos ha recibido en los últimos años una serie de reveses a nivel político como es el caso de la aparición de un grupo de gobiernos progresistas, particularmente en América del Sur. En sus campañas militares en el mundo árabe no ha sido la mejor experiencia y en la fuerte polémica generada no ha salido bien parado. En lo económico una creciente recesión y del auge de la economía china son desafíos cuyo desenlace aún no está claro.

La aparición de los hacker vulnerando sus sistemas de seguridad informática y las filtraciones desde sus propios agentes ha puesto a las autoridades de ese país en una situación por demás incómoda. También aquí el desenlace es una gran incógnita dado que no se conoce la magnitud de esas filtraciones.

En esto del espionaje electrónico en América Latina habría que hacer ciertas precisiones diferenciando a los ciudadanos de sus gobernantes. También habría que hacerla entre los gobernantes  maestros en “lágrimas de cocodrilos”, y las expresiones reales y dignas.

En América latina existen gobiernos que se identifican plenamente con sectores de la derecha y con ellos comparten su adhesión  incondicional a las políticas de Estados Unidos.

En este sentido existe una fuerte percepción que la ruborización de algunos gobernantes no es más que una de sus conocidas expresiones de doble moral que acostumbran esgrimir cuando las papas queman.

No estamos en condiciones de afirmar que ciertos Presidentes autorizarían el espionaje masivo en sus países. Sería anti ético plantearlo. No obstante, su nivel de compromisos con los Estados Unidos, en lo económico , político y militar es sumamente fuerte. A ello le agregamos que los Presidentes de los “países aliados” a  Estados Unidos tienen escasa autonomía en la toma de decisiones y se puede decir que forman parte de una especie de sistema de ajedrez político en donde son solamente una pieza. Por supuesto que los que tienen bases militares de Estados Unidos en sus países están en una posición más vulnerable.

No sería extraño pensar que lo que a estos gobernantes les ha incomodado ha sido la poca confianza que tenido hacia ellos el gobierno de Estados Unidos , espiando a sus espaldas. En tal caso la situación amerita una pregunta cuya respuesta debe darse viendo a los ojos. ¿Estaban o no  enterados?. Preguntamos esto porque las relaciones del gobierno de Estados Unidos con los servicios de inteligencia de los “países aliados” tiene larga data, particularmente en el ámbito conspirativo. Ejemplos sobran como el golpe de estado al Presidente Allende, o el fatídico plan cóndor en América del Sur.

Otra cosa que tendría muy disgustados a los Presidentes “aliados” es el hecho de que no están claros  sobre el grado de acuerdos a que llegó el gobierno de Estados Unidos con trasnacionales como Claro , Movistar y otras trasnacionales de la comunicación.

En esta fase del espionaje electrónico la situación se ha complicado porque para nadie está claro qué es lo que se persigue, y mucho menos en dónde lo están buscando. La incertidumbre es un denominador común entre los ciudadanos desde el momento que se espía ciertos términos o conjunto de términos, y dado que los ciudadanos ignoran cuáles son, se sienten acosados, amedrentados, aterrorizados, porque lo que para ellos eran solamente bromas que intercambiaban con sus amigos, para los programas de filtro del espionaje electrónico, pueden ser considerados de perfil terrorista.

Para el gobierno de Estados Unidos el espionaje electrónico se convirtió en una necesidad porque ellos parten de ciertos principios básicos que consideran de ineludible cumplimiento. Antes habían llevado a cabo campañas de espionaje a otro nivel pero ahora deben enfrentar al ciberterrorismo y aunque los principios no han variado, la modalidad de implementarlos parecería que adquieren otra dimensión.

Veamos de manera esquemática la idea central de cuatro de estos principios básicos.

-El gobierno de Estados Unidos se considera la máxima autoridad política y moral del “mundo libre”, por tanto, debe estar bien informado, sin importar los medios.

-Sin la tutela de  Estados Unidos los países caerían en el caos, por lo tanto su responsabilidad es velar para que esto no ocurra.

-La forma más viable para establecer relaciones de cooperación con los países es primeramente subordinarlos y luego confirmar la cooperación.

-Una forma efectiva de establecer el orden interno en los países en donde hay conflictos étnicos o religiosos es invadir a esos países, aún a costa de la muerte de muchos de sus ciudadanos. Además de cambiar a las autoridades de Gobierno.

No se necesita más argumentos para entender la razón de ser de las acciones de espionaje electrónico, porque con ello se puede- según esta concepción- evitar un baño de sangre en esos países, si impera el caos, y Estados Unidos no vela por evitarlo.

Cuando desentrañamos estas ideas sencillas, pero dramáticas, llegamos a la conclusión que es muy difícil convencer a los gobernantes norteamericanos acerca de que su concepción de la gobernabilidad en el mundo es anticuada, atrasada y decadente.

Las lecciones de la historia  pueden verse en los periódicos. Está ampliamente demostrado  que es la tutela de los Estados Unidos lo que provoca el caos en los países, y el ejemplo de Egipto es una de esas evidencias. En segundo lugar, está ampliamente documentado en los organismos internacionales que es un delito gravísimo invadir a otros países y matar a parte de sus ciudadanos y apoderarse de sus riquezas como lo ocurrido en Irak con los “famosos” empresarios petroleros.

No se requiere ser un iluminado para saber que la forma más viable de establecer una sana cooperación con los países y sus ciudadanos es respetar su autodeterminación sin someterlos o doblegarlos como creen ellos.

Finalmente, ¿qué harán con tanta información, cuando ésta se desactualiza de un día para otro?. Quizás habría que pensar que esto es apenas un plan experimental preparando las condiciones para algo de gran envergadura. En lo personal creo que el caso de Snowden habría que verlo con cautela, porque nadie sabe a ciencia cierta su actuó por voluntad propia o como parte de una estrategia de las que acostumbran a montar los aparatos de inteligencia de las grandes potencias.

(*) Sociólogo.

Comentar     Arriba

Descarga la aplicación

en google play en google play