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Tantas lunas, tantos soles y otro 22

22 Agosto 2013

Por Rosario Murillo*

35 años en la historia y la memoria. 35 años de vuelos encendidos. 35 años, y cómo lo recordamos, y cómo lo vivimos todavía, erizada la piel, iluminada el alma, la esperanza cada vez más cierta, del fin de la dictadura y del orgullo patrio realzado en una Revolución Triunfante, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Van 35, y cómo se exalta la dignidad y el honor revolucionarios al revivir la experiencia de cada uno, los que ya habíamos nacido, a la vida, a la Revolución, al despertar, al compromiso, a la misión permanente de lucha, de transformación, de crecimiento, de victorias.

Ustedes muchachos, que todavía no iniciaban sus recorridos espirituales en este plano de vida, saben, conocen, porque el relato está allí, en la realidad y la fuerza de la historia sandinista, y en la imaginación alzada, en el imaginario revolucionario, y en estos nuevos tiempos, de nuevos heroísmos, de nuevos compromisos, de desafíos que no se vislumbraban...

El mundo ayer, con su exigencia de compromiso cristiano evolucionario, para salvarnos, liberando la patria. El mundo hoy, con su compromiso cristiano, socialista, solidario, evolucionario, de continuar librando las batallas en esta tierra abonada por tanta hazaña, tanta grandeza, tanta entrega incondicional, tanta voluntad de triunfo.

Desde la conciencia, crecer, para fortalecer la justicia y la paz. Desde la conciencia, crecer, para exigir y responsablemente construir el mundo, el país, el ser humano mejor. Desde la conciencia, crecer, para rechazar todas las formas de intervención... En la cultura, las lenguas, las soberanías; en la política, las economías, los patrimonios naturales y ambientales; en las creencias, los modos de vida, las identidades, la manera de ser, de alimentarnos, recrearnos, comunicarnos, de consumir, y de vivir.

Desde la conciencia, cada vez más firme y fortalecida, asegurar la coherencia, la articulación, la prédica y la práctica, el protagonismo y la equidad. Afianzar los modelos que nos garantizan transitar, a mujeres, hombres, familias, juventud, como inteligencias plenas, desarrollando capacidades y sensibilidades también plenas, que abonan a la condición de ciudadanía, con deberes y derechos, con roles, conductas, sueños, vinculados a ideales y valores. Nos inspiran esos ideales y valores, como pueblo lleno de fe, generosidad, capacidad y ganas, llamémosle voluntad, para salir adelante, en una patria libre, bendita y llena de luz.

Hace 35 años, éramos todos soñando libertad, dignidad, fraternidad. Hace 35 años, éramos todos imaginando el alba, el amanecer, la aurora... Algunos metafóricamente, algunos creativamente, algunos vivencialmente, algunos heroicamente, pero todos imaginando y haciendo los nuevos tiempos. Estos, que hoy nos toca consolidar en virtudes. Estos, que hoy nos toca consolidar en avances materiales. Estos, donde nos corresponde afianzar el futuro mejor que queremos legar.

En estos tiempos, nos toca consolidar modelos políticos, sociales y económicos, cristianos, socialistas y solidarios. En estos tiempos de persona, familia y comunidad, nos corresponde trabajar por derechos reconocidos, justicia, respeto, entendimiento; por inclusión y multiplicación; por aprobación. Estos son tiempos de mayorías protagonistas y complementarias, que se reconocen andando el camino, y haciendo camino al andar.

Desde entonces, éramos los mismos. Nosotros los de entonces, nosotros los de hoy, todos los mismos, en la búsqueda ilusionada del porvenir. En esta patria, donde el bien común rige, y donde todo debe servir al bien de todos. Desde entonces hasta hoy, lucha tras lucha, victoria tras victoria, desafío tras desafío, batallas sin fin, pero la misma raíz, cultural, mística, esotérica, terrestre, humana, espiritual, fecunda: raíz de pueblo, raíz de revoluciones en tantas latitudes, desde el pueblo; raíz de historia patria, universal, en el incendio de las revoluciones y en la calma efímera de los triunfos, que imponen más compromiso y más batallas.

Hoy 22 de agosto, nuestro profundo reconocimiento a estos muchachos, edén, compañeros, de ayer y de hoy, en presencia de estos muchachos de hoy y de mañana, por esa lección de coraje, propio de la raza nicaragüense que "sabe de luchas y de honor". Nuestro profundo respeto a los descendientes de Diriangén, de toda nuestra bravura indígena, de Andrés Castro, José Dolores Estrada, Benjamín Zeledón, Augusto Nicolás Sandino, Carlos Fonseca, Tomás, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y de todos los patriotas que en esta tierra sagrada lucharon para vencer, y nos heredaron el deber de cantar, el deber de batallar, el deber de seguir victoriosos, de salir victoriosos, de ir hacia adelante, en paz, vida y amor, que es lo mismo que decir, en bendición, prosperidad y victorias.

A Daniel, nuestro Comandante, nuestro Presidente, con quien me tocó vivir las horas, los días previos al Memorable 22 de Agosto del 78, sin saber yo absolutamente nada, porque la compartimentación absoluta, era deber entre militantes sandinistas, aún compañeros, familias, o amistades. A Daniel, que redactó esa extraordinaria Proclama del Comando Rigoberto López Pérez. A Daniel, que la llamó Operación Muerte al Somocismo, Carlos Fonseca Amador. A Daniel, que estuvo al frente en esos tiempos, y que está al frente gracias a dios, con salud y fortaleza, con experiencia y visión incrementada, en estos tiempos...

A Daniel, hoy, a 35 años, estoy segura de representar al pueblo, a los jóvenes, a las mujeres, a los gobiernos locales, a los Gabinetes de la Familia, a los Movimientos Sociales, al Frente Sandinista desde cada comunidad, cuando digo que esa visión, esa audacia, ese coraje, esa fuerza para seguir luchando en todos los terrenos y en todas las circunstancias, como esa gloriosa Operación Muerte al Somocismo, Carlos Fonseca Amador, aquel 22 de agosto, o enfrentando la guerra impuesta durante los años 80, o gobernando desde abajo, en los oscuros 16, o construyendo, siempre con el pueblo, patria y porvenir...

Esa coherencia, esa espiritualidad, esa sensibilidad, ese compromiso a toda prueba, és lo que tenemos hoy, providencialmente, reconociendo el talento y la posibilidad de cada persona, familia y comunidad, y conduciendo nuestra Nicaragua Cristiana, Socialista, Solidaria, a consolidar la paz desde la justicia, la dignidad, y la prosperidad.

¡Que viva la juventud eterna, los héroes, los mártires, los grandes, que nunca dijeron que luchaban por la patria, sino que lucharon!

¡Qué viva el Frente Sandinista de Liberación Nacional!

¡Qué viva la Revolución Popular Sandinista, esta revolución tranquila que nos asegura estabilidad, prosperidad y paz!

¡Qué viva la grandeza del pueblo nicaragüense!

¡Qué viva nuestra Nicaragua, bendita y siempre libre!

(*) Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía. Discurso en la Plaza de la Revolución el 22 de agosto de 2013, durante el Acto del XXXV Aniversario del Asalto al Palacio Nacional.

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