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La Universidad que pudo haber sido

18 Julio 2013

Por Miguel de Castilla *

El Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación – CNEA , ha convocado a las Universidades y Centros de Educación Superior del país a su primer ejercicio nacional de Autoevaluación institucional con fines de mejora. Atendiendo esta orientación todas estas instituciones se encuentran en la actualidad adoptando y adaptando la matriz de los 141 indicadores de la Guía respectiva.

En artículo previo, publicado el 22 de noviembre del año pasado, bajo el título Acreditando el Modelo Profesionista de Universidad, a manera de hipótesis, afirmábamos que conociendo el talante del CNEA y su dirigencia, “sí de lo que se trata es de evaluar a las actuales Universidades y demás centros de Educación Terciaria, seguramente, los indicadores que servirán de base a los cuestionarios que se utilizarán en el proceso de evaluación de las mismas, serán los que se desprendan del modelo de relaciones dominantes e institucionalizadas en este tipo de organizaciones.”

Dicho y hecho. Lo que en noviembre pasado era una simple hipótesis, la práctica social se ha encargado de evidenciarla y comprobarla como verdadera. El Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CNEA) y su base legal, fueron creados en Nicaragua, y ahí está la Guía de Autoevaluación para demostrarlo, para “mejorar”, perfeccionar y legitimar el Modelo Profesionista de Universidad, fundado en Nicaragua en abril de 1879 por el General Joaquín Zavala, sobre los despojos de la Universidad Colonial fundada en enero de 1812.

El CNEA convoca a una actividad para reproducir lo viejo, lo caduco, lo vencido, cuando ese dinero y esos propósitos pudieron haber sido para la construcción colectiva de un Modelo Académico universitario alternativo, patrocinando y promoviendo a nivel nacional, un amplio debate que sometiera a discusión al actual Modelo Profesionista sobre el cual está asentada en la actualidad la institución bicentenaria.

Un evento, pudo haber sido, amplio, plural, inclusivo, permanente, con acciones a corto, mediano y largo plazo. Un evento parecido al Congreso Nacional de Educación (2004-2006) que tan buenos resultados dejara al país. Un evento en el que participarán no solo los que hacen (hacemos) la Universidad hoy en las aulas de clases, los laboratorios, las parcelas agrícolas o los centros de salud, sino también los científicos, humanistas, escritores e intelectuales nacionales. Con invitados extranjeros, expertos en el análisis de la crisis y desajustes de los actuales modelos académicos universitarios, frente al avance avasallante e incontenible de la Ciencia y la Técnica en el contexto de la Sociedad del Conocimiento y los Aprendizajes.

Un evento pudo haber sido, que tuviera como meta, la forja y construcción de un nuevo modelo de relaciones sociales endógenas en el interior de los muros universitarios, entre los actores sociales que realizan (realizamos) las actividades de investigación, docencia, extensión y gestión, y un nuevo modelo de relaciones sociales extramuros con sus entornos local, nacional e internacional, entre las mismas universidades para constituirse en subsistema planificable y planificado, y con los sectores gubernamentales, sociales, científicos y productivos del país.

Un nuevo modelo de Universidad, pensamos, en el que las tres funciones sustantivas relacionadas con la Misión universitaria, (investigación-docencia-extensión), se movieran sistémicamente y en orden cronológico ascendente, de tal manera que los resultados de la investigación, una vez producidos en las aulas de clase y los centros de investigación, por estudiantes, profesores e investigadores, después se diseminasen cotidianamente en las asignaturas del currículum y se aplicaran en la vida social y productiva del país.

Un nuevo modelo de Universidad que después de ser construido colectivamente, con nuevos enfoques respecto de la relación entre sus funciones sustantivas y nuevas variables e indicadores, se convirtiera en Ley de la República, para que posteriormente se tuviera como referente jurídico para los planes de desarrollo de las Universidades e instituciones de educación superior, y en el futuro, fuera el referente fundamental para todos los procesos de Evaluación y Autoevaluación universitaria para cualquier propósito incluida la Acreditación. Es decir, acreditar universidades según el nuevo modelo de Universidad, de la Universidad que pudo haber sido, y al parecer por hoy, y subrayamos el por hoy, no será.

* Sociólogo. Profesor UNAN - Managua

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