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El papa Francisco y la cúpula de corte medieval de Nicaragua

30 Julio 2013

Por Juan Carlos Santa Cruz Clavijo*

Este análisis no me refiero ni a los sacerdotes ni a sus feligreses, solo a la cúpula de la iglesia católica de Nicaragua que es quien da las órdenes.

Las orientaciones del Papa Francisco son bien claras acerca de ir hacia el pueblo, departir y compartir con ellos. En Nicaragua, hace bastante tiempo que la cúpula de la Iglesia católica está alejada del terreno. Han centrado sus acciones en la misa, los bautismos, casamientos, esto es, en donde se genera dinero, porque se cobra por los mismos y también por las misas solicitadas. El quehacer mercantil predomina y se ubica en el otro extremo de la acción social comunitaria que predica el Papa Francisco.

Hay una sobredosis de opinar políticamente de manera constante y el querer incidir en las medidas de Gobierno, particularmente para cuestionarlo sin reconocer su legitimidad. Para estos señores el pueblo y los pobres son solo una referencia para sus arrogantes discursos políticos.

La arrogancia no es necesariamente individual sino que forma para del comportamiento de cúpula. Por supuesto que hay varios de ellos que la llevan anidadas en el corazón como el de Estelí que tiene un discurso fascistoide, acompañado de visiones de rearmados en todas las montañas de Nicaragua, que según él se han alzado en armas por una causa de vida o muerte como es el hecho de no haberles entregado cédula de identidad el Consejo Electoral. En cambio, el arzobispo de Managua es un hombre sencillo y el de León se le ve involucrado con las acciones de su pueblo.

He aquí el perfil global de la cúpula de la iglesia católica de Nicaragua, llenos de odio hacia el Gobierno, con un discurso por demás reaccionario, y llenándose los pulmones de aire para exclamar a los cuatro vientos que en Nicaragua no hay democracia y que las libertades públicas peligran.

Estas afirmaciones constituyen el colmo de la hipocresía, desde el momento que ellos como institución rechazan la democracia. Opinan sobre todo, pero cuando tienen que expresarse a favor de la ley 779 de violencia contra las mujeres guardan silencio cómplice, precisamente porque para ellos las mujeres son seres subordinados y están destinadas a obedecer a los hombres aunque estos las estrangulen.

Con este perfil es casi imposible que aumenten el número de feligreses. Hace unos días leía en una fuente del Vaticano que en Nicaragua de cinco millones setecientos mil habitantes, cinco millones eran católicos. Basta vivir en Nicaragua para saber que esa información es incorrecta. En Nicaragua hay un notorio auge evangélico, y hace tiempo que dejaron de ser el 25% como se manejaba y se descarta por insólita la cifra del 88% de católicos.

Otros vientos soplan desde Roma y seguramente la cúpula de la iglesia de Nicaragua se anotará en el muro de contención a las nuevas ideas buscando alianzas con otros de su misma tendencia. Es evidente que discrepan con las nuevas ideas de visitar a los fieles porque de hacerlo les llevaría a renunciar a su vida fastuosa, llena de asistentes y simbologías materiales que les hace sentir que están por encima de la gente común. Asimismo resisten a despojarse de sus elegantes vestidos porque consideran que si son jerarcas deben vestir mejor que todos. No hay dudas que la mentalidad de los jerarcas de la iglesia católica de Nicaragua se parece más al clero de la Edad Media europea que a los aires de justicia social del Papa Francisco.

Han pasado muchos años desde que el entonces sacerdote Miguel Obando recorriera las montañas de Nicaragua montado en mula. La vida en esas montañas ha cambiado poco pero la cúpula piensa diferente, e implícitamente sostienen que si quieren recibir los servicios de la iglesia que vengan a ella y listo. Además, su arrogancia les hace que sientan rechazo absoluto por las acciones de ahora Cardenal Miguel Obando como Presidente de la Comisión de Paz y Reconciliación, ya que esto lo vincula al actual gobierno en las labores sociales de entrega de láminas de zinc para los techos de las casitas de la gente pobre.

No hay dudas que se consideran la máxima autoridad moral del país, es por eso que luego que la policía incautara más de nueve millones de dólares a narcotraficantes, falsos periodistas de Televisa, con una velocidad increíble se fueron a ofrecer para administrar ese dinero y “entregárselo a los pobres”. A buen entendedor pocas palabras bastan, así que el gobierno les respondió fríamente, que existen leyes que indican a quienes les corresponde la administración del mismo.

Seguramente para el Papa Francisco será más funcional trabajar directamente con los sacerdotes que depender de esta cúpula llena de resentimientos, que lejos de ir hacia los pobres piensa exactamente lo contrario, que los pobres lleguen a sus iglesias, reciban el servicio de la misa y dejen la limosna respectiva, y de esa manera también de una sola vez ven las caras de todos y no incurren en una tremenda pérdida de su valioso tiempo de casa en casa buscando como consolar pobres. Eso no va con ellos.

Finalmente, el 29 de julio, el periódico pagina 12, de Argentina publica parte las palabras de despedida del Papa Francisco en Brasil: “los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre, pacientes y misericordiosos”, que “amen la pobreza” y que se manejen con “simplicidad y austeridad”. Al trazar un perfil de lo que espera de los obispos subrayó también Francisco que no pueden tener “psicología de príncipes” y les pidió que no sean ambiciosos”.

*Sociólogo

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