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El Sandinismo y su salto adelante

19 Julio 2013

Por Edwin Sánchez

"Las cosas tenemos que verlas a la luz de la propia realidad".

Carta del General Augusto C. Sandino a don José Idiáquez, 10 de agosto de 1931).

Cuando hace 34 años el FSLN y el pueblo hicieron la Revolución, por varios factores y la Guerra Fría, sobre todo la Caliente, no permitieron su desarrollo. No fue sino hasta en los dos últimos periodos, después de tres gobiernos neoliberales, que su primordial objetivo empezó a tomar el pulso de la vida: el desarrollo de la paz y la lucha contra la pobreza.

Durante 16 años se impuso un Estado de Sitio Neoliberal que suspendió la Constitución Política de Nicaragua. Lo que quedó fue una caricatura de armazón jurídica que dejó en la más dolorosa indefensión a la ciudadanía que no tenía parte en los círculos viciosos del poder. El tan hoy reclamado Estado de Derecho degradó en un inescrupuloso Estado de Derecha. A eso le llamaban "República". Bien dice el adagio: quien nunca ha visto una Catedral, ante cualquier horno se persigna.

Bandera, símbolos patrios, Himno Nacional, 14 y 15 de septiembre, todo fue reducido a ritos. Las políticas de ajuste estructural no entendían de leyes ni constituciones. Los únicos mandamientos válidos eran las despiadadas recetas de la tecnocracia fondomonetarista, porque los Principios Fundamentales como el Bien Común, Artículo 4 de nuestra Carta Magna, descarrilarían la macroeconomía.

En este 19 de Julio no hablamos de una simple organización ni mucho menos de la historia de un partido cualquiera: el FSLN se enfrentó a la más atroz campaña lanzada alguna vez por el latifundio mediático contra un movimiento popular; la agitación de los fantasmas de la guerra y la debacle económica de los años 80; la incidencia de cierta jerarquía religiosa; la incomodidad explícita de un sector de la cúpula empresarial --- a excepción del ponderado Carlos Pellas, hay que reconocerlo---; la injerencia directa de los embajadores de turno de los Estados Unidos y la unción de su candidato predilecto; la intervención de los agentes ultra reaccionarios de la derecha centroamericana representada por el expresidente de El Salvador, Armando Calderón Sol, etc.

El Frente Sandinista debió resurgir en esas condiciones en una suerte de Raití – Bocay finisecular. Y amplió su visión, reconoció lo que había sucedido y debió ajustarse a las nuevas circunstancias, porque sus líderes saben bien que un partido de verdad no puede estar encuadernado a los manuales teóricos de los años 60-70. Muchas organizaciones en América perecieron en el camino por asimilaciones mecánicas de experiencias ajenas o meros debates de teóricos sin revolución.

El revolucionario no es el que está pegado a un dogma, sino el que aporta y realiza los cambios que urge una sociedad, y revitaliza así el partido. El FSLN hubiera desaparecido de no haber empezado a generar sus propios cambios, necesarios, vitales, de tal forma que estuviera en condiciones de romper el cerco a partir de 2006. Hasta ese año, el FSLN significó para la mayoría volver a abrir el viejo álbum de los conflictos armados.

Fue pues trascendental, el salto de calidad "a la luz de la propia realidad", visto con claridad en 2011. Un salto donde en el primer periodo, la máxima dirigencia reconoce "la mano de Dios". Porque Dios no debe ser ajeno al FSLN, aunque la derecha ultraconservadora hable de "manipulación".

Carleton Beals describió al General Augusto C. Sandino así: "Hay algo religioso en la ideología de este hombre. Muy a menudo Dios figura en sus frases. ´Dios es el que dispone de nuestras vidas´ o bien ´Ganaremos, Dios mediante´ o ´Dios y las montañas son aliados nuestros´. Sus soldados repiten muy a menudo todos estos dichos".

Nuevo rostro

El protagonismo de la juventud, la presencia de otros actores, el sello muy cristiano que destaca la intelectual Rosario Murillo, la alianza empresario-gobierno-trabajadores, dibujaron un nuevo rostro del Frente Sandinista que lo volvió más atractivo a la sociedad y muy lejos de la imagen de guerra, de barricadas, de fusiles terciados, y no es que se desconozcan esas páginas, pero la población nicaragüense no quiere nada con el pasado, un pasado alterado además en la memoria por los medios de la derecha. Quiere futuro, desea construir una nueva historia.

Esto no significa olvidarse de los héroes y mártires, de los objetivos de su lucha, sino alcanzar un nivel superior, una confianza en el partido para su militancia, pero sobre todo, promover un cambio de mentalidad nacional: Nicaragua es un gran país.

Sin perder su esencia de izquierda, bien se ve que la dirigencia actual, el presidente Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, reconocen el régimen de propiedad privada, los enormes aportes del cooperativismo, amén de potencializar la gestión de las empresas públicas. En estos Nuevos Tiempos no se percibe al empresariado ni a inversionistas como problema, sino parte de la solución.

El Frente bajó del altar al dios mercado, como antes se hizo con los dogmas paralizantes del izquierdismo pequeñoburgués, para utilizar las más eficientes políticas económicas y sociales como instrumentos indispensables contra la pobreza. Esta es una gran evolución de la Revolución, como diría Rosario.

Si se baja el nivel de la pobreza que dejaron los gobiernos neoliberales, se están cumpliendo los sueños por los que muchos ofrendaron sus vidas. En Nicaragua, indicaban las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, (CEPAL- 2005), el último gobierno neoliberal "dejó la mesa servida" con 6 horas diarias de apagones, un 65.5% de pobreza y 31.9% de indigencia.

Según los resultados de un estudio reciente de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, FIDEG, la pobreza general en 2012, a nivel nacional es de un 42.7%. En relación a la pobreza extrema, queda un 7.6%.

La gran lección a la Izquierda

El Director del Banco Mundial para Centroamérica, América Latina y el Caribe, Carlos Felipe Jaramillo, calificó a Nicaragua de "país ejemplar", que ha tenido un "muy buen crecimiento económico en los últimos años con progreso en las áreas sociales, disminución de pobreza, disminución de las desigualdades".

Esto lo elogió el Comandante José Luis Merino, del FMLN: el actual Frente Sandinista da una enorme lección a los movimientos revolucionarios del mundo, "porque ha demostrado que la izquierda no solo es capaz de hacer huelgas, protestas, marchas, sino encabezar la reconstrucción de la economía. Antes solo se veía que los señorones eran los únicos capaces de manejar economías saludables".

Conociendo estos hechos aquí citados, es difícil creer que los mártires hayan entregado su vida en vano. La misma Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú --- ¿quién puede dudar de la sinceridad de sus palabras?---, dijo en la "Revista en Vivo", con Alberto Mora, que para los partidos de izquierda de América, Nicaragua con el presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo, "es una profunda referencia, una plataforma, una gran influencia para nuestras propias utopías que nuestros pueblos deben alcanzar por el bienestar común".

De hecho, si Judith Silva, presidenta ejecutiva del INVUR, convocara a únicamente a los que desde 2007 hasta hoy viven dignamente en las 49 mil casas de paquete entregadas, tras ser rescatados de las zonas de alto riesgo o porque carecían de techo, se necesitarían unos 12 Estadios Nacionales Denis Martínez para albergarlos. Y los llenarían de bote en bote, incluido los VIP y cabinas de transmisión deportiva.

Como dijo la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía: "Y aquí estamos, con Daniel, paso a paso cumpliendo; paso a paso abriendo Caminos, Trochas, Rutas, desterrando malezas…".

Los 19 de Julios del Calendario de los Nuevos Tiempos alumbran así con la luz de su propia realidad...

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