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Sepultan la letra de la Doctrina Monroe, pero... ¿y su espíritu?

22 Noviembre 2013

Por Edwin Sánchez.

Para los pueblos que no han leído en las academias ni en los foros internacionales lo que la Doctrina Monroe llagó en la piel de su historia, asumirán sus propias conclusiones: es el drama en carne viva que no se sentirá en esos claustros donde se han hecho autopsias a las tristes iniquidades del género humano.

Los académicos soltarán sus hallazgos y los políticos de la derecha conservadora, hijos legítimos, ahijados y arrimados de última hora, añorarán esos "tiempones", porque hasta esos amores de segunda mano se acaban.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, al leer el acta de defunción oficial, dijo: "Hoy hemos seleccionado una opción diferente. La era de la Doctrina Monroe se terminó", y se da paso "a una era en que todos los países del hemisferio cooperan como iguales para mejorar la calidad de vida de sus habitantes".

"La relación que vemos y la que nos esforzamos en mejorar no es una declaración estadounidense, sobre cómo y cuándo intervendrá en los asuntos de otros estados americanos, sino se trata de todos los países viéndose como iguales, compartiendo responsabilidades y cooperando en seguridad y adhesión no a una doctrina, sino a las decisiones que tomamos como socios para promover los valores y los intereses que compartimos".

En su primera alocución al mando de la política internacional de Washington, Kerry abordó el calentamiento global, el crimen organizado y varios temas, aunque solo el de la Doctrina Monroe ameritaba su vida en el discurso por sus terribles consecuencias al sur del Río Bravo. Y sobre todo para la hora del perdón y la reconciliación.

Pero, el Secretario de Estado sin acabar de enterrar del todo la artillada doctrina de James Monroe y John Quincy Adam, "América para los americanos", más el Corolario Roosevelt --- si estadounidenses, sus propiedades y empresas, están en peligro en el exterior, solo se "reordenaría" ese país con una intervención--- habló a los países del continente como un médium del espíritu de la letra recién sepultada.

Apóstoles siniestros

Washington debe darle una vuelta de tuerca a sus relaciones con nuestros países y alentar esa "igualdad entre los Estados" con la misma pasión con que los Siniestros Apóstoles de la Doctrina Monroe --- Theodore "Big Stick" Roosevelt, Taft, Wilson, Coolidge, Hoover, Nixon y Reagan--- sembraron de gorilas las Américas y patrocinaron golpes de Estado, guerras encubiertas y de baja intensidad, asonadas, cuartelazos, patrocinio de Adolfos Díaz - Augustos Pinochet en el poder y en la oposición, y las infaltables invasiones.

Kerry, si realmente los Estados Unidos "enterró" esa atroz política, no tendría por qué seguir recetando lo que la inmaculada historia anglosajona, jamás violada por potencias extranjeras, ha sido para ellos, pero ininteligible para nuestra mancillada realidad.

No debería cuestionar los asuntos internos de Cuba, una República soberana. O pontificar sobre las elecciones de Honduras o la situación de Venezuela, si somos "iguales".

Nuestramérica nació de la colonia española y creció pagando aquí en la tierra, el pecado ajeno del adelantado Paraíso norteamericano que sus impacientes protestantes no se resignaron a esperar después de la muerte, como sí adoctrinarían a los crédulos latinoamericanos.

El célebre historiador inglés Arnold J. Toynbee escribió: "Y aunque los Estados Unidos no pintaron el mapa político de la América tropical con sus propios colores, el trasfondo de los eventos en la América tropical era más o menos el mismo que en el África tropical. En ambas regiones la penetración económica trajo consigo intervención política". ("Los Estados Unidos, México y Nicaragua", AJT, 2003, p. 27)

Nos convirtieron en débiles sociedades fraccionadas y a la vez en poderosas bodegas unidas de materias primas; más que naciones, fuimos patio trasero y aun lo somos para algunos halcones vitalicios de la política norteamericana que están por encima del bien y el mal de las elecciones.

No somos lo que quisimos ser, fuimos lo que quisieron que fuéramos: países sin identidades. Impedidos de conocer e instaurar por nuestras propias fuerzas y talentos un sistema justo, acudimos a remedos, malas copias de sus modelos, importando embutidos jurídicos pomposamente llamados "Constituciones".

Nos destruyeron el desarrollo de nuestra propia historia y nos impusieron con las cañoneras del "Destino Manifiesto" (1845) su "democracia", erigidos como gendarmes del mundo. Cuando los y las patriotas decidieron rescatar a sus países de la historieta para escribir su verdadera historia, comenzando por construir la República, se les atacó y ataca de bandoleros, terroristas, subversivos, populistas, comunistas...

Ahora, Kerry pone fin a la Doctrina Monroe, pero ¿y sus secuelas? ¿Cómo arrancar de la cabeza del personal que atiende Latinoamérica lo que en la práctica se volvió el catecismo con que se condenaba o absolvía de culpas a nuestros países? ¿Rondará en sus análisis para el Departamento de Estado la objetividad o el fantasma del presidente James Monroe que expuso el 2 de diciembre de 1823, su totalitaria visión del mundo? ¿Cuándo dejarán de ver enemigos por todas partes, aliarse y darle protagonismo a las derechas más atrasadas de la región?

La democracia atrofiada nacida del Big Stick que tanto venera el ala fundamentalista de esa descomposición política con sus partidos impresos y latifundios mediáticos no debe ser, nunca más, el Decálogo de América Latina y El Caribe. Nuestramérica, como lo hicieron en su momento los Padres Fundadores de los Estados Unidos, tiene derecho a escribir el Nuevo Testamento de su Democracia.

Confesión de un Brigadier USMC

En esta hora, vale recordar la actitud de un buen norteamericano de arrepentido currículum, no analizando ni elaborando alguna tesis, sino algo superior aún: confesando un cuarto de siglo de la patria de Jefferson. El brigadier general Smedley Butler comandó las tropas intervencionistas contra Nicaragua en 1912, siendo enfrentado por el general Benjamín Zeledón, el Héroe de La Barranca.

"Participó como oficial y jefe en la mayor parte de tropelías, invasiones e intervenciones en el Caribe entre 1905 y 1930. Tuvo el noble gesto ante el Senado que sentía vergüenza y deshonra por todo cuanto había tenido que hacer como militar, especialmente porque debió hacerlo contra pueblos indefensos, sencillos, amantes de su patria, y porque debió hacerlo --- agregó--- sólo para beneficio de los banqueros de Wall Street, mercaderes, estafadores y políticos que sólo buscaban enriquecerse utilizando el pabellón de los Estados Unidos". (Sandino General de Hombres Libres, Gregorio Selser, 1990 p. XIV Tomo I)

El error de la 'Doctrina Monroe' ha sido superado", dijo Kerry en su discurso. Pocos aplaudieron esta declaración inesperada. Según reportes de prensa, el propio Secretario de Estado debió decir "Esto merece su aplauso, no es algo malo". La ovación se desató en la sede de la OEA y también estos malhadados recuerdos...

... su futuro lo construyeron con el pasado de la periferia americana, del cual, quienes han luchado con sus pueblos por salir de ahí para entrar al presente, son acusados por la metrópolis de violentar "nuestros ideales, nuestros sacrosantos valores occidentales y nuestros intereses".

Y ni un disparo ha salido de Nuestramérica contra la gran tierra de Benjamín Franklin. Gracias a Dios, nunca hemos tenido un Kissinger...

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